En el verano mediterráneo hay muchos días calmos, incluso seguidos y además predecibles en los partes meteo. Son días en los que apetece echar el ancla en rincones quizás más expuestos a los vientos, pero al margen de fondeos más seguros y concurridos. Este pasado verano pudimos hacerlo frente al Port de Valldemosa, fondeando solos durante un día y una encalmada noche en las transparentes aguas este enclave a los pies de la Serra de Tramontana mallorquina. En tierra, con las montañas haciendo de espectacular telón de fondo, apenas unas cuantas casas de veraneo, un puerto minúsculo donde los barcos suelen 'amarrar' en la explanada por seguridad y un simpático restaurante donde dejarse caer.

Torqeedo

Rehabilitar un barco de ocasión