Historia del ORC

Historia del ORC

La fórmula ORC parte del antiguo IMS. A mediados de los años 70, el US Sailing Offshore Committee empezó a desarrollar un rating para sustituir al IOR. Querían una fórmula que evaluara las verdaderas prestaciones de cada barco, en vez -como hacía el IOR- de definir unos parámetros a los que ceñirse para ser competitivos.
En esos años la informática estaba en su prehistoria y no fue hasta 1985 cuando estos estudios se vieron finalmente reflejados en el rating IMS (International Measurement System). Fruto de estas mismas investigaciones llegaron los primeros programas de predicción de velocidad (VPP), desde entonces indispensables en el diseño naval.
En 2008, aprovechando una remodelación del VPP, el IMS adoptó las siglas ORC de su propietario, el Offshore Racing Council. El nuevo VPP integraba las numerosas correcciones aportadas al IMS durante años para corregir los “agujeros” de prestaciones que los propios arquitectos que utilizaban el VPP iban encontrándole año tras año.
El ORC tiene una exactitud posiblemente superior a los demás ratings. El sistema calibra la velocidad del barco a 6, 8, 10, 12, 14, 16 y 20 nudos de viento en ángulos de 52, 60, 75, 90, 110, 120, 135, 150 y 180 grados. Monitorizando todos estos datos, el armador puede incluso hacerse las polares de velocidad de su barco, todo y que la fórmula no tiene en cuenta eventuales velocidades de planeo de los cascos.
El mayor problema que siempre han reprochado los armadores al ORC (y al IMS) es que su exactitud sólo se consigue tras una cara y laboriosa medición. Y para ser realmente efectivo, el ORC también requiere un gran rigor por parte de los Comités de Regata, obligados a corregir los tiempos según las condiciones de viento de cada tramo.
Paradójicamente, las cualidades del ORC son su principal enemigo. Su propia complejidad lo ha ido relegando a una élite de regatistas.
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