La Historia Interminable: Las antiguas instalaciones del Club Náutico Ibiza de nuevo a concurso
(23/abr/26) Parece el título de la canción ‘Never Ending Story”; tras apenas un año de ceder las instalaciones del CN Ibiza a la empresa Puertos y Litorales Sostenibles y con el proyecto de puesta al día de estas instalaciones en vía muerta, la APB rehace su discurso y convoca un nuevo concurso que prioriza la actividad deportiva como eje central.
Transcurrido el año provisional de cesión de las antiguas instalaciones del CN Ibiza a la empresa mercantil Puertos y Litorales Sostenibles (PyLS) y visto el descontento social y que la puesta al día de estas instalaciones ha de progresar, la APB rehace su discurso y convoca un nuevo concurso en cuyo texto se prioriza un modelo de gestión con el fomento de la actividad deportiva como eje central, con especial atención a la vela y el piragüismo, sin olvidar el relamido eufemismo de: “reforzando el papel del puerto como espacio abierto a la ciudadanía, al deporte base y a la competición federada”
Inversión a 25 años
Las instalaciones a debate, ubicadas en el corazón del puerto de Ibiza, tienen una superficie de 33.350 m² y la duración máxima de la concesión será de 25 años.
El pliego establece como requisito esencial “la implantación y desarrollo de escuelas de vela y piragüismo, así como la creación de equipos de competición de ámbito federado en ambas modalidades. El concesionario deberá organizar eventos deportivos y de recreo, incluyendo competiciones oficiales, y poner en marcha un sistema de ayudas a deportistas junto con su correspondiente apoyo logístico. Además, se promoverá la celebración de actividades formativas de carácter deportivo, social, cultural y medioambiental, consolidando la instalación como un espacio dinámico y de integración entre puerto y ciudad”.
Bonita declaración de intenciones, pero este texto no concreta nada
El 80% -o incluso más- del presupuesto anual de esta concesión en Ibiza lo abonarán las tarifas de los barcos transeúntes, indistintamente de que el concurso lo gane un club náutico o una empresa mercantil.
En este tema, las únicas diferencias entre un club o una empresa mrcantil son el número de socios y que el club no reparte dividendos. El beneficio, que en los clubs se llama superávit, se queda en casa en forma de piscinas, mejoras en la casa-club o en la contención de las tarifas de amarre o afiliación de los socios.
La inversión presupuestaria que requieren las escuelas de vela o la organización de regatas son cifras muy menores en este contexto presupuestario y citar estos proyectos deportivos como bandera del proyecto me parece un derroche de cinismo.
Servicios y condiciones:
El resumen del pliego de condiciones dice también que: La empresa concesionaria deberá garantizar la gestión de amarres, la restauración, el suministro de agua y energía —incluyendo puntos de recarga eléctrica en al menos el 4% de los amarres—, la reparación de embarcaciones, el aparcamiento y la marina seca de la zona.
Importante también: “La instalación estará orientada a embarcaciones con base en el puerto de Eivissa (ndr: no se hace mención a sus armadores), si bien se permitirá destinar hasta un 15% de los amarres (ndr: porcentaje habitual en este tipo de concesiones) a embarcaciones transeúntes. Se habilitará un registro público de solicitudes para acceder a los amarres base, garantizando la transparencia del proceso (ndr: en mi pueblo a eso le llaman ‘poner la tirita antes de la herida’).”
Inversión en modernización y eficiencia
El proyecto contempla una inversión estructurada en dos fases: La primera fase, con una inversión estimada de 15 M€ de ejecución en los 2 primeros años, incluirá la reordenación del espejo de agua, la construcción de un nuevo dique de abrigo y la remodelación de las edificaciones existentes.
Recordemos que estas instalaciones llevan décadas de retraso en su puesta al día, pues el Club Náutico Ibiza solo se preocupó durante años de actualizar las tarifas de los transeúntes, no las instalaciones que les arrendaban. La empresa PyLS solo ha estado un verano (que con la prórroga serán 2) y tampoco ha hecho otra cosa que embolsar todo el dinero posible a los navegantes de paso.
La segunda fase del concurso, con una inversión adicional sobre 5 M€, quedará supeditada al Plan Especial del puerto de Eivissa, cuya eventual aprobación ha de permitir la ampliación o modificación de las edificaciones existentes.
Buscando la continuidad del servicio durante este verano, la APB prorroga la autorización de PyLS (caduca en mayo 2026) para gestionar esta instalación hasta la resolución del concurso público o como máximo hasta el 31 de diciembre de 2026.
Repitiendo el mismo error
Mientras la APB, los clubes náuticos y las empresas mercantiles sigan tratando la náutica deportiva y el amarre de los barcos como un negocio a exprimir en provecho de sus socios, el resto de los ciudadanos nacionales saldrá perdiendo. Y no olvidemos que la ciudadanía nacional (no la APB ni los vecinos de Ibiza) es la verdadera propietaria del espejo de aguas de Ibiza o de cualquier otro puerto español.
Si la náutica deportiva en su conjunto no se contempla -desde el redactado de las concesiones públicas, hasta las tarifas de amarre de los transeúntes- como un servicio público, municipal y turístico al servicio del ciudadano, no hay solución a la espiral especulativa de las tarifas de amarre y el tema irá constantemente a peor.
Enarbolar la bandera del deporte como símbolo de altruismo en la concesión administrativa es un burdo señuelo que ya no engaña a nadie. En este tema, todos van a dentelladas a por el dinero.
Por: Enric Roselló, editor de Mar Abierto
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