Furia 32

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Un Crucero/Regata con vocación

Una juiciosa combinación de confort, prestaciones y calidad de navegación son los atributos que han hecho del Furia 32 uno de los best-seller de la historia de la náutica española. Con los años, el modelo adoptó varias mejoras para convertirse en el Furia 332.

Transcurridas varias décadas desde el lanzamiento del Furia 32, sigue siendo habitual ver alguna unidad de las distintas versiones de este modelo en las palancas de cualquier marina nacional, incluso compitiendo con éxito en las regatas de su club.
El Furia 32 se presentó al público hacia 1984 y tal fue la aceptación de este modelo que se mantuvo en el catálogo de Dresport hasta el cierre definitivo de este astillero, a mediados de los años noventa. En el camino se fabricaron cerca de doscientas unidades de este barco en sus distintas versiones, una cifra realmente importante para los estándares nacionales de producción.
Una de las claves del éxito del Furia 32 fue su buena adaptación al aficionado medio español, tanto por la eslora del barco como por su programa de navegación, combinando de forma equilibrada la buena acomodación en crucero con las aspiraciones de victoria en regatas.

Capaz de todo
El casco, diseñado por el gabinete Joubert / Nivelt, respondía a los criterios de la fórmula de medición I.O.R., la más plebiscitada en los años setenta y primeros de los ochenta, unos años en los este tándem de arquitectos franceses impartía escuela con victorias de sus cascos en varias de las regatas más prestigiosas del calendario internacional.
La fina entrada de aguas, con gran lanzamiento de proa, una manga moderada y de buen calado y una popa redondeada, con la típica inflexión "I.O.R." en la zona del timón, son los signos externos que delatan este sello IOR en búsqueda de un buen rating.
La quilla de considerable calado (1,91 m.), con perfil elíptico y en aleación de plomo en la versión Regata siempre ha estado en la lista de “sospechosos” de las buenas prestaciones en ceñida de este modelo. Comparando las prestaciones del Furia 32 con las de sus coetáneos franceses, el modelo nacional sale ganador en la mayoría de rumbos y condiciones, con un plus en la capacidad del barco español para remontar el viento, sobre todo cuando el anemómetro se anima.
Desde un principio, el Furia 32 destacó por sus prestaciones en infinidad de regatas. El astillero había previsto sobre planos una versión Regata del barco, cuyas principales diferencias respecto a la versión Crucero eran la jupette añadida por popa, alargando ligeramente la eslora dinámica de flotación y un mástil más alto.
El aparejo habitual del Furia 32 es un Z-Spars de dos pisos de crucetas transversales, con diferentes alturas para las versiones Crucero o Regata. Con los años, el astillero fue ampliando la superficie vélica del barco sin menoscabo de su excelente dureza a la escora, hasta el punto que, con los años, el aparejo Regata casi se convirtió en estándar y los aficionados más regateros optaron incluso por mástiles todavía más estilizados.
Vistas con la perspectiva del tiempo, las mayores limitaciones en regata del Furia 32 vienen de su contenida eslora de flotación (8,40 m.), una cifra crucial en el rating IOR, que luego ha sido prácticamente despenalizada en las mediciones RI, ORC o IRC. Esta limitación de eslora dinámica pone al Furia 32 en ligera desventaja frente a barcos más recientes a la hora de alargar las prestaciones aprovechando toda la eslora del casco, sobre todo con vientos portantes de cierta entidad. Visto con la óptica del crucero puro, destino habitual de los Furia 32 y 332 que hay actualmente en el mercado de ocasión, el barco mantiene en alto todas sus cualidades.

Heredero de una época
El Furia 32 tomó prestados, con sus ventajas e inconvenientes, varios de los conceptos de diseño que tanto éxito tenían en los crucero/regata fabricados en los años ochenta por los grandes astilleros franceses. La cubierta en suave pendiente hacia proa, el camarote del armador y la cabina de baño bajo la bañera o el reenvío de la maniobra a la bañera son algunos de ellos.
Con el paso de los años, lo que más denota la antigüedad del diseño de cubierta del Furia son los bancos largos y juntos, permitiendo el cómodo apoyo de los pies con la escora. El gobierno con caña (rueda en opción) es otra deliciosa característica de este modelo, diseñado décadas antes de que la rueda –incluso con ración doble- se adueñara de las bañeras de todo velero a partir de 9 metros de eslora.
Pero el Furia 32 olvidó algunos detalles importantes para el crucero. El principal era la plataforma de baño, accesorio que en los años ochenta ya empezaba a considerarse imprescindibles en cualquier barco de crucero. El Furia también se presentó originalmente con los metacrilatos fijos en los laterales de la cabina, una solución muy utilizada en esa época, pero que con el paso de los años se convierte en una fuente casi segura de entradas de agua, por no hablar de las limitaciones de ventilación con que castiga al interior del barco. La mayoría de estos inconvenientes se fueron solucionados en las posteriores versiones del Furia 32 que, como los buenos vinos, fue mejorando con los años.

Clasicismo y comodidad interior
Si ya hemos hablado de sus excelentes prestaciones a vela y de su gran capacidad para aguantar vientos duros, en el interior también hay razones de peso para decidirse por este barco. Su acomodación se puede considerar moderna, con un amplio camarote en popa, un salón con mesa de doble ala y gran altura de techo (1,85 m.) y un camarote doble independiente en proa. Los bancos del salón son suficientemente largos para utilizarse como literas de guardia o de invitados ocasionales.
En términos generales, toda la distribución interior resulta adecuada para la vida en crucero de cinco o seis personas y el barco dispone de suficientes cajones, armarios y taquillas para los enseres personales, así como una capacidad de agua (250 l.) y gasoil (100 l.) que garantizan suficiente autonomía.
La zona del navegante y la cocina son inusualmente grandes en comparación con el estándar de un moderno 32 pies. La mesa de cartas tiene un tamaño que casi permite desplegar cartas completas de papel y tampoco faltan cajones laterales y una estantería para libros. A falta de un panel donde empotrar los instrumentos, el mamparo frontal permite atornillarlos sin mayor inconveniente.
La cocina en “L” también es muy espaciosa y está perfectamente comunicada con la bañera y con el salón. Dispone de quemadores con horno, doble fregadero, huecos específicos para platos, tazas y cubertería y tampoco le faltan buenas taquillas para la estiba. Hasta venía de fábrica con ganchos para la cincha anti-escora.
Donde más pesan los años en el interior de este barco es en la carpintería. Los acabados de ebanistería y el nivel de acabado del Furia 32 están incluso por encima de la media entre los barcos de serie de su época. Pero en las distintas unidades del Furia 32 -y también de otros modelos del astillero- que hemos tenido oportunidad de visitar para documentar la sección de Perlas del Pantalán siempre queda la sensación de que sus interiores envejecen mal si no han sido cuidados con esmero.
Es complicado afirmar si se trata de un problema de calidad de la madera, de sus chapados, del barniz aplicado en su día, de una mala aireación interior o de una combinación de todos estos factores. Lo cierto es que en la carpintería interior de muchos Furia son habituales los rastros ennegrecidos de humedad en suelos y paneles, incluyendo su característico olor, y los barnices acostumbran a pedir a gritos una completa renovación, incluso en partes del barco que no están sujetas a un especial desgaste. Es evidente que nada es eterno en un barco, pero en este aspecto, muchos coetáneos del Furia fabricados en astilleros franceses llevan con más dignidad el paso del tiempo

Precios y oportunidades
La calidad de materiales y los métodos de construcción casi artesanales que en su día acunaron a los Furia son hoy una garantía en el mercado de ocasión. Salvando causas accidentales, pocos problemas habrá en ningún Furia 32 por causa de deslaminados en su casco o cubierta. Son barcos laminados artesanalmente con fibras de calidad, con pocos contramoldes que lastren la báscula y con una carpintería tradicional y relativamente sencilla de rehabilitar. Transcurridos veinte o treinta años de su primera botadura, será normal que las instalaciones e agua, electricidad, la maniobra, la tapicería o el motor están en edad de su primera e incluso segunda jubilación. Pero eso es moneda corriente en barcos de esa edad.
El Furia 32, del que hay cerca de dos centenares de unidades en el agua en sus distintas versiones, es un modelo al que nunca le faltan novios en el mercado de ocasión. Siempre tiene pretendientes dispuestos a valorar sus cualidades de navegación y su juiciosa acomodación.
Se ha de distinguir entre el Furia 32 de los primeros años y el Furia 332 de sus últimos años de fabricación. Casco y distribución interior son idénticos en ambos modelos, pero hay muchos detalles que varían entre ambas versiones, distanciadas casi diez años en su fabricación. La plataforma de popa, la ventilación interior y el tipo de madera empleada en la carpintería son algunas de ellas, por no hablar de los winches self-tailing (opcionales en los primeros modelos) o distintos elementos de la maniobra. Todas estas mejoras justifican el sobreprecio en las unidades más recientes.
Todo y así, tras los años y sucesivos armadores que habrán navegado con cualquier Furia 32 a la venta, lo más importante acaba siendo el mimo que cada uno de los propietarios haya puesto en el cuidado y la actualización de su barco.

(por E. Roselló, JUN-13)

Principales características
Modelo: Furia 32 (luego Furia 332)
Astillero: Dresport (luego Furia Yachts)
Diseñador: Michel Joubert, Bernard Nivelt
Años de fabricación: 1984 - 1995
Unidades fabricadas: 200 (aprox.)
Precio base en 1990: 8.270.000,- ptas. (49.800,- €)
Material de construcción: Fibra de vidrio laminada a mano
Eslora total: 10,25 m. (10,60 m. versión Regata)
Eslora de casco: 9,75 m. (10,10 m. versión Regata)
Eslora de flotación: 8,40 m.
Manga máxima: 3,30 m.
Calado: 1,91 m.
Desplazamiento: 3.950 kg. (3.800 kg. versión Regata)
Lastre: 1.500 kg. (1.370 kg. versión Regata)
Altura en cabina: 1,85 m.
Literas: 3 dobles, 1 individual
Agua dulce: 250 l.
Gasoil: 100 l.
Motor: 16 - 25 HP (mayoritariamente Solé Diesel)
Superficie mayor: 19,96 m2 (21,23 m2 versión Regata)
Superficie génova 150%: 38,30 m2 (40,25 m2 versión Regata)
Superficie espinaquer: 87,32 m2 (91,79 m2 versión Regata)
Documentación técnica: BRICOMAR

Catálogo y Ficha Técnica en PDF adjuntos