Punta Galera: Las ventajas del anonimato
Incluso en destinos tan concurridos como Ibiza, evitando los fondeos de '1ª División' se consiguen niveles de tranquilidad bastante aceptables. La pequeña cala tras la Punta Galera, una milla al NE de Sant Antoni, nos brindó un ejemplo de ello. Era el 30 de julio y pensábamos ir a cala Salada. De lejos ya vimos un bosque de mástiles fondeados. ¡Y todavía faltaban las lanchas y los coches con miles de bañistas que vienen a pasar el día!
A apenas 500 m. de cala Salada cambiamos de plan y echamos el hierro tras la punta Galera, en un rincón muy bien protegido y prácticamente virgen donde pasamos el día en total soledad, quietos como en una piscina y nadando en aguas transparentes.








