El Port d'es Canonge: Uno de los últimos reductos de la tranquila Mallorca de los años '60
Escondido en la costa de Tramuntana, el Port d'es Canonge es una de las pocas recaladas mallorquinas que conserva la añorada tranquilidad de esta isla. Un par de restaurantes limitan su oferta gastronómica y el fondeo sobre roca y arena, abierto a los vientos del norte, obliga a ser cauto en la recalada. La recompensa son unas vistas impagables que llegan a Sa Foradada y una tranquilidad -casi- asegurada en plena temporada. A apenas 1km. del pequeño núcleo, en el predio de Son Bunyola, el magnate Richard Branson ha acondicionado con discreción uno de los hoteles más lujosos de la isla. Esperemos que no ponga de moda este tranquilo rincón.









