Paseando por Castelsardo
La visita al castillo de Castelsardo tiene gracia, aunque con el calor da un poco de pereza subir. Por suerte, ariba siempre sopla un poco de brisa. Las vistas son muy bonitas y los distintos edificios y iglesias están bastante bien cuidados. Me quedé con las ganas de comprar algo de cestería. Las mujeres del pueblo trabajan a las puertas de sus casas y te venden lo que hacen. Por pereza de cargar bultos no compré y cuando bajé al barco ya era tarde para arrepentirse.








