Paseando por Carloforte
Una de las cosas que me sorpende de Carlorforte es que se mantiene como un pueblo pequeño sardo, con sus tiendas de toda la vida, la gente del pueblo sentados a la fresca conversando bajo las magnolias de la plaza mayor y las señoras yendo a casa con la cesta de la compra. Los turistas somos bienvenidos, pero no damos la sensación de ser para nada esenciales. Me gusta.








