¿Volveremos a ver la cara amable de Sant Antoni de Portmany?

El atardecer en la bahía de Sant Antoni es especialmente agradable
A principios de temporada, cuando el sol ya caliente e invita al baño, la bahía de Sant Antoni recupera algunos de los encantos que tanta popularidad le dieron en los inicios del turismo ibicenco. Hoy, esta población es una caricatura de lo que fue, aunque la COVID ha dado dos años de respiro al turismo de botellón que impera en este pueblo. Leo en la prensa local que Sant Antoni intenta -sin saber muy bien cómo- recuperar sus encantos. A mi me sigue gustando fondear en la rada, un poco al margen de todo, una costumbre que se enfrenta al nuevo inconveniente de la infinidad de catamaranes de chárter que han tomado al asalto la rada de Sant Antoni como centro de operaciones.