La náutica de recreo no parece incluida en el discutible plan estratégico de desarrollo del puerto de Maó
(5/ago/25) La Autoridad Portuaria de Baleares (APB) ha presentado sus dos proyectos estratégicos del plan "Port Maó - Horitzó 2030". El primero de ellos es una nueva y enorme estación marítima en el Cós Nou y el segundo es la reordenación de la ribera sur. Ambas actuaciones prevén una inversión sobre los 81M€ hasta 2029.
El presidente de la APB, Javier Sanz, destaca de estos proyectos su previsto ‘proceso participativo’ en la estrategia de mejora del puerto-ciudad. Según su opinión: "trabajando con un modelo de puerto integrado abierto a la ciudad y pensando en las personas". El presidente no precisa de qué personas está hablando, pero si se realizara una encuesta ciudadana sobre la oportunidad de ampliar la capacidad de Maó de recibir cruceros multitudinarios, no creo que su opinión fuera favorable. Los cercanos ejemplos de Palma, Barcelona o Ibiza son muy punzante en este sentido.
La enorme y masiva nueva estación marítima del Cós Nou y la reordenación urbanística de su entorno define sin ambages la apuesta de Maó por el tráfico de cruceros, en detrimento de la utilización de esa zona para el amarre de yates, especialmente de gran eslora, un segmento que se ha mostrado infinitamente más rentable y sostenible para los puertos y las mítiples empresas del sector que los grandes cruceros de pasajeros.
Distintos usuarios del puerto, como las fuerzas de seguridad, operadores logísticos, autoridades locales y otros agentes del entorno portuario acudieron a la presentación del proyecto a dar su beneplácito a la APB. La propuesta urbanística, elaborada por la UTE Port Maó —formada por Grimalt Nadal Morey Enginyers y Barceló-Balanzó Arquitectes y ganadora del concurso público convocado por la APB—, parte del consenso entre instituciones, técnicos y profesionales implicados de alguna manera con el puerto, un consenso en el que no parecen contar con los ciudadanos, los clubes náuticos ni los distintos operadores de las instalaciones deportivas que trabajan en la capital menorquina.
Nueva Estación Marítima
La nueva estación sustituirá a la actual ampliando su capacidad de recibir pasajeros y barcos. El proyecto de construcción de este edificio de dudosa estética consolida la estrategia del puerto en busca de ampliar el tráfico de grandes cruceros. Para ello, hace unos años ya se desplazó el tráfico de mercancías a la ribera norte del Cós Nou, liberando así el muelle sur en exclusiva para la actividad crucerística.
Los preparativos están en marcha desde mayo de 2025, con la mejora (presupuestada en 2,83 M€) de la carretera de acceso al Cós Nou para facilitar el tránsito de autocares y vehículos pesados. En septiembre se abrirá la licitación de las obras y se prevé que la nueva estación esté acabada y empiece a llenarse de grandes cruceros a finales de 2027.
Reordenación de la ribera sur
Paralelamente -y no de forma previa, como seria lógico- la APB ha iniciado un proceso consultivo para el reordenamiento de la ribera sur del puerto de Maó, buscando quorum para una intervención que va a “transformar radicalmente el frente marítimo, generando un entorno urbano más atractivo, accesible y sostenible”, una frase del presidente de la APB que puede interpretarse de muchas maneras.
El proceso consultivo comenzará en septiembre y concluirá a finales de 2025.
El objetivo -según la APB- es: “escuchar, recoger propuestas y construir consensos con los distintos actores implicados, desde los residentes y comerciantes de la zona hasta las instituciones públicas, profesionales y colectivos ciudadanos. Las conclusiones se incorporarán al anteproyecto, garantizando una solución adaptada a las necesidades del territorio”. “Este rediseño de la ribera sur busca recuperar espacio para el peatón, reducir el protagonismo del tráfico rodado y fomentar una movilidad más amable”, cita la NdP de la APB. Esta afirmación contrasta con la aparentemente ya decidida ampliación de la Estación Naval y el lógico aumento del tráfico rodado que va a generar.
Al final, y como es habitual en estos casos, las conclusiones de la consulta ciudadana coincidirán con las de quien contrata la consultoría, en este caso la APB.
El puerto de Maó está ante un proyecto de mucho calado. Ampliar la Estación Naval y aumentar el tráfico de cruceros posiblemente cambiará para siempre la fisonomía de la capital menorquina. No solo en su urbanismo portuario, sino en la tipología y nivel económico de su turismo, de su comercio, restauración y en la calidad de vida de sus ciudadanos.
Capitales como Barcelona, Ibiza o Palma iniciaron con grandes esperanzas este camino, pero la realidad se ha vuelto contra ellas en forma de una tremenda masificación de los centros históricos urbanos sin vislumbrar un rendimiento económico. Las bajas tarifas de amarre aplicadas a los grandes cruceros, el alto coste de la infraestructura portuaria que necesitan y el escaso gasto en los comercios de la ciudad de los pasajeros transeúntes son un cóctel de muy bajo rendimiento económico.
Maó aún está a tiempo de replantear esta estrategia.
Por: Enric Roselló, editor de Mar Abierto
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