Tornado 31

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Confort a la americana

Fabricado en España en los años setenta, el Tornado 31 sigue teniendo sus adeptos en el mercado de ocasión. Este modelo mantiene una alta relación entre amplitud interior y precio y son numerosas las unidades todavía lustrosas y en activo en puertos de toda España. Cuatro décadas largas tras la última unidad salida del astillero, cada Tornado 31 tendrá un estado de conservación y de puesta al día de lo más dispar.

El Tornado 31 es un diseño de Frank Butler (1928), fundador de los legendarios astilleros californianos Catalina Yachts. El barco fue construido por los desaparecidos astilleros Playvisa, de Barcelona, que en su momento también tenían en su catálogo modelos tan emblemáticos en la historia náutica nacional deportiva como el Coronado 35 o el Coronado 25 (también diseño de Butler).
El proceso constructivo de estos modelos, así como el planteamiento de sus interiores, comparte un sistema de construcción –muy novedoso a finales de los 60- con laminados tradicionales en fibra de vidrio, unos refuerzos básicos solidarios al casco, un gran contramolde estructural laminado a la carena y los interiores en maderas de calidad y correcta factura montados sobre la fibra. La propia cubierta conforma la regala perimetral en fibra de vidrio.
En general es un sistema de fabricación del Tornado 31 es barato, sólido y sencillo de mantener, aunque resulte más pesado y menos lujoso que otros métodos constructivos. La distribución y la altura de techo del Tornado 31 sorprendían en su día por el volumen conseguido en un barco de poco más de 9 metros. Hoy se antoja menos espaciosa por culpa de una manga de apenas 3 metros, pero no por ello resulta menos acogedora.
El precio de venta del Tornado 31 nuevo rondaba en su momento los tres millones de pesetas (18 mil €) y repasando catálogos de la época, vemos que el barco también se vendía en kit, con un coste sobre las 800 mil pesetas (5 mil €) para el conjunto de casco, cubierta, contramolde interior, quilla y timón. En total salieron cerca de un centenar de Tornado 31 de los astilleros Playvisa, varios de ellos destinados al mercado europeo.

Casco y apéndices
Las fibras y resinas empleadas por Playvisa, así como los métodos de construcción con novedosas tecnologías Made in USA importadas por el astillero español, han surcado el futuro sin mayores contratiempos en la mayoría de Tornado 31 que hemos conocido. Esto no implica que cada unidad haya tenido que actualizarse más de una vez y de arriba a abajo a lo largo de los años transcurridos desde su primera botadura.
Con una eslora de 9,20 metros, un desplazamiento de 3.400 kg. una superficie vélica en ceñida de 36,2 m² y un calado de sólo 1,40 m, el Tornado 31 nunca ha presumido de ser un velero deportivo. Es un barco tranquilo y familiar, con una estética exterior anticuada pero que aun resulta funcional y sigue siendo atractiva. Navegando, el Tornado 31 aguanta todo su trapo arriba hasta más allá de los 20 nudos de viento aparente y con un calado que le permite acercarse mucho a tierra en las recaladas. La quilla tiene una forma abulbada en su parte baja y un peso considerable (1.500 kg.) para el desplazamiento del barco, garantizando una correcta estabilidad y dureza a la escora.
El timón está totalmente protegido por un skeg vertical en toda su parte delantera. Sin buscar las sensaciones de un moderno timón suspendido, el gobierno del Tornado 31 es correcto y sólo ofrece alguna reticencia en las maniobras de puerto a baja velocidad, sobre todo marcha atrás.
Originalmente, el Tornado 31 se proponía con caña, pero a lo largo del tiempo –y también de fábrica como opción- numerosos propietarios optaron por la rueda de timón. Las dimensiones de la bañera, larga, estrecha y con una pequeña barra de escota de mayor entre los bancos, permiten ambas posibilidades sin mayor problema.

Aparejo, cubierta y maniobra
La mayoría de Tornado 31 habrán visto modernizada su maniobra a lo largo del tiempo. Los winches self-tailing de doble velocidad, los enrolladores de proa y las poleas de rodamientos son habituales en las unidades que se ofrecen en el mercado de ocasión. Por el camino quedaron –la mayoría de- los originales winches de chicharra, las velas de proa con mosquetones o las veteranas poleas con roldana de plástico macizo.
El mástil de serie tiene un simple piso de crucetas transversales con obenquillos bajos y todavía se conserva en muchos Tornado 31, haciendo recomendable una completa inspección (perfil, obenques, crucetas, etc.) antes de decidir una compra. La botavara original, con un complejo sistema de rizos, habrá sido sustituida en la mayoría de unidades. Originalmente, las drizas del Tornado 31 se controlaban con dos winches laterales en el palo, tema que muchos armadores han modificado para llevar la maniobra a unos winches sobre la cabina.
La bañera es larga y estrecha en comparación con el estándar actual. A falta de grandes espacios y de un amplio pasillo hacia popa, la bañera del Tornado 31 ofrece un buen acomodo en sus bancos gracias a los altos respaldos y al buen apoyo para los pies en los bancos de sotavento.
Cuatro gateras laterales, dos cofres en las bandas y otros tantos en popa, aseguran una buena estiba en cubierta. Sólo la barra de escota de mayor entorpece un tanto la circulación, aunque esta ubicación facilita un cómodo manejo de la mayor al patrón.
Otro detalle singular del Tornado 31 son sus dos grandes tambuchos con marco de madera sobre la cabina de proa. Si están en buen estado son una auténtica preciosidad. En caso contrario, su especial forma complica adaptar en los huecos un modelo de tambucho más moderno, por cuanto se habrá de recurrir a las buenas artes en la carpintería para rehacerlos.

Interiores y motorización
El acogedor interior del Tornado 31 sigue teniendo su encanto. La forma exterior de la cabina casi rectangular maximiza el espacio aprovechable tanto en cubierta como dentro del barco. Al tiempo, la verticalidad de los grandes ventanales traslúcidos aporta mucha luz interior sin dejar que entre el sol en las horas centrales del día.
Una singularidad de la distribución interiores la dinette lateral convertible en litera doble. Es el tercer camarote del barco y posiblemente el más cómodo tanto en puerto como navegando, pues queda lejos del motor y su ubicación es la menos sujeta a los movimientos del barco. Hay otra litera en el banco de babor del salón, un camarote doble en proa y una litera conejera a popa de la mesa de cartas.
La mesa de cartas, a babor de la escala de entrada, tiene un sistema abatible de la encimera, con un hueco para las cartas de papel en el lateral del mueble. El sistema mejora el acceso a la litera de popa y mantiene la electrónica a la vista.
Tanto el baño, a proa del salón, como la práctica cocina junto a la escala de entrada tienen correctas dimensiones para la eslora del barco. Uno y otra disponen de suficientes taquillas, destacando el armario para la ropa de agua en la banda opuesta del baño. En general, el aprovechamiento interior está bien logrado, con cajones y estanterías repartidos por todos los rincones.
Las maderas empleadas en la carpintería original incorporaban un tratamiento oleoso para su mejor resistencia al agua y la humedad. En muchas unidades siguen en servicio y el tratamiento oleoso todavía imposibilita barnizar la madera, pues la impregnación escupe cualquier recubrimiento.
El tono oscuro de esta madera, hoy raro en las decoraciones de veleros de serie, reduce la sensación de espacio interior, pero mantiene un ambiente sobrio y acogedor. La aireación, confiada a los dos grandes tambuchos sobre la cabina, es suficiente para los rigores del verano.
En cuanto a los sistemas de agua y electricidad, en su día eran bastante básicos, pero a buen seguro habrán sido renovados más de una vez en cualquier unidad a la venta. Lo mismo puede decirse del motor original, que habrá sido sustituido una e incluso dos veces desde los años setenta. Con un Solé Mini 26 recién estrenado, un Tornado 31 mantiene un crucero a motor entre los 6 y 7 nudos, dependiendo de la ayuda o resistencia que ofrezca el viento.
El Tornado 31 sigue siendo un buen crucero para cuatro personas. Su falta de viveza con ventolinas se compensa a partir de los 10 nudos de viento con una alta dosis de seguridad, en la tranquilidad de que se habrá de reducir vela hasta más allá de los 20 nudos de viento aparente.

CaracterísticasConstructor: Playvisa (Barcelona), Diseñador: Franck Butler, Unidades construidas: 100 (aprox.), Eslora: 9,20 m., Manga: 3,05 m., Calado: 1,40 m., Desplazamiento: 3.350 Kg., Quilla: 1.475 Kg., Altura en cabina: 1,90 m., Superficie vélica: 36,20 m., Agua dulce: 60 l., Gasoil: 55 l.,
Motor: 18 a 28 CV, Documentación técnica: Bricomar.

Actualizado: Enero 2016