Najad 343

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Comodidad garantizada

La buena reputación del astillero Najad se forjó tras muchos años de construir veleros seguros y confortables bajo cualquier condición de mar y viento. El alto precio de sus modelos, tanto nuevos como de ocasión, nunca ha disuadido a los aficionados más exigentes.

En el siempre competitivo mercado de los veleros de 34 pies (10 metros), la mayoría de modelos están orientados a maximizar su volumen interior o sus prestaciones. Siempre es pues refrescante hablar de un modelo concebido para el crucero puro, donde la calidad de construcción o de navegación pasa por delante de consideraciones economicistas o regateras.
Incluso en el momento de su lanzamiento a mediados de los años 80, el Najad 343 ya salía de lo habitual en el diseño de cascos. Su quilla corrida con timón integrado a su alerón, el alto francobordo y su elevado desplazamiento lo desmarcaban ya entonces de su competencia, haciendo de este diseño de Peter Norlin un referente para los amantes de las largas navegaciones y la comodidad a bordo, tanto en puerto como en alta mar.
La historia de Najad arranca en 1971 y, desde entonces, este astillero sueco ha puesto en el agua cerca de 2.000 barcos. De esta factoría, ubicada en la población de Henan, al norte de Goteborg, apenas salían más de 50 unidades al año en sus mejores momentos. La producción de Najad nunca fue pues muy elevada.
El control de calidad y el detallado acabado de cada unidad siempre han sido para Najad más importantes que los volúmenes de fabricación. Esta calidad, patente en todo el barco, tiene su contrapartida en el elevado precio final de los barcos de esta marca. Najad ofrece unos veleros de gran distinción y con una solidez a toda prueba, pero no son baratos.

Construcción clásica y a toda prueba
En la construcción cada uno de sus veleros, el astillero Najad no escatima en ningún rincón, y la gran mayoría de sus componentes estructurales están homologados por la rigurosa Lloyds británica. Los sólidos laminados, patentes en todo el casco, son en buena parte responsables de las 6,5 toneladas, por encima de la media en estas esloras. La quilla corrida confiere una inmejorable estabilidad de rumbo navegando a vela o motor y además permite limitar el calado a 1,65 metros. En el lado negativo, este tipo de lastre obliga a prever radios de casi dos esloras en las maniobras de puerto.
El Najad 343 se proponía con una superficie vélica de 55 m2 soportada por un sólido mástil Kemp de un solo piso de crucetas. El enrollador Furlex formaba parte del equipo de serie, mientras el de mayor se ofrecía como opción. En el modelo que vemos en las fotos, el enrollador de mayor fue instalado en 1991. Consciente de sus limitaciones con ventolinas, el barco se proponía con una motorización de 36 HP, que permite velocidades de crucero sobre los 7 nudos. El Volvo MD7 instalado de serie (seguramente sustituido en la mayoría de unidades) era una mecánica silencioso y su excelente instalación de fábrica eliminaban prácticamente todas las vibraciones, sin olvidar su perfecto acceso a todas las partes mecánicas y de la transmisión.

Vocación de altos vuelos
En cubierta, el programa de navegación de altura del Najad 343 también salta a la vista. Lo primero que sorprende es la ausencia de plataforma de baño, un elemento que ya era habitual en los barcos de serie de mediados de los años 80, aunque tardó bastante más en llegar a los astilleros nórdicos (Swan, Hallberg-Rassy, Najad, . . ).
El Najad 343, como todos los barcos de este astillero hasta prácticamente la segunda década del S-XXI,, tiene una cómoda bañera central, con amplios y redondeados respaldos y una maniobra que siempre cae a mano.
La circulación por cubierta está bien estudiada y destaca el sólido recubrimiento de teca instalado de serie sobre cubierta, tanto en los pasillos laterales como en la parte superior de la cabina. Los principales inconvenientes en cubierta los vemos en la limitación de estiba que supone un único cofre bajo los bancos de la bañera. Tampoco parece muy acertada la ubicación de las bombonas de gas en el cofre de anclas, un lugar muy expuesto a la intemperie y demasiado alejado de la cocina.

La madera es protagonista en el interior
Los perfectos acabados y la comodidad en la vida a bordo son los puntos fuertes en el interior del Najad 343. En general, los tonos de las maderas empleadas, la distribución, los acabados y las tapicerías de todo el interior resultan muy acogedoras e invitan a largas estancias a bordo. El barco sólo ofrece dos camarotes, pero ambos con suficiente espacio para vivir en ellos durante largas singladuras. Los invitados ocasionales pueden también acomodarse en los bancos del salón, con unos bancos abatibles que amplían su superficie útil para dormir.
El camarote de popa ocupa toda la zona trasera del barco. En su interior hay una litera doble a una banda y otra individual en la otra. En el planteamiento de la distribución, no queda claro si este camarote es el del armador o el de lo invitados. En cualquier caso, hay muchas literas para la escasa capacidad de estiba de la estancia. Afortunadamente, hay un gran armario –en teoría- para la ropa de aguas flanqueando la entrada. El resto de la estiba de la cabina de popa se ha de repartir entre las taquillas laterales y las que hay en los bajos de la litera.
El segundo camarote está en proa y dispone de dos buenos grandes armarios en sus laterales. También se han de destacar los 1,85 metros de altura en la entrada del camarote, una cifra que alcanzan pocos veleros en esta eslora.
La cabina de aseo, a estribor de la escala de entrada, es amplia y cómoda en su distribución. Otro tanto puede decirse de la cocina, a lo largo del pasillo de acceso al camarote de popa. Es, junto al salón, la estancia más amplia del barco y resulta funcional tanto en puerto como navegando. En ella encontramos abundantes espacios para la estiba, buenas superficies de trabajo, amplia capacidad de frigorífico, y hasta una completa y bella batería de cajones, un elemento de carpintería cada vez más raro en los barcos en serie por lo complejo de su realización. Solo la ventilación parece un tanto comprometida.
El salón principal ofrece una disposición clásica, con dos bancos en los laterales y una mesa con alas abatibles y botellero ligeramente descentrada para dejar un cómodo pasillo de paso.
Tanta generosidad en los espacios de acomodación tiene su contrapartida en el rincón del navegante, un tanto escueto de tamaño y mirando hacia popa.
La unidad que vemos en las fotos fue construida en 1986 y en ls fotos la vemos con más de tres varias décadas y cerca de 20 mil millas recorridas, su calidad se hace patente en detalles aparentemente tan nimios como unas puertas que siguen abriendo y cerrando sin holguras o roces, la teca y la fibra de cubierta sin fisuras, las lámparas con todo su brillo en las pantallas, las cerraduras funcionando sin mayor inconveniente o los paneles del techo firmes en su lugar tras años de intensa navegación o las maderas sin señales de humedad ni entradas de agua. Al final, ésta es la verdadera calidad.

La crisis ha sido dura con Najad
La crisis que empezó en 2006 –también- fue cruel con Najad. A finales de 2009, los entonces dueños del astillero cedieron hasta el 91% la participación a la empresa británica de capital/riesgo Animatrix Capital. Per Lindquist entró como CEO y emprendió unos duros ajustes de plantilla. A finales de 2010, Lindquist fue sustituido por Mikael Gustafsonn, hasta entonces en Nimbus Boats. En 2011 las cosas no mejoraban y el nuevo CEO presentó la suspensión de pagos. El astillero cerró y Nord West, astillero vecino, asumió las deudas y se hizo cargo de los empleados y de la producción.
Un año más tarde, el Sweden Bank, a la vista de los impagos de Nord West, emprende una investigación y se da cuenta de que las naves de Najad están vacías y que no existen los barcos que, en principio, debían estar en fabricación. El banco pone el caso en manos de la policía y pocos dieron la menor esperanza de continuidad a Najad.
Pero en julio de 2013 apareció Runo Gillholm, propietario de una marina cercana (Gillhoms Marina) con un socio del que nunca se ha sabido el nombre. Juntos adquieren la marca y las naves de Najad en una maniobra financieramente bastante opaca.
Pasado el verano de 2013, el CEO de Lidköpings Båtsnickeri, Hakan Bengtsson, hacía pública una enésima compra de Najad a Gillholm, declarando su intención de incorporar esta gama de veleros como cenit de sus actuales modelos SwedeStar (no confundir con Sweden Yachts) y volver a fabricarlos en Henån, sede histórica de Najad. Esperemos que la cuarta venta de finales de 2013 sea la definitiva.

Precios y oportunidades
Najad apenas sacaba al mercado 50 unidades por temporada en sus mejores momentos y entre todos los modelos de su gama. Estos veleros suecos nunca han sido pensados para el gran público, pero están muy bien considerados por todos los entendidos en náutica y es habitual que se coticen proporcionalmente más con los años que en el día de su primera botadura.
Salvo en caso de accidentes o de manifiesta falta de mantenimiento, los Najad son piezas apreciadas en el mercado de ocasión. Esto no excluye la necesidad de examinar el mantenimiento, las modernizaciones y el estado de conservación general de cada unidad en particular. También se valorarán la calidad y edad del inventario de accesorios instalado con el tiempo. El barco en sí mismo estará casi siempre en perfectas condiciones.

13 – En esta unidad, el Volvo Penta MD7 (36 HP) instalado en origen sigue dando fiel servicio. Tanto la instalación como la insonorización son buenos, lo mismo que el espacio libre para posibles intervenciones. Varios componentes del cableado eléctrico, así como todas las canalizaciones de combustible y el sistema de escape fueron reemplazados hace unos años en esta unidad.

14 - Foto para decorar el artículo. Pie opcional: Gran parte de los componentes estructurales del Najad 343 están homologados por la Lloyds británica, una garantía que también cubre al resto de la gama de este astillero sueco.
Principales características: