Dufour 43 Classic

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Un fiel cumplidor

Diseñado para un programa de navegación que abarca desde el charter intensivo al barco de propietario exigente, el Dufour 43 Classic acepta ambos retos sin rechistar. Su discreta y clásica silueta esconde un casco de buenas prestaciones, un aparejo de generosas dimensiones y una amplia y cómoda acomodación interior.

El Dufour 43 Classic fue uno de los puntales del penúltimo renacer de Dufour. Tras la forzada marcha de su recordado y singular fundador Michel Dufour a primeros de los ochenta, los avatares financieros siguieron sucediéndose en Dufour. A mediados de los noventa, un grupo financiero compró el astillero, que quedó bajo la batuta del “empresario” Olivier Poncin, que llegaba precedido por la fama de haber llevado a la quiebra al vecino astillero Kirie.
La marca del drakar se actualizó entonces con una pleyade de modelos. Por un lado aparecieron unos cuantos Dufour de nuevo cuño (entre ellos el 43 Classic), también se dio continuidad a la mayoría de antiguos modelos de la marca y tampoco se dejaron de lado algunos modelos que Dufour había ido integrando en su catálogo al absorber pequeños astilleros vecinos, como GibSea, ACM (motoras) y Nautitech (catamaranes). .
El catálogo quedó entonces dividido en las gamas Trophy (deportivos), Atoll (sólo charter) y Classic (crucero/charter).
Los renacidos Dufour tuvieron buena aceptación en el mercado, pero la enorme dispersión de modelos y variantes obligó al astillero a una ingente inversión en moldes, naves, utillajes y existencias.
En apenas cinco años, las finanzas de Dufour quedaron colapsadas. Como muestra de esta sobrecarga, en 1998, cuando se presentó el Dufour 43 Classic (13,05 m.), el catálogo se completaba por abajo con el Dufour 414 Trophy (12,15 m.) y el singular Atoll 43 (12,94 m.) y por arriba con el Dufour 45 Classic (13,72 m.), sin olvidar las versiones Orza Abatible y Bañera Central del 43 Classic. Cuatro cascos con seis modelos bien distintos en apenas un metro de eslora. Imposible de gestionar.
A primeros de este siglo, el grupo empresarial dirigido por Olivier Poncin se vio acuciado a encontrar un inversor que diera viabilidad económica de Dufour y cuando todos pensaban que Bénéteau se haría con las riendas del astillero, fue el constructor italiano Cantiere del Pardo (Grand Soleil) quien se convirtió en socio mayoritario de Dufour. Esta condición la ostentó hasta 2011, cuando la empresa norteamericana propietaria del astillero Bavaria también se hizo con la mayoría del capital de Cantiere del Pardo (acuciado por las deudas) y de Dufour.
Sin apenas perder tiempo, Olivier Poncin empezó una nueva y visionaria aventura creando su propia marca de veleros: los Harmony. El proyecto acabó en los Juzgados como un enésimo desastre. Incansable al desánimo, Poncin creó inmediatamente Poncin Yachts, con una gama de veleros de alta gama y entró también como accionista mayoritario en el astillero Catana (posteriormente + Bali), entonces en una complicada situación financiera y donde parece que ha encontrado cierta estabilidad y se mantiene desde entonces.
Cantiere del Pardo y Dufour también encontraron de nuevo su autonomía financiera con los años, pero como decía Rudyard Kipling: “esto ya es otra historia”.

Un auténtico Classic
Tanto por fuera como por dentro, el Dufour 43 hace honor a su denominación de Classic. El casco es un diseño de formas redondeadas obra del gabinete Mortain & Mavrikos. La cabina en suave pendiente hacia proa, los interiores distribuidos y decorados de forma convencional. Todo en este barco desprende un aire conservador; una característica que, sin ser en un defecto en sí misma, no deja de restarle algo de personalidad al modelo.
Hecha esta salvedad, el resto de condicionantes asociados al clasicismo se muestran como virtudes.
A pesar de su concepción de chárter/crucero puro, su desplazamiento es ligero (9.000 kg.) en relación a los 92 m² de su superficie vélica en ceñida (hasta 106 m² según opción). Este barco es sorprendentemente alegre en sus prestaciones, ignorando que su calado estándar es de sólo 1,90 m. y que las dos velas enrollables (en opción) no sean lo mejor para exprimir la quintaesencia de esta carena. El mástil lleva dos pisos de crucetas ligeramente anguladas y baby-stay de refuerzo en proa.
En cubierta, el Classic 43 es amplio y cómodo tanto en puerto como navegando. Hay dos cofres simétricos en la bañera, anchos y poco profundos, que resultan prácticos para la estiba. La balsa de seguridad tiene su alojamiento previsto bajo el banco del timonel.
Los cadenotes bastante centrados liberan un buen paso a proa y mejoran el ángulo de ceñida, al tiempo que la maniobra de serie es muy completa y sobrada en tamaño. Destacar también que los bancos de la bañera son generosos en longitud y en altura de respaldos y que, a falta de una moderna doble rueda con paso central y faldón abatible, la plataforma de popa con escalón moldeado cumple sobradamente con su función en los fondeos.
Una ligera nota discordante en esta comodidad general la sufre el timonel. La combinación entre una sola rueda cuyo diámetro no llega a las bandas (la doble rueda aun no existía en estas esloras a primeros de siglo) y un banco liso es adecuada para la comodidad en puerto y para un correcto paso a popa, pero no es la más confortable para gobernar el barco con escora y/o desde las bandas.
El interior del Dufour 43 se proponía de serie con tres o cuatro cabinas y dos baños. En la versión Propietario, en proa se habilitaba una única estancia en vez de la cabina doble con literas de la versión Chárter, al tiempo que la cocina también gana tamaño. En ambas versiones, las cabinas de popa son especialmente amplias para la eslora del barco.
En el tema de la carpintería interior y detalles de ebanistería, el 43 Classic brillaba en su momento por encima de la mayoría de sus competidores más directos entre los astilleros de gran serie y no por ello despuntaba en su precio. Las tonalidades relativamente oscuras de la carpintería y los detales de ebanistería recuerdan a los Bavaria de la época que, a primeros de este siglo, irrumpieron con fuerza en el mercado con su sobrio estilo de decoración.
La zona menos espaciosa de los interiores es la del navegante, donde no hay estante para libros y los instrumentos de navegación se han de empotrar en un panel lateral poco visible. En su momento fue el punto más criticado de los interiores, pero vista con la perspectiva del tiempo, la mesa de cartas del 43 Classic se antoja hoy enorme.
Por lo demás, la cocina a lo largo del salón, los camarotes, el comedor en “U” con banqueta separada y los dos baños se muestran muy correctos de tamaño y capacidad de estiba. Destacar también la importante autonomía que procuran tanto los 180 litros de combustible como los 450 litros de agua embarcada en los depósitos.
Buena parte de los Dufour 43 Classic fabricados se destinaron en sus primeros años al alquiler antes de llegar al mercado de ocasión. Los barcos de chárter, si bien tienen utilización más intensiva que los de propietario, son unidades que disfrutan de un nivel de mantenimiento que pocos armadores privados pueden permitirse. Este desgaste asociado al uso en alquiler no suele ir más allá de lo cosmético, salvo que haya habido daños accidentales, sobre todo en orza y timón. Controlados estos puntos, el resto del barco no suele presentar deficiencias mayores. En un barco de chárter, por definición, todo funciona correctamente. Es la base de su negocio.

Principales características:
Modelo: Dufour 43 Classic
Constructor: Dufour Yachts
Diseñador: Mortain & Mavrikos
Precio base en 1999: 1.068.000 FF (163.000€ aprox.)
Años de fabricación: 1998 - 2002
Eslora total: 13,05 m.
Eslora casco: 12,86 m.
Eslora de flotación: 10,75
Manga max.: 4,30 m.
Desplazamiento: 9.000 kg.
Quilla: 2.600 kg.
Calado estándar: 1,90 m.
Superficie vélica: 92 m2
Motorización: 50 CV
Agua dulce: 450 l.
Gasoil: 180 l.
Cabinas. 2/3 + salón (8/10 literas)