Belliure 50
Mucha artesanía
Presentado a primeros de los ochenta, el Bellire 50 ganaba eslora manteniendo la estética y el programa de navegación del exitoso Endurance 35, que vio la luz a mediados de los años 70. Amplitud de espacios y una fabricación especialmente detallista se combinan con acierto en este diseño de Peter Ibold.
Todos los Belliure tienen un aire de familia que los hacen inconfundibles, una cualidad de la que pocos astilleros pueden presumir. Desde el primer Endurance 35, presentado al público hacia 1975, hasta prácticamente los últimos modelos del astillero de Calpe, los Belliure siempre destacan por su silueta con prominente botalón de proa, cubierta de teca, popa vertical y la voluminosa y rectangular sobre-cabina que promete comodidad interior, visión 360º en todos el horizonte y pocos rayos de sol en los mediodías veraniegos.
El Belliure 50 se presentó en una de las épocas más brillantes de su constructor. A primeros de los años ochenta, Vicente Belliure, fundador del astillero que lleva su nombre, decidió poner en el mercado un velero que completara por arriba su oferta y se convirtiera en el modelo almirante de la marca, que poco antes se había acompañado por abajo al introducir el Belliure 30 en el catálogo.
Astilleros Belliure empezó su actividad a primeros de los años 50 construyendo barcos de pesca, con unidades que llegaron hasta 30 los metros de eslora. La crisis del Sahara español en 1975 colapsó los caladeros de pesca en aguas de Marruecos en el Mediterráneo y el Atlántico y Belliure tuvo forzosamente que buscar otros mercados para sobrevivir. Viendo posibilidades en el incipiente segmento de la náutica deportiva, en pocos meses nacía el Endurance 35.
Vicente Belliure carecía de la titulación técnica necesaria para firmar los planos de sus barcos, y tanto en el Endurance 35, como en el Belliure 50 y muchos otros modelos de la casa, recurrieron al diseñador naval norteamericano Peter Ibold. En todo caso, tanto en nuevo 50 pies como la mayoría de los Belliure combinaron propuestas y soluciones de todo tipo acordadas muy de la mano entre Vicente Belliure y Peter Ibold.
El diseño de casco del Belliure 50 ya era conservador incluso en el momento de su presentación. El timón con alerón fijo, la quilla larga y corrida en toda la eslora, el importante lanzamiento de una proa tipo “Clipper” se combinan con un alto francobordo y una manga moderada (4,20 m.) en relación a la eslora del barco. El resultado, donde no falta la bañera central, inspira confianza y es una invitación a una tranquila navegación de placer.
Las prestaciones a vela nunca han sido el argumento de venta de un Belliure y el 50 no es la excepción.
Con cualquier de sus aparejos, este diseño de Peter Ibold necesita 2 dígitos en el anemómetro para moverse con alegría en cualquier rumbo. Sin ser un gran ceñidor, es un barco que mantiene el rumbo contra el viento sin titubeos y que surca cualquier oleaje con serenidad, sin pantocazos ni inquietantes ruidos o flexiones en su estructura.
La solidez de construcción era –y es- uno de los argumentos de todo Belliure. En el 50, casco y cubierta están laminados a mano con alma sólida a modo de sandwich. El molde del casco –norma también de la casa- incluía el alojamiento para la quilla de plomo, unida así al barco de forma solidaria y sin riesgo de problemas de oxidación o entradas de agua por los pernos. La integridad del barco sigue con unos mamparos transversales de contrachapado de 20 mm. laminados al casco y se completa con infinidad de detalles constructivos que forjan la leyenda de solidez y buenos acabados que siempre precede a los Belliure.
Interiores a la carta
En el interior, además de robustez, podemos hablar del raro lujo de la artesanía. Desde la ostensible cubierta de teca al detalle de carpintería más escondido en el fondo de un armario, los acabados del Belliure 50 son perfectamente detallistas y están realizados con maderas –mayormente teca- de la mejor calidad.
La distribución interior de la unidad que vemos en las fotos de este artículo propone el camarote del armador ocupando toda la parte de popa del barco, con su baño independiente. La cocina queda a babor, en el pasillo de acceso a popa, con amplias superficies, armarios y despensas a banda y banda. La sobreelevación de la cabina provee una gran luminosidad natural al salón, agradeciéndose las ventanas verticales para favorecer las vistas al horizonte minimizando la entrada de los rayos de sol cenitales. El comedor queda a estribor de la escala de entrada y contiguo a la enorme mesa de navegación.
La sobre-elevación de la cabina, combinada con la importante “V” del casco en toda su eslora, permiten una enorme y bien accesible sala de máquinas bajo el suelo del salón. En la zona de proa, en la unidad visitada se habilitaron otras tres cabinas dobles, dos de ellas con literas y una tercera en el triángulo de proa, compartiendo todas ellas un segundo baño.
Un velero especial para clientes especiales
Una singularidad del Belliure 50, extensible a la mayoría de modelos de este astillero, es su fabricación semi-artesanal. Es complicado encontrar dos unidades idénticas del mismo modelo. Los gustos o las necesidades de cada cliente se reflejan en la construcción de cada unidad. En el Belliure 50, algunas de estas propuestas individuales de sus clientes acabaron pasando al catálogo del barco como opción, como la doble motorización con timonería interior de la versión MS, la cocina a proa del salón o la alternativa entre aparejo sloop, cutter, queche o goleta. Casi se puede afirmar es que hay tantos aparejos y distribuciones interiores como Belliure 50 en el agua.
El Belliure 50 tuvo una buena aceptación y se llegaron a construir cerca de una veintena de unidades. Al poco de su lanzamiento, el catálogo de la marca se completó con el Belliure 40 y hacia el final de su carrera, el Belliure 50 recibió distintas mejoras, incluida la modificación y alargo de su popa. El nuevo modelo se llamó Belliure 52.
Tras distintas crisis y vicisitudes empresariales, Astilleros Belliure cesó definitivamente su actividad en 2017. A pesar de las décadas por su popa que tendrá todo Belliure 50 a la venta, su precio de cotización rara vez toma tintes de saldo. El prestigio y singularidad de este modelo, así como la calidad de construcción del astillero de Calpe, mantienen una cuota de fieles adeptos. Esto no exime de una revisión seria y completa de cualquier unidad en el mercado de ocasión. En un velero de 50 pies de cierta edad, los problemas pueden ser gordos y los aficionados tienen poca cancha para solucionarlos.
La calidad de fabricación intrínseca a todo Belliure es un aval. A nivel constructivo, rara vez habrán más problemas que los meramente accidentales. Las cosas se pueden complicar en el interior. Si los anteriores propietarios de cualquier unidad no han mantenido suficientemente alto el listón de mantenimiento, la profusión de maderas (en cubierta e interiores) puede encarecer notablemente su rehabilitación. Es un tema a sopesar, antes incluso de pensar en poner al día las instalaciones de agua o electricidad, renovar la maniobra, repintar la obra muerta o actualizar el equipamiento electrónico.
Principales características:
Modelo: Belliure 50
Constructor: Astilleros Belliure S.A.
Diseñador: Peter Ibold
Año de presentación: 1981
Eslora total (sin bauprés): 15,25 m.
Eslora flotación: 12,20 m.
Manga: 4,20 m.
Calado: 2,00 m. (opción quilla Scheell de 1,65 m.)
Desplazamiento: 18 TM
Lastre: 6,6 TM
Agua dulce: 2.000 l.
Gasoil: 1.200 l.
Motor estándar: 125 CV
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