Salón Náutico de Barcelona: El nuevo formato no recibe la esperada acogida de expositores ni visitantes

La oferta de catamaranes en el Salón Náutico de Barcelona, amarrados en el Port
Las grandes esloras, que estrenaban espacio en el Moll de Barcelona, apenas cont

(13/oct/25) La nueva propuesta del salón náutico barcelonés no ha tenido la respuesta que prometían sus organizadores. La cifra de asistentes se ha desplomado de los cerca de 50.000 visitantes declarados en la edición 2023 a 18.000 este año. La apuesta de Fira de Barcelona por las grandes esloras tampoco ha cuajado y se resumía en un único yate de 31 metros.

La nueva área de exposición en el muelle de Barcelona, donde debía amarrar un ramillete de yates de gran eslora, ofrecía un aspecto tristón, con una unidad de 80 pies y otra de 100 pies entre varias motoras de eslora media que apenas llenaban la mitad del espacio disponible. Una oferta insuficiente para presumir del Salón de Barcelona como de una cita internacional de grandes esloras.
La oferta del salón, que cerró sus puertas ayer domingo 12 de octubre, reunía este año unos 200 expositores y 500 embarcaciones, 130 de ellas en el agua. En una imprescindible comparación, comentar que el Salón Náutico de Palma (PIBS), con más de 300 expositores, 30.000 visitantes y unos 600 barcos en total, varios de ellos de más de 24 metros, ha dado este año 2025 el ‘sorpasso’, consolidándose como la cita náutica más importante de España.

¿Dónde está el error?
A mi entender, el gran error del Salón de Barcelona 2025 no ha sido la apuesta por las grandes esloras ni la reubicación de expositores. El error imperdonable de Barcelona fue pasar 2024 en blanco, cuando el Moll Vell y prácticamente todo el puerto de Barcelona quedaron copados por la Copa América desde julio hasta finales de octubre.
Anular el Salón 2024 fue la peor decisión de cuantas tenían los organizadores sobre la mesa. Un aplazamiento de un par de meses, un cambio puntual de ubicación (a Port Ginesta, por ejemplo) u optar por nuevas fechas en el primer trimestre de 2025 hubieran sido soluciones más acertadas. En el mundo empresarial, desaparecer del mapa ni que sea por unos meses, es ‘hacerle la cama’ a la competencia. Y esto ha ocurrido en Barcelona, anular la edición 2024 catapultó el potencial de Palma y de otros salones internacionales.

El nuevo formato es razonable
La buscada opción de las grandes esloras y sus compradores internacionales de alto poder adquisitivo, agasajados en el Moll de Barcelona con un Village VIP adjunto, ha sido un fracaso tan grande que solo puede mejorar en años venideros.
Este año, el mayor cambio en el formato del Salón de Barcelona, a mi entender acertado, ha sido invertir la ubicación de los veleros (ahora en el Port Vell) y motoras (ahora en el Moll de la Fusta). Exponer las motoras en la ‘zona noble’ del salón es una solución más acorde con la realidad del mercado, decantado hacia los barcos a motor en todas las esloras.
Los veleros monocasco apenas representan hoy el 7% de las matriculaciones. En esta edición solo había 15 unidades expuestas. Incluso los catamaranes, con una veintena larga de barcos en el Moll d’Espanya, junto a los monocascos, los superaban en cantidad.
Otro tema que podría afinar en Barcelona son los estands de accesorios y servicios, que interesan indistintamente a velistas y motoristas. Sólo las velerías, que este año han quedado un poco escondidas, agradecen su cercanía con los veleros expuestos.
Al final, la mayor diferencia entre estos expositores es si venden o no sus productos en el mismo salón y juntar loss vendedores in-situ de libros, ropa náutica, camisetas personalizadas, prismáticos, cabos o incluso seguros o revistas náuticas podría conformar un simpático mercadillo en los alrededores de las zonas de restauración.

¿Qué nos deparará el futuro?
Barcelona tiene un atractivo turístico, una meteorología, una red de comunicaciones, una sintonía puerto/ciudad y una capacidad hotelera del más alto nivel. Bien gestionado, su salón náutico no habría de tener problemas para subir al podio entre los mejores de Europa. Palma tampoco se queda atrás en estas cualidades, pero la superficie disponible para el Salón, tanto en tierra como en el agua, es mucho menor que en Barcelona.
El Salón Náutico de Barcelona debe continuar evolucionando en los próximos años, aunque la edición 2025 no haya tenido el éxito que auguraban sus organizadores. La edición 2026, prevista del 14 al 18 de octubre, lo tiene fácil para mejorar los datos 2025.

Por: Enric Roselló