El Palma International Boat Show cierra su 42 edición con un 9,5 % más de visitantes

Las grandes esloras ocupan cada año más espacio en el PIBS, dejando sin apenas a

(8/may/26) El Palma International Boat Show cerró su cita 2026 presumiendo de su condición de mayor exposición de España y Europa de veleros de gran eslora. El certamen aumentó un 9,5% su número de visitantes y el área dedicada a las grandes esloras crece de año en año, ‘ahogando’ incluso los espacios en tierra y en el agua dedicados a los barcos más modestos y sus complementos.

Según confirma la organización, un total de 32.947 personas, un 9,5 % más que en la edición anterior, visitaron del 29 de abril al 2 de mayo los recintos del Palma International Boat Show (PIBS) en el Moll Vell. Es la cifra más elevada de visitantes los últimos diez años. El PIBS contó en esta edición con 310 expositores y 600 barcos expuestos, incluyendo en esta cifra desde el mayor de los yates a la última moto de agua o chinchorro.
La organización hace una valoración positiva de la edición, destacando que Palma se ha consolidado como cita de referencia para el sector náutico internacional de las grandes esloras. El perfil de los visitantes, cada vez es más especializados, cosmopolitas y profesionales, favorece las visitas de calidad en un entorno óptimo y la feria cerró con unas expectativas comerciales favorables, con operaciones en marcha y un volumen de contactos que permite prever ventas a corto y medio plazo. Este contexto se confirma viendo que la mayoría de astilleros y marcas líderes ya han avanzado su interés para participar en la próxima edición.
Pero como dice el refrán ‘hasta la más bella rosa tiene espinas’. Palma tiene problemas de falta de espacio en su feria náutica. Este año se ha dado un importante paso adelante ocupando uno de los pantalanes de Marina Port Mallorca para exhibir veleros de gran eslora. Pero queda por resolver el espacio en tierra y los amarres para pequeñas y medianas esloras, así como las superficies en tierra para lanchas, neumáticas y accesorios. La náutica de base, que no olvidemos compra cerca del 90% de los barcos, se constriñe de año en año en Palma en detrimento de los grandes yates y sus empresas de servicios.
Es comprensible la veleidad del PIBS hacia las grandes esloras. Estos yates son hoy el bocado empresarial más apetecible para cualquier profesional de la náutica y Mallorca es un escenario magnífico para desarrollar este negocio. Lo que ha conseguido Palma convirtiéndose en una cita ineludible para armadores, brokers y proveedores de servicios de las grandes esloras es una cima de la que no hay que bajar.
Pero esta realidad no esconde que, en la misma isla de Mallorca, el grueso de la flota amarrada en sus puertos sean llauts, lanchas, daycruiser y veleros de mediana eslora. El PIBS quizás no tenga la necesidad empresarial, pero sí tiene el deber moral de organizar un salón que también sea atractivo e interesante para los armadores locales. El Salón Náutico de Palma ha de volver a conectar con la flota mallorquina y para ello se han de habilitar nuevos amarres y superficies en tierra.
Un segundo escollo de la feria balear son sus fechas. Hace años, el PIBS era un salón náutico local y su coincidencia con el 1 de mayo era un aliciente para que los aficionados de la isla visitaran el certamen en familia. Actualmente, la feria se ha internacionalizado y sus visitantes llegan de toda Europa. En paralelo, la temporada alta turística ha ampliado fechas por delante y por detrás. Los precios en mayo de los billetes de avión y de las plazas hoteleras suben en consecuencia, lo que es un freno para muchos posibles visitantes de ultramar. Adelantar una sola semana la feria aliviaría mucho este problema.

Por: Enric Roselló, editor de Mar Abierto