Comienza la Golden Globe Race, con 30.000 millas en solitario y sin electrónica por delante
(9/sep/26) Dieciséis patrones, aclamados por miles de seguidores, surcaron este pasado domingo el canal de Les Sables-d’Olonne para tomar la salida de esta vuelta al mundo. Los vientos ligeros marcaron un inicio tranquilo, pero el golfo de Vizcaya los espera con fuertes vientos en contra en la primera prueba real de los ocho meses de aventura que tienen por delante.
Los dieciséis navegantes partieron en solitario a bordo de barcos de corte clásico, con velas ‘blancas’ y utilizando navegación tradicional en lugar de GPS o sistemas de rutas electrónicos a bordo. El recorrido, de unas 30 mil millas sin escalas, puede suponerles de 7 a 8 meses de navegación. Han de dar la vuelta al mundo pasando por el Cabo de Buena Esperanza, el Cabo Leeuwin y el Cabo de Hornos.
Cuatro años de intensa preparación
Más allá del espigón, la flota zarpó con el viento justo para hinchar las velas. Rodeados por embarcaciones de espectadores, los barcos ganaron velocidad a medida que la brisa aumentaba hasta los 7-12 nudos, aunque luego quedaban parados en persistentes zonas de calma.
En esta edición de la GGR se estrena la primera transmisión mundial de video y voz de los participantes, disponible las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Ver y oír a los navegantes en su periplo seguro que será un importante cambio en esta regata y los regatistas ofrecerán explicaciones periódicas de todo lo relacionado con su día a día de navegación.
El martes 8 de septiembre a las 12:00 UTC, el francés Damien Guillou lideraba por pocas millas la prueba a bordo de su Rustler 36 ‘Solarem’. Pero esta es una regata muy distinta a lo habitual. Como muestra, el británico Ertan Beskardes, segundo en la clasificación provisional a bordo del Rustler 36 ‘Miss Beagle’, optó por arriar velas durante la noche y no reanudó la navegación hasta el mediodía del día siguiente. En el video explicó que descansar y proteger el barco era más importante que esforzarse al máximo, sobre todo en las primeras millas.
La previsión meteo situaba un centro de altas presiones sobre la flota en las próximas horas. Los barcos que lograran doblar el cabo Finisterre antes de que el viento amaine podrían ganar uno o dos días de ventaja respecto a los demás.
Pero no olvidemos que los océanos australes quedan a unos dos meses de distancia. Primero hay que atravesar el Atlántico Norte, la zona de calmas ecuatoriales y completar la larga travesía por el Atlántico Sur. La regata no ha hecho más que empezar.
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