APB: Superavit de 28,8 M€ en 2021, con la náutica deportiva aportando el 69% de sus ingresos

Mar Abierto La náutica deportiva aporta el 69% de los ingresos de la APB, pero e

Francesc Antich, presidente de la Autoridad Portuaria de Baleares (APB), presentó en rueda de prensa la situación económica de la entidad tras cuadrar los balances de 2021. Los puertos estatales de las Baleares (Palma, Alcudia, Mahón, Ibiza y La Sabina) registraron unos ingresos de cerca de 85 M€ y unos gastos de 56 M€, dejando un margen positivo de 28,8 M€ al organismo portuario.
Tomando como referencia el año 2019, históricamente uno de los de mayor actividad en los puertos, vemos que ese año los ingresos fueron de 89 M€ y los gastos de 62 M€. En 2020, en plena pandemia, los ingresos descendieron a 66,7 M€ y los gastos fueron de 54,8 M€. Las cifras de 2021 apuntan pues a una recuperación de la actividad.
Por líneas de negocio, se constata la primera y gran singularidad de los puertos de Baleares: la náutica deportiva supone el 69% de los ingresos de la APB (58,1 M€), mientras los buques de mercancías apenas aportan el 12% de los ingresos (10,1 M€) y los cruceros de pasajeros suman un ínfimo 7% (6,3 M€).
En cualquier empresa privada, esta segmentación de los ingresos llevaría a favorecer a la náutica deportiva y a sus empresas de refit y mantenimiento en la asignación de inversiones y en el reparto de espacios portuarios. En paralelo, parece lógico pensar que los ejecutivos de la APB estuvieran buscando la manera de subir las tarifas en los sectores de mercancías y pasajeros de cara a equilibrar esta balanza de ingresos por el uso del puerto.
La realidad no es precisamente así y el señor Antich no esconde que los elevados ingresos percibidos de la náutica deportiva en Baleares facilitan a la APB a hacer fuertes inversiones en las instalaciones de carga y pasajeros en los distintos puertos y aún le queda margen al ente público para bonificar las tarifas del transporte regular, hasta el punto que la APB está aplicando el máximo permitido por la ley en materia de bonificaciones a estos buques, aplicando unos descuentos que sitúan a la APB al frente del Estado en este ámbito.
Al otro lado del puerto, la APB hace unos tratos cercanos a la extorsión con clubes náuticos y empresas de mantenimiento y refit, forzando cánones de lo más abultado e inversiones realmente complejas de amortizar. Al final, se cumple el mantra de que la náutica en Baleares es cosa de ricos. ¡Es que no hay otra posibilidad!. Solo las clases más pudientes pueden afrontar esta tremenda presión económica que ejerce el estado sobre los navegantes deportivos.
Volviendo a los muelles industriales, sorprende escuchar que las bonificaciones en las tarifas a navieras y consignatarios sumaron en 2021 más de 18 M€, un dinero que la APB dejó de recaudar y al que en 2022 se añaden bonificaciones especiales, como las del puerto de Maó, donde se hace un descuento adicional del 40% al buque de pasaje o mercancía. Y desde el 1 de abril al 30 de junio de 2022 se descuenta el 80% de la cuota tributaria final a la tasa del buque, lo que supone un descuento de 2,2 M€ a las líneas regulares con la Península.
Me gustaría pensar que estos descuentos en las tarifas de una empresa pública como la APB llegan a los bolsillos de los contribuyentes en forma de descuentos equivalentes en los billetes de pasajeros o en los costes de transporte aplicados a las mercancías que vemos en las tiendas y supermercados baleares. Me temo que no es así. Me temo que los descuentos aplicados por la APB se quedan en la cuenta de explotación y en los repartos de dividendos de las navieras.

Un negocio redondo
Podría también pensarse que la náutica deportiva es un negocio que genera más facturación que la náutica industrial. Pero tampoco es así. Según un estudio hecho público por la APB, las navieras y las empresas consignatarias suponen la mitad de la facturación de las actividades marítimas y del empleo en los puertos estatales de las Baleares. El mismo estudio afirma que, "el mantenimiento y reparación ligado a la náutica deportiva y el chárter náutico significan el segundo foco de actividad, por encima del 30%".
O sea: las navieras y buques de transporte sufragan menos del 20% de los ingresos de la APB, pero sus empresas gestionan el 50% del negocio y la facturación que genera el puerto. La náutica deportiva, por el contrario, aporta cerca del 70% de los ingresos de las arcas públicas de la APB, pero su negocio apenas llega al 30% en el total de las actividades portuarias.
Bajo esta perspectiva, el transporte marítimo de mercancías y los cruceros de pasajeros son un chollo de negocio, mientras que la náutica deportiva recibe un trato especialmente discrimitarorio por parte de la APB.
En la rueda de prensa, el señor Antich también afirmó que: “La APB reinvierte prácticamente todo su margen económico en los puertos de interés general y en los faros que gestiona”. Esta afirmación es un brindis al sol ya que, como organismo público, la APB no puede repartir beneficios como si fuera una empresa privada. Forzosamente ha de reinvertir sus excedentes. En 2021 estas inversiones se situaron en 27,9 M€, prácticamente lo mismo que en 2020. Lo que el señor Antich no precisó es si las inversiones realizadas se ajustan a los porcentajes de ingresos generados por los distintos tipos de actividades portuarias. Me temo que no. Como dice el refrán: “Unos cardan la lana, y otros se llevan la fama”.

Por: Enric Roselló