Perlas del Pantalán: Kirie Fifty 40

Mar Abierto
Mar Abierto
Mar Abierto
Mar Abierto
Mar Abierto
Mar Abierto
Mar Abierto
Mar Abierto
Mar Abierto
Mar Abierto
Mar Abierto
Mar Abierto
Mar Abierto
Mar Abierto
Mar Abierto
Mar Abierto
Mar Abierto

Doble personalidad

El Fifty 40 de Kirie responde a la pura esencia de los motoveleros, cuando estos barcos buscaban combinar a partes iguales los placeres de la navegación a vela y a motor. Con el tiempo, la mayoría de motoveleros han ido perdiendo esta doble personalidad hasta convertirse en meros veleros confortables, más rápidos –eso sí- navegando a motor que a vela gracias a los CV de la sala de máquinas.

Durante muchos años, el desaparecido Michel Joubert, arquitecto naval francés con un envidiable palmarés diseñando veleros ganadores en todo tipo de regatas, sostenía a los cuatro vientos que el mejor velero para el crucero mediterráneo era un fifty. Fiel a esta teoría, el barco personal de Joubert era uno de estos motoveleros y lo disfruta plenamente en familia durante sus vacaciones.
El razonamiento de Joubert se basaba en que la ventaja de un velero puro respecto a un fifty sólo se hace ostensible en ceñida y/o con ventolinas, dos condiciones de navegación básicas en regata, pero que nunca se van a afrontar voluntariamente en vacaciones.
Joubert abundaba en que, para navegar rápido con ventolinas, hacen falta grandes superficies vélicas que complican la maniobra. Y que, para ceñir correctamente, un velero ha de tener un buen calado, limitando los acercamientos a la playa y las entradas en pequeños puertos.
Por el contrario y ante cualquier condición de mar o viento, el fifty ofrece unas medias de velocidad a motor más consistentes que un velero puro y, a partir de vientos medios y por el través -las únicas aceptables navegando a vela en vacaciones-, sus prestaciones permiten disfrutar plenamente de cualquier travesía, sin olvidar el confort que procura, tanto en verano como en invierno, la timonería cubierta -o incluso interior- que ofrecen algunos de estos modelos.

Una gama de notable éxito
El Fifty 40 de Kirie fue presentado al público en el Salón de París de 1979, culminando una exitosa gama de veleros mixtos del astillero cuyos predecesores fueron los Fifty 21, 23, 27 y 33. El desaparecido astillero Kirie era posiblemente el constructor más veterano entre los que se dedicaron a la plaisance en la segunda mitad del siglo pasado. Kiria, ubicado desde sus inicios en Les Sables d´Olonne, a tocar del canal del puerto, empezó su actividad a finales del siglo XIX construyendo barcos de pesca profesional. A finales de los años sesenta Kirie diversificó sus actividades, entrando en la construcción de barcos de fibra de vidrio (hasta entonces sólo los hacía de madera) y presentando sus primeros modelos para la pesca deportiva, ya firmados por un joven Michel Joubert recién salido de la universidad.
A la vista del éxito de estos modelos y también ante la incipiente afición de los franceses hacia la vela, Kirie se decidió pronto a añadir su gama de motoveleros y a finales de la década de los años setenta, Kirie completó su oferta con su propia línea de veleros puros. Los Feeling, como se llamó desde entonces a esta gama, pronto eclipsaron a sus predecesores, que quedaron apartados del catálogo de la marca a mediados de los años ochenta.
La primera hornada de los Feeling nació en los años 80 con modelos tan emblemáticos como el Feeling 24, 850, 960, 1040/1090 o 1350. Todo y siendo veleros de crucero puro, las prestaciones de esta gama nunca faltaron a la cita. En 1986, el Feeling 13,50 m. -diseño Ron Holland- ganó la Route du Rhum en la categoría de veleros de serie que existía entonces. El Feeling 10.90 fue elegido Barco del Año en 1987 y hasta 2017 (lo vendió para comprar el Hustler 36 con el que ganó la Golde Globe), el navegante francés Jean Luc Van Den Heede fue el feliz propietario de un Feeling 1040 de serie con el que ganó un montón de regatas de club frente a veleros mucho más modernos.
La historia de Kirie se fue trastabillando económicamente con las sucesivas crisis económicas de finales de los 80 y primeros de los 90. En 2000, Alliaura Marine compró los activos de Kirié haciéndose cargo del desarrollo de nuevos modelos que nunca llegaron a cuajar comercialmente. Alliaura Marine, en manos del grupo Hanse desde 2010, sigue en activo construyendo su gama de catamaranes, pero la marca Feeling desapareció poco a poco de los salones náuticos.

Un modelo que hizo historia
El Kirie Fifty 40 se ofrecía en su día en versión sloop y queche. El casco de este diseño de Michel Joubert responde a los clásicos criterios de los motoveleros de su época, con una entrada de casco en “V” que se va aplanando hacia la popa, una manga moderada, la quilla corrida y con tan solo 1,65 m. de calado y un timón sobre arbotante que protege perfectamente la hélice de eventuales golpes.
Otra característica singular de este modelo es su bañera. Sus bancos perimetrales y su timonería a cubierto bajo la toldilla rígida son más propios de un barco a motor que de un velero, y esa es precisamente su mayor cualidad. Sus dimensiones de casi 3 x 3 metros en cuadrado y con suelo plano son prácticamente inéditas en un velero y facilitan labores de pesca o de simple farniente en los fondeos.
El resto de la cubierta, con la cabina de formas rectangulares y unos buenos pasillos laterales, también garantiza la comodidad de los tripulantes tanto navegando como en puerto.
En el interior, la opción de distribución mayoritaria en el Fifty 40 era la de dos suites dobles (una en proa y otra en popa) con una litera suplementaria en la zona del navegante y tres plazas nocturnas adicionales en el salón. También se ofrecía una versión con una tercera cabina independiente sustituyendo la zona del navegante. La distribución interior estándar respira espacio y comodidad para largas estancias a bordo. Los carpintería tradicional, con el mobiliario atornillado a los mamparos estructurales del barco, es un sistema sólido de construcción y que facilita eventuales reparaciones o reacondicionamientos.
El precio a pagar por estas ventajas son unas prestaciones a vela mermadas en ceñida y/o con vientos flojos. Es un precio barato para
Incluso mirado con una óptica del sigo XXI, el planteamiento del Fifty 40 resulta muy adecuado para una navegación vacacional. Bañera y cubierta son amplias y funcionales para toda la familia. El reducido calado permite entrar en cualquier puerto o fondeadero. El potente motor (hasta 82 CV de serie) ofrece medias de velocidad de 9/10 nudos y los 390 litros de gasoil en el depósito ofrecen una autonomía de más de 500 millas.
Destacar también que los depósitos de agua y gasoil van sobre la quilla, centrando pesos y contribuyendo a bajar el centro de gravedad y liberando estiba en los camarotes. En su contra, decir que esta ubicación suele complicar cualquier registro o intervención en los depósitos.

Precios y oportunidades
En los casi 15 años que duró su producción (1975/1990 aprox), más de 700 unidades de la gama Fifty salieron de las factorías de Kirie. De ellos, una buena cincuentena corresponden al Fifty 40, el último y mayor modelo de esta gama.
Si bien la calidad de fabricación del Fifty 40 es una garantía de su longevidad, es evidente que, tras varias décadas en el agua, cualquiera de estas unidades habrá necesitado -o necesitará- de una completa puesta al día. Antes de decidirse por la compra de cualquier unidad a la venta hay que analizarla a conciencia. El nivel de de mantenimiento y de actualización puede oscilará sustancialmente entre distintas unidades a la venta. Y no siempre la opción más barata resulta la más económica a medio plazo.
Cualquier barco, desde una pequeña neumática a un megayate, requiere de una inversión anual en actualización que ronda el 5 por ciento de su valor. Cuando no se respeta este presupuesto empiezan a aparecer los problemas por todos los rincones y estos problemas se ‘exportan’ a menudo al siguiente comprador del barco. Cuando se trata de recuperar el atraso de un par o tres años la cosa es asumible. Pero en los barcos que llevan muchos años de dejadez, la falta de mantenimiento puede convertirse en una montaña económica muy cara de subir.
El argumento comercial de que “el antiguo propietario apenas utilizaba el barco”, citado en el sentido de que el barco está como nuevo, suele ser tentador en el aspecto visual. Pero este mismo argumento puede esconder una trampa en forma de muchas temporadas de dejadez en el mantenimiento de los equipos. En general, los barcos que navegan cada semana son mucho más fiables que los que llevan tiempo amarrados y, supuestamente, al abrigo de su desgaste.
En este aspecto, abundemos en que una ventaja del Fifty 40 para los virtuosos del bricolaje náutico es que su tipo de construcción y de encaje del mobiliario (mayormente con tornillos vistos) da cierta cancha a los amateur, que pueden ahorrarse algunas facturas dedicando sus horas libres a la puesta al día y mantenimiento del barco.

Ficha técnica:
Modelo: Fifty 40
Constructor: Kirie
Diseñador: Michel Joubert
Años de construcción: 1979 - 1986
Eslora total: 12,40 m.
Eslora de casco: 11,85 m.
Eslora de flotación: 10,40 m.
Manga: 3,90 m.
Calado: 1,65 m.
Desplazamiento: 9 TM
Lastre: 2.800 kg.
Francobordo proa/popa: 1,50 m./1,40 m.
Dimensiones bañera: 2,90 x 2,90 m.
Profundidad bañera: 0,82 m.
Literas: 8/9
Altura interior: 2,00 a 1,75 m.
Agua dulce: 500 l.
Gasoil: 390 l.
Nevera: 130 l.
Congelador: 2 x 50 l.
Motor estándar: hasta 82 CV (mayoritariamente Perkins)

Por: Enric Roselló