Dufour 34 (M.Dufour, 1974)

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Esencia de la pionera ingeniería aplicada de Michel Dufour

Michel Dufour, fundador de su homónimo astillero, fue un precursor de las modernas técnicas de construcción de barcos en serie, perfeccionando el uso y las funciones de los contramoldes y convirtiendo la náutica deportiva en una industria. Perfeccionista y meticuloso en su trabajo, Dufour fue mejor ingeniero y diseñador que hombre de negocios.

“Los límites de formas que imponía la madera han desaparecido -explicaba en su día el joven ingeniero-. La construcción en fibra de vidrio gana robustez, reduce el peso, el precio y evita la discontinuidad en la fabricación”. La ausencia de mantenimiento del plástico era otro argumento invocado, pero quizás no fue el más importante desde el punto de vista comercial.
Talentoso ingeniero y diseñador naval, Michel Dufour (1931 – 2003) empezó su carrera como fabricante de piezas industriales en estratificado de fibra de vidrio. En un momento de su incipiente carrera se interesó por la náutica de recreo y abordó el diseño y construcción de su primer velero, el Silphe, de una manera absolutamente novedosa respecto a su competencia.
El nuevo modelo rompió moldes –literalmente-, al diseñar los interiores del barco antes de estudiar las formas del casco. Este sistema es hoy una metodología banal, pero a principios de los años 60 era algo revolucionario. El Silphe proponía una carena de hasta 2,41 metros de manga para una eslora de 6,5 metros. Lo nunca visto en 1965.
En 1967, la presentación del Dufour Arpege fue el acontecimiento del Salón Náutico de París y se convirtió en El Velero habitable para toda una generación de aficionados. Poco después, la empresa cambió de nombre y Le Stratifie Industriel se convirtió en Michel Dufour S.A., estrenando su célebre anagrama del drakar y siendo el primero astillero de veleros de serie en entregar sus barcos completamente equipados, desde la maniobra al fondeo y llegando a la vajilla.
Michel Dufour rehuía mezclar veleros de regata y crucero en su catálogo, si bien fue el primer astillero en crear su propio departamento de regatas, donde se construyeron diversos Half y Quarter Tonner IOR destinados a defender la imagen de la marca en regata.
Saliendo de los criterios clásicos, Dufour impuso su propia estética, creando una gama de barcos de alto francobordo, gran manga y un volumen interior impresionante. De las factorías de Michel Dufour S.A. salieron más de 6.500 barcos, incluidos 1.500 Arpege, 1.300 Dufour 2800 o 900 Dufour 31, entre muchos otros modelos que medio siglo después todavía rondan el mercado de ocasión.
Personaje más a gusto en su gabinete de diseño que en las salas de prensa, Michel Dufour tuvo que cerrar su astillero en 1982 colapsado por la crisis. Se fue tras haber mostrado a los demás constructores mundiales el camino de la náutica de recreo moderna. Al dejar su empresa pasó página en el mundo de la náutica y se convirtió en fabricante de material eléctrico, agricultor y . . . apasionado del golf. Nunca más quiso hablar de su pasado con los barcos. Michel Dufour murió a primeros del siglo XXI llevándose el secreto de sus sentimientos, casi paternos, sobre la plaisance.
La evolución empresarial de la marca y del astillero Dufour ha sido accidentada desde su primera crisis. Primero fue Olivier Poncin quien se hizo con las riendas del astillero. Este controvertido empresario, relacionado con Kirie, Harmony, Poncin Yachts o Catana, compró GibSea para integrarlo a Dufour. A finales de los 90, Dufour pasó a manos del grupo Cantiere del Pardo, renovando por completo su gama de modelos estrenando una colaboración con el arquitecto naval romano Umberto Felci, colaboración que aún sigue vigente en 2021. Tras distintos avatares empresariales con la crisis de 2009, que incluso amenazaron la continuidad de la marca, Dufour fue comprado hacia 2018 por el grupo Fountaine-Pajot.

Un clásico que siempre ha de perdurar
El Dufour 34 que rememoramos fue presentado al público en el Salón Náutico de París de 1974, donde fue literalmente asaltado por los visitantes. El nuevo modelo era como una versión en reducido del exitoso Dufour 35 y prácticamente sólo la ausencia de dog house en cubierta distingue ambos modelos desde fuera. Por dentro, el Dufour 34 conservaba la misma y clásica distribución de su hermano de gama, arañando unos centímetros en cada elemento pero una tonelada en el peso final, lo que se traducía en una sensible reducción del precio (de los 250.000,- FF del D-35 a los 210.000,- FF del D-34).
En su interior, el Dufour 34 tiene una distribución clásica -en su momento- y muy marinera, perfectamente adaptada tanto a la vida en puerto como en el mar. Flanqueando la entrada están la estupenda cocina en “U” (como los Amel) y la zona del navegante, ambas con amplio espacio de trabajo y bien aisladas de las zonas de reposo mediante sendos mamparos de gran recubrimiento. A popa de la mesa de cartas hay una litera conejera individual y la ausencia de camarote doble y cabina de baño en popa bajo la bañera liberan un enorme espacio para los cofres exteriores.
El salón ocupa toda la zona central del barco y añade tres literas a la acomodación nocturna. Más a proa están la cabina de baño y el camarote del armador, que no tiene la singular y funcional litera al bies del Dufour 35, todavía en opción en muchos Dufour del siglo XXI. La cabina de baño, como es habitual en las distribuciones interiores de antaño, resulta pequeña para lo habitual en nuestros días. En todo caso, la posibilidad de privatizar el pasillo con unas puertas de alas plegables entre el salón y el camarote de proa atenúan esta limitación, habilitando un preciado espacio de suelo en el aseo.
El camarote de proa tiene unas literas de dimensiones correctas para la eslora del barco. La estiba de ropa queda garantizada con unos estantes laterales y, sobre todo, con los amplios armarios y taquillas dispuestos en la banda opuesta de la cabina de baño.
El Dufour 34 -no podría ser de otra forma- tiene toda su estructura de refuerzo, el techo y buena parte del mobiliario sujetos sobre contramoldes integrales. Visto con la perspectiva que da el tiempo, este sistema apenas muestra puntos flacos y además simplifica en gran manera el mantenimiento. En las unidades de ocasión es importante revisar el estado de este contramolde, sobre todo en las zonas de anclaje de la quilla y de los mamparos estructurales. Las eventuales roturas o deslaminados de la fibra, así como cualquier entrada de agua que haya dañado la madera en estas zonas, pueden ser complicados de reparar.
A nivel de diseño, el Dufour 34 es un barco pensado para el crucero puro, incluyendo en esta categoría las navegaciones de altura. El barco ofrece un pronunciado lanzamiento de proa, una quilla trapezoidal, casi cuadrada, y un profundo timón con un fino alerón fijo en toda su longitud.
El alto francobordo, la cubierta ergonómica y despejada, la maniobra racional y bien dispuesta o la moderada proporción entre la superficie vélica y el lastre hacen de este barco una confortable máquina de tragar millas en cualquier condición de mar y viento. Sólo las ventolinas más tenues y las popas cerradas quedan en el lado oscuro de las prestaciones de este velero.

Precios y oportunidades
A pesar de sus innegables cualidades marineras y de acomodación, el Dufour 34 nunca estuvo entre los best-seller de esta marca, siendo un barco incluso raro de encontrar en el mercado de ocasión. Alrededor de un centenar de unidades salieron del astillero y la mayoría quedaron en el mercado galo.
En estas edades de barco es equívoco hablar de precios de mercado. Cualquier barco que supere la treintena de edad requiere una observación muy juiciosa antes de comprar. Hay que ser frío valorando de forma detallada los eventuales costes de rehabilitación que requiera cada unidad. Y en estas generaciones de veleros estamos hablando de problemas que pueden afectar a todos y cada uno de los componentes del barco, desde la quilla a la perilla del palo y pasando por todos los equipamientos de cubierta, interiores o el motor. A menudo, unidades aparentemente subidas de precio pueden ser a la larga mucho más económicas que otras con una oferta de salida más tentadora.
Al margen de estas cuestiones mercantiles, que nunca se han de perder de vista, los veleros que entran en la categoría de lo vintage o clásico no pueden valorarse simplemente con dinero. Convertirse en propietario de un Dufour 34 de 1974 trasciende de la mera transacción monetaria. Este Dufour, como otros veleros de su quinta, es un representante de una náutica que ya no existe. Es un barco que hace girar las miradas al entrar en puerto como nunca hará un Bavaria, un Oceanis o un Sun Odyssey. En esta vida –como dice el anuncio de TV- hay cosas que no se pueden pagar con dinero.

Principales características:
Modelo: Dufour 34
Constructor: Michel Dufour S.A.
Diseñador: Michel Dufour
Material de construcción: Fibra de vidrio
Año de presentación: 1974
Eslora total: 10,25 m.
Eslora de flotación: 7,75 m.
Manga: 3,28 m.
Calado: 1,78 m.
Superficie vélica: 67,60 m2
Desplazamiento: 5.000 kg.
Lastre: 2.000 kg.
Literas: 6
Agua: 200 l.
Gasoil: 80 l.

Por: Enric Roselló