RFEV: ¿La vela corre grave peligro si no se protege a los clubes náuticos con puerto?

Mar Abierto Los clubes náuticos han evolucionado desde su original concepción de

(26/abr/21) En un comunicado de la Real Federación Española de Vela (RFEV), su presidente Javier Sanz muestra su preocupación por la dificultad que encuentran distintos clubes náuticos españoles para renovar sus concesiones portuarias. En la federación están mezclando churras con merinas. Los clubes náuticos son la base de la vela, pero solamente una pequeña minoría de ellos dispone de puerto propio para sus socios.
En paralelo, hay miles de veleros en España que amarran en marinas y puertos deportivos privados sin club náutico y el grueso de la vela ligera tiene su base en clubes náuticos playeros, también amenazados por la Ley de Costas ante la indiferencia de la federación.
La RFEV comenta que: “ . . . /// . . . sin clubes no existiría la vela y, en consecuencia, las graves dificultades que afrontan estas entidades (ndr: los clubes náuticos) para garantizar su futuro –en algunos casos a corto plazo– son un problema de esta federación y de todas las miles de personas que practican este deporte en nuestro país”.

No se puede gestionar la vela con criterios 'históricos'
En la RFEV deberían volver la mirada a sus orígenes y darse cuenta de que su base no son los clubes, sino los deportistas, que abonan sus licencias y dan vida a los clubes.
Con los años, los clubes náuticos han mutado mucho su función. Antiguamente eran reductos de aficionados a los deportes náuticos, hoy son clubes sociales y polideportivos junto al mar. Este comentario no es una crítica, sino una constatación.
La práctica de la vela ya no es la verdadera y real prioridad de los clubes náuticos. En paralelo, la asociación de ideas que hacemos en nuestro país entre club náutico y puerto deportivo lleva a confundir las cosas. La gran mayoría de los barcos en las instalaciones portuarias concesionadas por clubes náuticos son motoras. Y entre los escasos veleros amarrados, una ínfima parte de sus armadores están federados y regatean con regularidad.
El comunicado de la RFEV sigue en su texto recordando que: “la Ley de Puertos del Estado y la Marina Mercante favorece de una manera clara el modelo de las sociedades mercantiles frente a las asociaciones deportivas sin ánimo de lucro. Las reformas legales articuladas hasta el momento para evitar que los clubes pierdan sus históricas concesiones, sin las cuales no dispondrían de recursos para desarrollar la labor de fomento y promoción de nuestro deporte, han sido un fracaso.”
Los clubes son entidades sin ánimo de lucro, lo cual no quiere decir que no persigan el beneficio económico de sus socios, sino simplemente que no lo reparten en forma de dividendos. Los ‘beneficios’ de un club se convierten en piscinas, salones sociales, etc. para sus asociados. Solo en algunos casos, una pequeña parte de este beneficio, conseguido gracias a una concesión de un espacio público, se emplea en organizar regatas y escuelas para los hijos de los socios.

La federación ha de defender a sus federados, no a sus clubes
En la RFEV hace otro caracoleo redaccional cuando reclama que la administración favorezca a clubes náuticos “sin titubeos ni medias tintas, . . .”. Javier Sanz, recientemente elegido presidente de la RFEV y durante muchos años presidente del RCN de Palma, afirma que: “la situación de incertidumbre en la que se encuentran inmersos varios clubes náuticos españoles, sometidos en algunos casos a una mayor fiscalización de la que sufren las marinas y puertos recreativos mercantiles, sea perjudicial para el deporte de la vela”.
La RFEV mezcla conceptos, causas y efectos en su comunicado. Los problemas de la vela poco tienen que ver con la fiscalidad de los clubes náuticos con concesión portuaria. Un puerto deportivo mercantil no es forzosamente mejor ni peor para sus usuarios ni para el deporte de la vela que uno concesionado por un club náutico. Ni un club náutico es forzosamente mejor ni peor para sus socios ni para el deporte de la vela por el hecho de tener en concesión un puerto deportivo. En Francia o Italia, la mayor parte de los puertos deportivos son municipales y los clubes náuticos no gestionan amarres. Su actividad base es la enseñanza de la vela y la organización de regatas. No da precisamente la impresión de que su sistema de gestión sea peor que el español.
El discurso de la RFEV no debe centrarse en la defensa incondicional y a ultranza de ‘sus’ clubes con puerto, sino en el apoyo decidido a ‘sus’ federados. Que no es lo mismo. Hay muchos aficionados a la vela en clubes playeros o con su barco en marinas privadas, de la misma manera que hay muchos clubes náuticos sin puerto dedicados con pasión al fomento de la vela y muchos socios de clubes náuticos con puerto deportivo que no tienen ni tendrán nunca la menor afición por la vela.
Si la RFEV está decidida, como afirma en su nota de prensa, a hacer por fin gestiones en favor de los aficionados a la vela ante el Ministerio de Fomento, el CSD o los distintos gobiernos autonómicos, que lo haga en defensa de sus verdaderos asociados, que son los deportistas. Dicho al revés, la RFEV ha de luchar para que sus navegantes federados tengan el máximo de ventajas (económicas, fiscales, deportivas, . . ) practicando su deporte en la playa o en cualquier concesión portuaria, al margen de que estos puertos, playas o explanadas estén gestionados por un club náutico o una empresa privada.

Comentarios

¿La vela corre peligro?

No estoy muy de acuerdo con este artículo, los puertos deportivos fueron una solución de los Clubes para dar cobijo a las flotas de sus socios, posteriormente, las mercantiles aprovecharon el contexto, sobre todo en los años 80, como reclamo urbanistico.
Los Clubes, como tales son el 60% de los federados de las federaciones deportivas, aportando cuotas para su mantenimiento, y organizando regatas y competiciones que son las que mantienen los deportes náuticos. Un puerto deportivo de un Club no es un fin en si mismo, es un medio para der canalizar y obtener recursos y pder serguir organizando campeonatos

El dinero siempre es controvertido

Muchas gracias por tu opinión, Siroco.
Efectivamente, los puertos deportivos nacieron para dar cobijo a las flotas de veleros de sus socios. Pero con los años, estas flotas son mayormente de barcos a motor y veleros de crucero familiar.
Los regatistas de la Clase Crucero son hoy minoría en los puertos, pero paradójicamente son mayoría en el número de licencias federativas, sin recibir a cambio ni un céntimo por parte de la RFEV. La actual Junta Directiva de WorldSailing incluso ha desdeñado el proyecto de incluir el Crucero A-2 en los JJOO de París, confirmando el nulo interés que esta Clase tiene para el máximo organismo internacional de vela.
No te extrañe que, de confirmarse esta anulación, haya algún cisma entre la vela de crucero y la vela ligera en los organismos federativos y asociativos.
La vela federativa es la vela ligera y el grueso de sus presupuestos se destinan a conseguir medallas olímpicas. El Crucero es, para la RFEV, la fuente más importante de ingresos por concepto de licencias (un 80% aprox.) y aquí empieza y termina el interés de la RFEV por esta Clase. En este contexto, rasgarse las vestiduras porque un club náutico pierda su concesión portuaria me parece muy farisaico por parte de nuestro máximo organismo federativo.
Al margen de lo anterior, los problemas de la náutica española y las concesiones portuarias son efectivamente muy graves. Es un problema que arranca de lejos y que solo responde a los impulsos de los fajos de billetes que los aficionados a la náutica en general han de revertir a las arcas públicas para poder tener su barco en puerto, ya sea gestionado por un club náutico o por una empresa mercantil. Pero este ya es otro tema.