La náutica deportiva excluida de la bonificación genérica de los precios de combustible

Mar Abierto El turismo náutico en general y la navegación a motor en particular,

(9/jul/22) En una decisión más populista que ceñida a la realidad o a la mera praxis de aplicación, el gobierno ha denegado a las gasolineras de los puertos la posibilidad de ofrecer la bonificación aplicada a cualquier otro tipo de consumo de combustible lúdico o profesional. Numerosas asociaciones náuticas han denunciado este agravio. Entre ellas la Asociación de Navegantes de Recreo (ANAVRE), cuyo comunicado reproducimos y compartimos en Mar Abierto.

“¿Quién asesora al Gobierno en las medidas que afectan a la náutica de recreo?
Sin duda tendríamos que buscarlo entre nuestros peores enemigos. El castigo que representa nuestra exclusión de las bonificaciones al combustible que disfruta el resto de la sociedad, independientemente de que el uso del vehículo sea profesional, personal o por ocio, es injustificable y claramente discriminatorio. Un claro ejemplo de ello es que no se ha excluido a las autocaravanas ni vehículos de alquiler, las primeras destinadas en su inmensa mayoría a actividades recreativas y, los segundos, utilizados mayoritariamente en destinos de viajes turísticos.
El momento elegido, cuando estamos al inicio de una temporada que debía consolidar la náutica de recreo como una alternativa turística fuerte después de la pandemia, es especialmente dañino. ¿En qué están pensando nuestros gobernantes? ¿Acaso no son conscientes de la profunda crisis que venía atravesando la náutica en años anteriores? ¿Acaso creen que un cierto aumento de matriculaciones en 2021, seguido por una leve tendencia a la baja en el 22 significa que se pude dejar a la náutica y sus usuarios sin ningún tipo de ayuda?
La mención de los apartados 2 y 3 del Art. 15 que cita el Real Decreto dice textualmente lo siguiente: “Quedan excluidos de la bonificación los productos anteriores utilizados como carburante en la navegación privada de recreo”. Una mención hecha y redactada de tal modo que parece que se está excluyendo de las ayudas a un sector elitista y de lujo.

¿Se han dado cuenta estos “señores” de que el 90% de la flota está constituida por embarcaciones de eslora inferior a 8 metros cuyo valor es mucho menor que el de cualquiera de sus coches oficiales que pagamos entre todos? ¿Por qué castigar a los aficionados de la náutica?
Ya es hora de que nuestras autoridades dejen de tratar a la náutica y sus usuarios como si fueran una clase privilegiada y se den cuenta de que se trata de una actividad de ocio como otra cualquiera y, ya puestos, recuerden señores que los deportes náuticos (vela y remo) son los que atesoran mayor cantidad de medallas internacionales y olímpicas entre todas las disciplinas deportivas de nuestro país.
Y, de paso, recuerden, Señores del Gobierno, que en 2020 declararon Vds. a la náutica como Actividad de Turismo Activo, así que ya es hora de que empiecen a tratarla como lo que es, una actividad de ocio y deportiva tan digna y merecedora de apoyo como cualquier otra. Una actividad que se realiza en contacto con la naturaleza por personas que aman el mar y lo que hacen. Una actividad que genera empleo estable y de alta calidad y remuneración, hasta el punto de que en alguna de nuestras comunidades autónomas es responsable de hasta el 3% del PIB.
Y en modo alguno es una actividad que deba ser marginada o castigada, y tampoco merecemos ese desprecio quienes la practicamos.

¿Ayuda a alguien esta medida? ¿Ha dejado satisfecho a algún brillante asesor del Gobierno de España o uno o varios de sus miembros? ¿Se han dado cuenta de que si un famoso futbolista va a llenar el depósito de su Bugatti de un millón de euros le van a hacer el descuento, pero si uno va a rellenar el depósito del fueraborda de una barquita de 4 metros cuyo valor no llega a los diez mil, no se lo van a hacer?
Esto no es sino el más reciente, que no el último, ataque que la comunidad náutico-recreativa sufre por parte de las autoridades de este país. Lo que ocurre es que nosotros ya no nos vamos a callar nunca más, y a eso no están acostumbrados.”

Por: Jaime Darder, presidente de ANAVRE

Conclusión al margen
La bonificación al precio de combustible decretada por el Gobierno es -por sí misma- un brindis al sol. El dinero empleado en esta subvención sale de los Presupuestos del Estado y más pronto que tarde lo deberemos reponer los contribuyentes escamoteado en cualquier otra tasa o camuflado en un enésimo préstamo gubernamental.
Ante esta evidencia, discriminar el uso lúdico o profesional del combustible ‘bonificado’ en función del vehículo utilizado o de la ubicación de la gasolinera se antoja un absoluto despropósito. Como bien dicen en ANAVRE, ¿Por qué quienes van a la playa en su automóvil pueden disfrutar de una bonificación que se niega a quienes van a la misma playa en su neumática?
Un populismo rayando lo irracional ha moldeado esta propuesta. El perjuicio que esta decisión provocará en la industria náutica, en el turismo náutico y en el empleo generado en las estaciones de servicio de los puertos será posiblemente mayor que la bonificación ahorrada. (Por: Enric Roselló, editor de Mar Abierto)