Aluvión de visitantes en la primera y festiva jornada del #60 Salón Náutico de Barcelona

Mar Abierto Primera jornada coargas colas en las dos entradas del Salón Náutico
Mar Abierto Nuevas propuestas tanto en cubierta como en interiores en el Elan E6
Mar Abierto Recién llegada a la gama DeAntonio, la D36 ofrece todos los atractiv

(12/oct/22) Hacía tiempo que no se veían colas de visitantes tan largas en las entradas del Salón Náutico de Barcelona. Una primera jornada festiva, soleada y con temperatura casi veraniega estrenaba la 60 edición del Salón Náutico más importante de España. Los muelles del Port Vell se han visto casi desbordados por la afluencia de aficionados.

Hay muchos barcos atractivos para visitar en los muelles de Barcelona. Entre los veleros, destacar el Dufour 37 y el Elan E6, que hacen prácticamente su debut internacional con interesantes novedades en sus diseños de casco, cubierta e interiores. Hay veleros de todas las esloras y para todos los gustos.
Entre las motoras, la DeAntonio D36 y la Nuva M9 son dos producciones de sello español que se estrenan a nivel mundial, y lo están haciendo con un ‘carnet de visitas’ muy apretado durante toda la jornada.
Este año también destaca la abundante oferta de catamaranes, que se han recolocado uno al lado del otro en la ensenada que une el Moll de Espanya y el de la Barceloneta. La oferta de modelos en todas las esloras es interesante y esta reubicación de los catamaranes ha dejado un espacio más holgado a las motoras a flote en el Moll de Espanya. La sensación es que la media de eslora entre las grandes motoras baja un poco respecto a otros años y las Open de 35 a 55 pies siguen siendo la estrella de la feria. Una oferta con gancho.
El segmento que no levanta cabeza y que año tras año gotea a la baja es la oferta complementaria. Este año, un único pasillo aglutina en el Moll de la Fusta toda la oferta en las pequeñas embarcaciones en tierra (lanchas, pequeñas cabinadas y neumáticas), así como los motores, la electrónica, velerias, accesorios y complementos y los stands institucionales. Hay muchas ausencias; algunas nuevas y otras ya persistentes. Visto lo visto, hubiera sido incluso mejor llevar también a este pasillo los ‘cuatro’ expositores que quedan en el nivel superior del Moll de Espanya. En años pasados, la oferta en esta ubicación llenaba los 300 metros de largo de este muelle. Este año ya no ocupan ni la mitad. Algo ha de hacer la Fira para recuperar el interés de estos expositores.
Quedan cuatro días de Salón Náutico y la meteo parece que se quiere poner a favor del evento barcelonés. Valorando pros y contras, la visita merece mucho la pena.