Vendée Globe: Charlie Dalin primero de vuelta al ecuador y posible llegada récord de aquí 10 días

Charlie Dalin (MACIF) tiene muchas posibilidades de batir el récord histórico de

(6/ene/25) El patrón del MACIF Santé Prévoyance, líder de la regata, cruzó el ecuador ayer domingo a las 15:38 (hora española) tras 56:02:36 días en regata desde la salida en Les Sables y 12:15:01 días desde el cabo de Hornos. En unos 10 días podría cruzar la meta y establecer un nuevo récord en la vuelta al mundo en solitario.

Charlie Dalin está haciendo una Vendée Globe muy sobria y sensata, habiendo pasado en cabeza de la flota en el cabo de Buena Esperanza (29 de noviembre), en el cabo Leeuwin (9 de diciembre), en el punto Nemo (20 de diciembre), en el cabo de Hornos por Navidad y ayer domingo en el segundo cruce del ecuador.
Más de 7.900 millas separan al Dalin (MACIF Santé Prévoyance) del farolillo rojo Denis Van Weynbergh (Grupo D'Ieteren). El líder cruzó el ecuador 90 millas por delante de Yoann Richomme (PAPREC ARKÉA), que le ha recuperado en un par de días a Dalín la mitad del ‘colchón’ de millas que le llevaba.
Paul Simon navega a 780 millas del líder pegado a la costa brasileña. Haría falta un vuelco meteorológico para que consiguiera el ‘surpasso’. Más atrás, a .2.000 millas de la cabeza de la flota, un grupo perseguidor de 7 navegantes encabezados por Thomas Ruyant mantienen un emocionante duelo separados por apenas 120 millas luchando por la 4ª plaza.
Los dos primeros llevan ya dos días beneficiándose de los alisios, combinando la necesaria búsqueda del noreste con la habilidad estratégica que requiere encontrar los mejores vientos. Según Christian Dumard, asesor meteorológico de Vendée Globe, la progresión hasta la llegada será rápida, al menos hasta las 500 millas finales. Quedan 2.900 millas hasta Les Sables d’Olonne y las 86 millas que separan a los dos primeros clasificados pueden evaporarse o consolidarse en cualquier momento
Más atrás en la flota, Alan Roura (Hublot, 17º) saboreaba ayer el placer de doblar el cabo de Hornos por tercera vez. Después de haber luchado durante las últimas horas en condiciones muy duras, cruzar este hito fue una feliz liberación que el navegante resumía con estas palabras: “En la vida de un navegante lloramos tres veces: cuando compramos un barco, cuando viramos el cabo de Hornos y cuando vendemos nuestro barco. Allí está el cabo, súper bonito, ha amanecido, veo el cielo azul por primera vez en muchos días. Navegaba con 55 nudos de viento y han desaparecido nada más cruzarlo. Los Mares Australes se me han hecho largos y duros. Es una regata muy difícil, pero vivir estos momentos te hace olvidar todos los malos ratos”