El Port de Sóller tendrá nuevos servicios en tierra y una nueva lonja en verano de 2019

Mar Abierto - La explanada central del Port de Soller lleva 15 años esperando su
Mar Abierto - La pesca profesional y la náutica deportiva tienen necesidades, ho

(14/10/18) Urbanizar la explanada central del puerto de Soller es una urgencia para Marina Tramuntana, concesionaria de los amarres deportivos. También lo es para la pequeña flota de pesca local y no menos para mejorar la imagen de este bonito puerto mallorquín. Las obras se iniciarán este mes de octubre y deberían estar finalizadas para el verano 2019.

La presidenta del Govern Balear Francina Armengol presidió el acto protocolario de inicio de las obras de un proyecto que da respuesta a una necesidad histórica de los amarristas deportivos, de los pescadores y de todo el municipio en general.
La obra supone la construcción de tres edificios para los navegantes deportivos. El principal será el del club náutico y el proyecto del concesionario Marina Tramuntana supone una inversión de cerca de 3 M€, incluyendo en el acuerdo un incremento de 131.882 € en el canon anual a pagar por el concesionario.
Ports IB, por su parte, cambiará la actual red de baja tensión e instalará nuevas torretas de conexión al suministro eléctrico de los barcos del puerto.
En paralelo se construirá la nueva lonja de pesca y se urbanizará la explanada con un aparcamiento para coches y un amplio espacio público. Esta adecuación de la explanada principal del Port de Soller está pendiente desde 2005, cuando se hizo la última reforma del puerto.
Han pasado casi 15 años que han visto distintos proyectos, unas cuantas promesas incumplidas y variadas ubicaciones y formas de los edificios. Entre unos y otros, las obras nunca se han llevado a cabo. Finalmente, Ports IB ha rescatado más de 4.300 m² explanada que tenía cedidos en concesión al club náutico para destinar buena parte de ellos a uso público.
El proyecto de la lonja de los pescadores consta de un único edificio y se completará con la urbanización del espacio que lo rodea, además de habilitar (más bien mantener) el aparcamiento de vehículos que desde hace años se lleva haciendo en esta área.
Se quiere que el conjunto del edificio y el adyacente de las dependencias de Marina Tramuntana (concesionaria de los amarres deportivos) ofrezcan una visual unitaria. Para conseguirlo, las intervenciones en la parte pública del puerto y en la que pertenece al concesionario, se abordan prácticamente al mismo tiempo.
La lonja de los pescadores tendrá tres áreas: una para la actividad de pesaje y venta, con cámara y almacén de hielo adjuntos. Otra parte se destinará a almacén de redes y, en una tercera zona, se ubicarán la oficina y los vestuarios.
El proyecto prevé que el área de venta esté diferenciada del resto con un pasillo al aire libre. La actuación se complementa con la adecuación del aparcamiento público de coches en superficie.
El proyecto incluye un tratamiento paisajístico con buganvillas en la entrada y un 'bosque' de pequeñas palmeras washingtonias en el aparcamiento para procurar cierta sombra. El espacio se complementará con unos tamarindos y distintos elementos de mobiliario urbano. También se sustituirá el actual alumbrado público.

Quedan ‘obras’ pendientes
Estas obras son un esperado plus en la adecuación del puerto, pero no solucionan otro gran problema del Port de Soller. La reordenación de este puerto hacia 2005 supuso la creación de distintas zonas de amarre para la flota deportiva, pero mantuvo los amarres de la flota pesquera en pleno centro del puerto. Como no podría ser de otra manera, los barcos de pesca despiertan a todos los transeúntes de la marina cada noche a las 5 de la madrugada con el ruido de sus barcas saliendo a trabajar. Ubicar a la reducida flota local en un lugar donde puedan desarrollar su actividad sin afectar al descanso de sus vecinos es una urgente asignatura pendiente de este puerto.
Esperemos que estas obras en el Port de Soller sean también un paso adelante en la desafectación de los muelles a poniente del puerto, todavía de titularidad militar y sin apenas más actividad al cabo del año que el amarre gratuito de los barcos deportivos de sus oficiales.

por: Enric Roselló, editor de Mar Abierto