La patronal de la náutica de las Islas Baleares apuesta de forma decidida por las grandes esloras

Mar Abierto - El Palma Boat Show va ganando peso entre los aficionados y las emp

El Palma International Boat Show cierra mañana sus puertas tras cinco días de una excelente meteorología y una gran afluencia de visitantes.
El propio salón, haciendose eco de la opinión de sus expositores, destacaba en una nota de prensa su satisfacción por la eliminación del impuesto de matriculación a los grandes yates de chárter extranjeros, que ha incentivado que las Islas Baleares pasen de tener 31 yates de gran eslora registrados en 2013, a 155 unidades en 2018.
De estos 155 yates, 34 tienen una eslora superior a 45 m., cuando en 2013 no había registrado ninguno de este tamaño. Además, 60 de estas embarcaciones tienne una eslora por encima de los 35 m., cuando en 2013 solo había 5 barcos de esta eslora.
Las Islas Baleares, como así también refleja el propio Boat Show de Palma en sus stands y pantalanes, se están consolidando como destino internacional para yates de gran eslora. Seis de las ocho mayores empresas del mundo dedicadas a la náutica de lujo tienen oficinas en Mallorca.
Además, Baleares no solo es un destino de verano. Los servicios y comunicaciones que ofrecen las islas, el buen clima invernal y sus infraestructuras convierten a las Baleares en el destino perfecto para yates de gran eslora.
Los ingresos en las Baleares provenientes de los grandes barcos se han multiplicado por 10 en los últimos 5 años, llegando en 2018 a una facturación conjunta de más de 12.000 M€. Este incremento se debe al creciente número de yates y tripulaciones que eligen las islas como destino de invernada, realizando aquí su mantenimiento y refit. Estos barcos están creando numerosos puestos de trabajo directos e indirectos, con empleos más allá de los meses estivales y del sector del turismo, lo cual es una buena noticia.
La otra cara de la moneda de esta apuesta por las grandes esloras lo sufren los aficionados a la náutica ‘de a pié’, que ven como los precios de compra o de alquiler de sus amarres han subido a un nivel inasequible. Los aficionados baleares incluso ven como puertos enteros, como el de Es Molinar en la bahía de Palma, han de ceder ‘por decreto’ sus pequeños amarres de uso popular a las grandes esloras. Hasta el propio Palma International Boat Show está cediendo a esta presión. El que antes fuera Salón Náutico de Palma ya tiene su nombre anglosajón y los amarres y stands dedicados a los grandes yates se han convertido en mayoría, relegando al ostracismo a la náutica local de llauts, pequeñas lanchas o neumáticas y barcos habitables con precios de 5 ó 6 cifras.
¿Vamos por el buen camino? Esa ya no es la pregunta. Lo que nos hemos de preguntar es si a estas alturas hay otro camino posible.