Ibiza aspira a convertirse en el puerto para yates más atractivo de todo el Mediterráneo

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Mar Abierto - Una plaza hormigonada de 5.000 m2 no parece una solución muy refre

(05/03/14) Alberto Pons, presidente de la Autoridad Portuaria de Baleares, ha hecho público este fin de semana en la web de la A.P.B. el proyecto de nuevos usos de la ribera sur del puerto de Ibiza. El proyecto tiene sus luces y sus sombras y, ultimado el traspaso de la actividad portuaria de los ferris a los nuevos muelles de Botafoc, las obras empezarán en septiembre y acabarán en mayo de 2015.

El proyecto presentado, consensuado con ayuntamiento de Ibiza, se vuelca por entero a las grandes esloras. Habrá una dársena para una docena de megayates en el extremo sur del puerto, entre Es Martell y el contradique, y una segunda dársena para grandes esloras al norte de Es Martell.
En los primeros renders que se vieron del proyecto aparecían, al norte de Es Martell, unos nuevos pantalanes donde amarrar unos 140 barcos de esloras menores. Estos pantalanes han desaparecido del proyecto final.
El Power Point de presentación del proyecto destaca su máxima permeabilidad con la ciudad, habilitando una gran plaza en el solar que ahora ocupa el edificio de Es Martell (antigua estación marítima), un carril bici y eliminando las barreras físicas y visuales entre los barcos y el casco antiguo.
También se va a restringir al máximo la circulación de vehículos por la zona. De hecho, apenas habrá aparcamiento para vehículos, dejando los estrictamente necesarios para dar servicio a las tripulaciones y profesionales de las instalaciones náuticas. También se restringirá el paso a vehículos de emergencia y de abastecimiento. La gran superficie de hormigón entre el puerto y la ciudad se sombreará con pérgolas y el presupuesto de la obra ronda los 8 M€.
El actual edificio ubicado en Es Martell - antigua estación marítima- será demolido y en su lugar se creará una plaza pública de cerca de 5.000 m2 para uso peatonal. En este espacio se construirá un nuevo edificio de planta baja y de 600 m2 donde se ubicarán locales para dar servicio a las marinas, como pañoles, vestuarios y oficinas, además de un local de 130 m2 una oficina de turismo, aseos, etc..
En principio, las dos nuevas zonas que se habilitarán para náutica deportiva van a ser gestionadas por dos concesionarias diferentes, sin que haya trascendido el nombre de los futuros concesionarios, el tipo de concesión, sus condiciones ni duración de contrato.

Comentarios

Un diseño urbanístico discutible

La reconversión de los muelles de la zona sur del puerto de Ibiza a la náutica deportiva llega con notable retraso. Hace décadas que se debía haber encontrado una solución a esta imperiosa necesidad de una población que vive tan intensamente del turismo, incluido el náutico. Aunque llegue tarde, bienvenida sea.
Alejar completamente la circulación rodada del puerto lo considero otro necesario acierto. El puerto de Ibiza tiene una configuración que lo convierte en un inevitable callejón sin salida por su extremo SW. Limitar al máximo la circulación de coches es la solución más pragmática.
Plantear que los grandes yates ocupen la zona noble del puerto es hoy en día una obligada concesión a los tiempos que nos toca vivir. Ninguna adecuación portuaria es hoy viable en la náutica deportiva sin recurrir a los ingresos que han de llegar de las grandes fortunas y sus megayates. La náutica de “a pie”, ni tampoco la Administración, pueden asumir hoy los 8 M€ de este proyecto (una cifra a mi entender contenida) sin contar con los ingresos provenientes de las grandes esloras. ¡Esto es lo que hay!, pero hubiera sido de agradecer que la Administración Pública, representada en este caso por la A.P.B., hubiera tenido el gesto de reservar algunos amarres para las esloras menores, tal y como aparecían en los primeros bocetos de este proyecto.
Todo y así, el mayor reproche que le hago a la remodelación del puerto es que su proyecto urbanístico no me emociona en absoluto. Me parece francamente simplón en sus soluciones, algo que solo puede excusarse con lo comedido del presupuesto.
En el verano mediterráneo, las grandes explanadas urbanas de hormigón son insoportables por el calor que generan, por más sombreadas que estén por unas pérgolas "de diseño". Para calentarse al sol, en Ibiza ya hay unas magníficas playas.
Leo que la plaza central tendrá 5.000 m2. Me parece una desmesura. La explanada portuaria al completo, entre la plaza y las amplias aceras, supera holgadamente los 15.000 m2. Esta inmensa superficie tiene todos los números para convertirse en el centro de reunión del turismo más bohemio de la isla, el que no tiene presupuesto para costear una cena en la pizzería ni una cerveza en una terraza. El turismo de "botellón", hablando coloquialmente.
Proponer un urbanismo que invite a estos turistas de limitado poder adquisitivo (que gozan de todos mis respetos y especial simpatía) tengan su centro de reunión contiguo a los megayates amarrados en el puerto me parece un error y, cuando menos, un nido de potenciales problemas.
Ibiza tiene un gancho turístico potente y de un nivel socioeconómico envidiable. Por el contrario, su casco antiguo ha ido languideciendo con los años y hoy es reducto del sector más tipista del turismo que visita la isla.
El singular encanto de Ibiza, que otrora se concentraba en las pequeñas calles del Dalt Vila, reúne hoy a sus incondicionales a muchos kilómetros de la capital.
En este contexto, la remodelación del puerto es una ocasión única e irrepetible para volver a capitalizar –en el sentido literal de la palabra- el casco antiguo de Ibiza como punta de lanza de su turismo del más alto nivel.
Una explanada, un carril bici y unas pérgolas me parecen soluciones urbanísticas verdaderamente tristes. Una zona comercial y de restauración de alto nivel y de diseño, que devolvieran al puerto y a la ciudad la añorada capacidad de seducción que han perdido con los años, creo que son tanto o más necesarios que los nuevos amarres que propone el proyecto.
(Enric Roselló, editor de Mar Abierto)