La Guardia Civil expulsa de España al catamarán canadiense confinado en Espalmador

Mar Abierto - Concurrida como pocas en plena temporada, la isla de Espalmedor qu

(22/abr/20) El catamarán ‘Water Dogs’, confinado desde el 14 de marzo fondeado frente la pequeña isla de s'Espalmador, puso ayer rumbo a Caloforte (San Pietro), tras haber sido ‘invitado’ su capitán a abandonar nuestro país bajo amenaza de arresto. Esta expulsión ocurre apenas una semana después del idéntico caso ocurrido con el velero ‘Cruz del Sur’ del valenciano Rafael Lambiés.

El catamarán, de 45 pies, llegó a España en enero tras cruzar el Atlántico desde Canada. A bordo viajan el matrimonio formado por Gavin French y Valerie Jefford, ambos cirujanos residentes del Western Memorial Medical Hospital de Terranova. Con ellos van sus tres hijos Gabriel, Lauren y Amelia, de 12, 10 y 8 años. El estado de alarma les pilló fondeados en Portinatx, al NW de Ibiza. Su situación fue revelada las autoridades cuando, tras estallar la crisis del coronavirus, tanto él como su mujer, ofrecieron a la sanidad española sus servicios de forma gratuita y desinteresada.
Desde allí empezaron a llamar y enviar mails con sus currículums para ofrecerse a centros hospitalarios por todo el Mediterráneo. Contactaron con médicos extranjeros que ya trabajaban en España, con el hospital ibicenco de Can Misses, con varias marinas e incluso con la Guardia Civil, hasta que finalmente el Colegio de Médicos les respondió que "Madrid no les había permitido" convalidar sus titulaciones; que en el caso de Gavin incluye una especialidad en laparoscopia, y en el de Valerie de operaciones de cáncer de pecho.
"Nos enteramos de que estaban incorporando estudiantes y médicos jubilados a las plantillas. Nosotros somos jóvenes (46 años Gavin y 47 Valerie), estamos sanos y no queríamos quedarnos de brazos cruzados mientras la gente a nuestro lado estaba sufriendo y los servicios médicos españoles estaban saturados", cuenta Gavin.
No les dejaron ayudar, pero la Guardia Civil del Mar les agradeció su interés recomendándoles que llevaran su catamarán hasta s'Espalmador, un islote desierto junto a Formentera, todo y que cuando llegaron ya estaba allí fondeado el velero de Rafael Lambiés, un administrador de fincas valenciano que se había desplazado también hasta allí para pasar la cuarentena, cumpliendo también con todos los requisitos necesarios para ello.
En tres semanas recibieron otras tantas visitas de la Guardia Civil. "Solo venían a comprobar que estábamos bien, explica Gavin. “Nos hacían sentir bienvenidos y seguros, y nosotros volvimos a ofrecer nuestros servicios como médicos, e incluso el barco, por si hiciera falta para realizar alguna evacuación"

Cambio de rumbo
Pero el discurso de la autoridad cambió de forma súbita a primeros de abril. Rafael Lambiés fue ‘invitado’ por la Subdelegación del Gobierno a abandonar de inmediato la isla el 12 de abril. Se marchó sin conseguir que nadie le pusiera por escrito los motivos de la orden. Y la semana pasada ocurrió otro tanto con la familia canadiense. La Guardia Civil les informó de que también tenían que machar de inmediato, amparándose repentinamente en el Real Decreto. "El problema era a dónde ir, con tres niños y todos los puertos del Mediterráneo cerrados", apunta Gavin.
La situación empeoró durante el fin de semana, cuando siguiendo el protocolo indicado por la Guardia Civil, Gavin realizó un aprovisionamiento que recogió en el mismo muelle en su lancha. Allí le esperaron varios agentes, que de nuevo le instaron a marchase. "Fue una situación horrible porque amenazaron con arrestarme, uno de ellos me enseñó las esposas", explica el médico canadiense.
De regreso al barco, aprovechó su condición de ciudadano dual británico y canadiense, para pedir amparo a sus embajadas. También contrató los servicios legales de Almar Lawyers, especialista en derecho marítimo, e intercambió varios mails con la Subdelegación del Gobierno de Ibiza, que le respondió en el último: "...reitero que entiendo su situación, independiente del tiempo que lleven en aguas de Ibiza, la orden de cierre de los puertos de Baleares es clara: No está permitido el desembarco en los puertos de Baleares. Por circunstancia excepcionales humanitarias quedaría autorizado para aprovisionarse de lo necesario para seguir su camino, con la recomendación de regresar a su puerto base".
Pero había un problema muy grande. Su puerto base es San Juan de Terranova (Canadá), de donde partieron en 2016 para un largo periplo por el Atlántico norte. “Hay 2.500 millas hasta Terranova, y no es buena idea meterte con tres niños en abril en el Atlántico norte", explica Gavin.
Su abogado, Bonet Templeton, argumenta además que no tenían por qué irse: "La navegación de recreo está prohibida según el Real Decreto, pero mandarles de regreso a Canadá, además de no ser una solución humana, no tiene lógica, ni está motivada. Tampoco existe fundamento legal que prohíba su fondeo en Espalmador, porque lo que están cerrados son los puertos, no consta en el RD una prohibición específica al fondeo".
El letrado también subraya que otros países como "Portugal o Argelia han habilitado muelles para dar refugio a embarcaciones en idénticas circunstancias, sin dejar salir a su tripulación de su zona de atraque".
Su recomendación a Gavin fue que se quedara, y al mismo tiempo pidió el lunes por la tarde a Subdelegación del Gobierno que argumentara legalmente lo que le estaban haciendo a los canadienses. No obtuvo respuesta.
En este tiempo, Gavin contactó con varios puertos deportivos en España, pero nadie estaba dispuesto a recibirles. Finalmente, la mañana del martes, el Gobierno italiano autorizó su desembarco en Caloforte, donde espera llegar hoy mismo, tras vivir en nuestro país el que consideran sin lugar a dudas, "el peor momento" de sus cuatro años de travesía.

Comentarios

Mi Opinión

Cuando el velero ‘Cruz del Sur’ del administrador de fincas valenciano Rafael Lambiés y luego el catamarán ‘Water Dogs’ del matrimonio canadiense Gavin French y Valerie Jefford decidieron pasar la cuarentena fondeados frente a Espalmador tenían todo su derecho a hacerlo y cumplieron con todo el ‘cuerpo legal’ requerido en este singular caso.
La ley también les reconocía el derecho a aprovisionarse regularmente en tierra y bajar las basuras, así como a acudir a la farmacia, quiosco, centro sanitario etc.
Las leyes tienen cuerpo (que es la letra escrita) y alma (que es la intención del legislador). Las normas de confinamiento domiciliar fueron dictadas por el Gobierno para evitar el contacto interpersonal, no como un arresto domiciliario penal.
En una isla desierta como Espalmador en invierno, el contacto personal es imposible, por cuanto pasear en cayac alrededor del barco o bajar a pasear por la playa por turnos para evitar contagios mantiene absolutamente inalterado el alma de la ley y la intención de prevención sanitaria del legislador, por más que su letra diga otra cosa.
Es evidente que si mil barcos hubieran tomado la misma decisión que el ‘Cruz del Sur’ y el ‘Water Dogs’ hubiera sido imposible actuar de esta manera en Espalmador. Pero eso no ocurrió y no se puede penar lo que no fue.
El delito de los armadores de estos dos barcos no ha sido infringir las leyes de confinamiento dictadas tras el Estado de Alarma. De hecho, nadie les ha podido acusar de hacerlo. Su delito ha sido dar una imagen frívola y envidiable del confinamiento, colgando en las redes fotos de su barco su barco fondeado en una preciosa cala, mientras el resto de ciudadanos estábamos confinados en nuestros pequeños y oscuros pisos.
No se dieron cuenta de que estaban despertando al Monstruo. “Parece mentira que el pueblo más generoso del mundo sea probablemente el más envidioso; una de las tantas paradojas del alma española”. Así empieza el capítulo sobre la Envidia en el veterano y siempre recomendable libro ‘El Español y los 7 Pecados Capitales’ de Fernando Díaz Plaja.
La Guardia Civil y la Subsecretaría del Gobierno no han sido capaces de denunciar ninguna infracción. Su actuación en este caso ha sido otro clásico del costumbrismo sobre el funcionariado y la ‘Autoridad’. Recibieron el eco de algunos ciudadanos que, tras ver en la prensa o por TV la situación de estos dos barcos, se preguntaban: ¿Por qué ellos sí y yo no? Su disyuntiva era dar explicaciones sobre la absoluta legalidad de estos navegantes o quitarse el ‘muerto’ de encima. Al final eligieron la segunda opción y lo hicieron de un modo tan hispano como el: ¡¡Muévanse!! Aquí mando yo!! Uno hacia Valencia y el otro a Carloforte.
Nací y me hice adulto en una España plagada de situaciones como la ocurrida estos días en Espalmador. Nunca imaginé que volvería a ser testigo de ellas, y menos aún bajo un gobierno formado por socialistas y comunistas, dos de los críticos históricos más duros del anterior régimen. Lo ocurrido en Espalmador me entristece y avergüenza como navegante, pero también por mi condición de simple ciudadano.

(por: Enric Roselló, editor de Mar Abierto)

Una auténtica lastima, pero

Una auténtica lastima, pero es lo que hemos decidido en las urnas. Ahora más de uno agacha la cabeza para no reconocer el error anunciado que cometió ese domingo de elecciones.
Lo malo, que lo pagamos todos los demás.

Avergonzado

Coincido al 100% con tus palabras Enric, yo mismo estoy fondeado ahora mismo en territorio Francés, Martinique, y aquí el trato que estamos recibiendo es excelente, nos han puesto incluso un punto de agua exclusivamente para poder abastecernos los aquí fondeados, y algun que otro detalle mas, servicio de farmacia etc...desde el primer momento han sido maximamente educados, comprensivos y hospitalarios, me consta que en Azores lo estan siendo tambien.

Espero que la familia canadiense tenga mucha suerte y sean suficientemente inteligentes para no meternos a todos los "españoles" en el mismo saco.

QUE VERGÜENZA!!!

Pues sinceramente me parece una absoluta falta de toda ética lo que han hecho con estas dos tripulaciones y me avergüenza como español la imagen que les quedará a los tripulantes canadienses de España, supongo que al tripulante valenciano no le sorprenderá tanto y estará curado de espanto.
En fin...una más en la larga lista de "cagadas"

TAN ESPAÑOLA COMO LA ENVIDIA, PERO MAS MODERNA...

No aprendemos.
Lamentablemente y pese a estar en contra de ese tipo de medidas, entiendo la situación y a las partes. La nueva e imperiosa necesidad de exhibición de la sociedad provoca que, algo que debía y podría haber pasado desapercibido, una vez expuesto en RR.SS. e incluso difundido en los telediarios, supone una tentación para otros y un peligro para muchos.
Solidaridad con la Guardia Civil obligada a ejecutar la orden. Animo a los navegantes.

Delito de envidia

Es alucinante, no pudieron alegar en que normativa se amparaban para ello, ya que como indicaron los abogados del capitan especialistas en derecho maritimo, en el RDL no existe ninguna prohibición al fondeo.
Es de resaltar que estaban fondeados en Ibiza desde el 7 de marzo, y tanto el capitan como su mujer son especialistas medicos, y a la vista de la problematica del Covid 19 se ofrecieron para ayudar en los hospitales, y les dijeron que era muy complicado convalidar sus titulos, Cuba se dedica a alquilar a sus medicos, si españa alquilara alguno de estos medicos , veriamos lo que tardan en convalidarles los titulos.
Delito de envidia, ese es el delito que cometieron.