¡Adiós Cabrera!, no podemos esperar 20 días a que tengas una boya libre

Mar Abierto - El Parque Natural de Cabrera visto desde la Colonia de Sant Jordi.
Mar Abierto - Menos barcos que nunca fondeados frente a la siempre preciosa play
Mar Abierto - Colonia de Sant Jordi
Mar Abierto - La playa de Es Carbó siempre merece una tranquila recalada estival

(18/jul/20) Este año decidimos ir a Cabrera tras unos 30 años largos sin visitarla. La última vez que estuvimos aun se fondeaba con el ancla y no existían las actuales boyas. Cabrera no es una isla que me entusiasme. He de decir que, si paso por estas aguas, tanto S’Estanyol, como Es Trenc, la Colonia Sant Jordi o Es Carbó me atraen mucho más. Pero esta afirmación no es inamovible y este verano me estrené en la web de reserva de boyas. Lo que vi me dejó boquiabierto.

Antes de llegar a Cabrera, saliendo de Port Adriano pasamos una magnífica jornada y su noche en una boya en la zona llamada de la Cala Blava, en el extremo de levante de la bahía de Palma, a los pies del Cap Enderrocat. Llegamos sin reserva previa y el encargado de las boyas nos colocó sin problemas en una de las boyas de este campo, que no llegaron a llenarse al caer la tarde.
Las fortificaciones militares del Cap Enderrocat, vecinas del campo de boyas, son hoy un hotel de 5 estrellas prácticamente invisible desde el mar. Tiene una agradable zona de piscina y terrazas/comedor sobre la bahía y las instalaciones hoteleras se han acomodado a las edificaciones militares, incluyendo una entrada al patio central del hotel a través del foso militar y alguna habitación cuya ‘terraza’ es la abertura angulada de los disparadores sobre el acantilado.
Al día siguiente, poco más de 21 millas no llevan a la playa de Es Trenc. Hubiéramos parado con ganas en el puerto de S’Estanyol, cuya paz y acogedor ambiente son un regalo, pero el día amaneció muy playero y no lo desaprovechamos. Tras una noche en Es Trenc, 3 millas más al NE nos llevaron a la playa de Es Carbó, un rincón de Mallorca que nunca defrauda. Una playa virginal tan bonita como Es Carbó, con un pueblo a tiro de chinchorro tan (feo y) agradable como La Colonia de Sant Jordi merecen más de un par de noches de visita.
Los fondeos y campos de boyas reflejan este año la ausencia de barcos extranjeros. Sin datos oficiales en la mano, me atrevo a afirmar que el turismo náutico nacional es similar al de años anteriores. Los que fallan en la cita son los pabellones franceses, italianos o ingleses, restringidos o cohibidos en sus movimientos por la pandemia.
Entre una y otra cosa, desde que salimos de Port Adriano intentamos reservar una boya en Cabrera. Lo hago a través de la web correspondiente y cual será mi sorpresa cuando veo que la primera fecha libre como armador particular me la dan ¡de aquí 20 días!. Es Trenc y Es Carbó están más vacías que nunca y ¿todos los barcos están en Cabrera? Por el contrario, si mi barco fuera de chárter, podría escoger mi pernocta en 6 de los 7 días siguientes inmediatos.
El sistema utilizado para esta reserva de boyas está tarado de origen, priorizando a los armadores de chárter en detrimento de los particulares. En su día, las empresas de chárter mallorquinas convencieron a la Administración de que sus clientes jugaban en desventaja al hacer sus reservas, pues cuando llegaban a la isla en verano todas las reservas estivales ya estarían cogidas por particulares. La Administración cedió a este razonamiento y otorgó a los charteristas un sobrado cupo específico de boyas.
Pero este argumento tiene una enorme trampa implícita: la de considerar que los navegantes de chárter aparecen en Mallorca cada sábado por generación espontánea, como los clientes en una parada de taxis urbana. Esto no es ni mucho menos así.
Los charteristas hacen su reserva de barco y de destino con muchas semanas y meses de antelación, incluso en los salones náuticos del otoño anterior a su visita. Cuando hacen esta reserva pueden perfectamente hacer una reserva paralela de boya en Cabrera. Así es como actúan los particulares, que reservan sus plazas en el Parque Natural cuando la familia decide que pasarán sus vacaciones en Mallorca.
El actual sistema de reservas es injusto y la propia Administración parece ser consciente de ello cuando advierte a los particulares que esperen a última hora por si se anulan plazas o algún barco no acude a su cita en las boyas de chárter. Pero como dice la preciosa canción Corazón Partío de Alejandro Sanz, “Dar aquello que te sobra nunca fue compartir, sino dar limosna”. Los navegantes no necesitan limosna de boyas que sobren, sino compartir las boyas de forma equitativa con los charteristas.
El sistema de reserva de boyas en Cabrera está mal planteado. Todos los navegantes –quienes tienen barco o quienes lo alquilan- tienen idénticas restricciones a la hora de prever sus vacaciones con tiempo o improvisarlas a última hora. Por tanto, deberían tener idénticas normas para hacer sus reservas.

por: Enric Roselló, editor de Mar Abierto)

Comentarios

Boyas vacías en Cabrera

Corroboro lo que indica Vd. en su artículo sobre el nefasto sistema de reservas en Cabrera.

Al no encontrar boya nocturna libre, llegamos pronto por la mañana para coger una diurna, y vimos con sorpresa que muchas de las boyas nocturnas estaban vacías. Llamamos a la central de reservas y nos dijeron que las boyas nocturnas se reservan a partir de las 5 de la tarde hasta el día siguiente, y que aunque queden libres nadie puede ocuparlas. Como el precio de la reserva es bajo, nadie la cancela; el resultado es que quedan boyas libres que nadie usa. ¡Un desastre!