Perlas del Pantalán: Belliure 30

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La calidad nunca pasa de moda

El Belliure 30 fue el benjamín en la gama de Astilleros Belliure y siempre destacó por una alegría navegando a vela superior a la de otros modelos del astillero alicantino. La comodidad interior, la inconfundible silueta ‘Belliure’ y el nivel de detalle de los acabados son otras virtudes que siempre han apreciado los propietarios de este barco a lo largo de los años.

Lo primero que destaca en la silueta externa del Belliure 30 es su voluminosa caseta de cubierta, con unas formas rectangulares que garantizan el espacio y la altura de techo en el interior, al tiempo que los laterales verticales minimizan las entradas del sol en verano.
Esta silueta, con un inconfundible aire clásico, se integra con armonía al resto de las formas del velero, aunque sea a costa de limitar un tanto los movimientos por cubierta. Unos pasillos bastante exiguos en las bandas es un peaje a pagar por el “plus” de volumen interior. Por el contrario, la cubierta de proa, recubierta de teca y con la tapa de regala sobreelevada, integrada al casco y rematada con un elegante listón de teca es modélica en su género, convirtiéndose en una superficie perfecta para las maniobras y los momentos de relax, añadiendo de paso un toque de seguridad al conjunto.
La bañera, con los bancos y el piso alistonados en teca, es cómoda y acogedora, ofreciendo además una buena protección ante los elementos. Estas cualidades compensan un tamaño de los bancos ligeramente inferior a lo habitual en estas esloras y una visibilidad hacia proa comprometida por el volumen de la cabina.

Interiores de lujo
La sensación de espacio y la comodidad del salón es un punto fuerte de los interiores del Belliure 30. Ligeramente desplazado a estribor, el comedor en “U” se convierte en una estancia independiente, al margen del trajín de los tripulantes por el pasillo central.
Las primeras unidades ubicaban la mesa de cartas al pie de la escalera y mirando hacia popa. Esta ubicación era discreta y quedaba bien comunicada con la bañera, pero se cambió en posteriores modelos pues quedaba demasiado expuesta a los elementos y limitaba el espacio disponible para la electrónica, también condicionado por el completo cuadro eléctrico junto a la mesa de cartas.
A proa del comedor y en posición enfrentada, se sitúan la cocina y el baño. El baño es correcto para la eslora del barco, conservando una buena altura de techo. La cocina, dispuesta a lo largo, es también correcta en capacidad de estiba y de superficie de trabajo, permitiendo trabajar con el barco navegando.
El Belliure 30 ofrece lo necesario para la vida a bordo de una familia completa (5 literas) en vacaciones. A pesar de su contenida eslora, cuenta con suficientes armarios y cajones, destacando la amplia nevera (120 litros) en un mamparo lateral. La ventilación no es sobrada, sobre todo en el triángulo de proa, donde se ubican las dos literas principales.
Un aspecto a destacar en los interiores es la calidad de los acabados, que empieza en los materiales de construcción. La madera de teca es omnipresente, tanto en los chamados como en las múltiples molduras macizas de acabado. Los armarios y taquillas tienen una sólida carpintería y los barnices originales eran de calidad. Los años y el descuido pueden haber estropeado algunos de estos elementos, pero pensando en una eventual rehabilitación, partir de una base sólida y de calidad facilita un buen resultado final.
Recordemos que Astilleros Belliure fue uno de los pocos constructores que aserraban en sus instalaciones los troncos de madera para realizar tanto los chapados como las molduras macizas de sus barcos. Este sistema, al margen de garantizar procedencia y calidad de la madera, aseguraba los mismos tonos y veteados en la carpintería de cada barco fabricado, un detalle de calidad que solo ofrecen unos pocos astillero nórdicos.
Esta calidad de construcción es extensiva a las instalaciones eléctricas o de fontanería. Todo y que siempre es necesario un repaso a fondo en barcos de esta edad, muchos de los cables, bombas y canalizaciones empleadas soportan sin problemas aparentes las décadas que llevan en funcionamiento.
Destacar finalmente las capacidades de agua (250 l.) y fuel (150 l.), cifras considerables en un barco de esta eslora.

Navegación segura y confortable
El Belliure 30 fur diseñado para una navegación confortable en cualquier condición de mar y viento. El casco tiene una quilla corrida en toda su eslora, con lastre de plomo integrado en el molde. En vez de los tradicionales pernos, en el Belliure 30 el propio casco hace de receptáculo del lastre, que se coloca desde el interior del barco y luego se lamina. Este sistema aumenta el grosor de la quilla, pero resulta muy fiable y evita problemas de mantenimiento (oxidación, etc.) y de entradas de agua por los pernos. El timón semicompensado, con skeg fijo, remata este tradicional diseño de casco.
Una superficie vélica de 57 m2 para un desplazamiento de 5.000 kilos no son cifras de un barco regatero, pero permiten unas honrosas prestaciones incluso con ventolinas. En su momento, algunos propietarios incluso competían en regatas locales con este velero, algo casi impensable en otros modelos de Belliure.
El Belliure 30 ofrece soluciones de maniobra habituales en los años 80. La maniobra del palo (aparejo a tope, con un piso de crucetas y doble obenquillo proa/popa) se maneja desde su base con dos winches laterales, un sistema muy en desuso en la actualidad, pero que mantiene una alta eficacia y ergonomía de manejo.
Mayor y génova se controlan desde la bañera. La primera cuenta con una pequeña barra de escota integrada en los bancos de la bañera. Los dos winches de génova sobre las brazolas quedan muy cerca de los guardamencebos y un poco justos para su cómodo accionamiento.
La rueda del timón (de serie) funciona por tornillo sin fin, un sistema fiable y seguro, aunque quizás menos sensible que los cables y poleas asociados a los guardines tradicionales.
La motorización estándar del Belliure 30 oscilaba entre los 25 y los 30 CV. Con estas potencias, el barco consigue velocidades de crucero sobre los 7 nudos, una cifra respetable y que puede mantenerse en largas travesías gracias a los 140 l. de combustible. La accesibilidad al motor es perfecta en su parte de proa. La de popa, donde están el eje y la bocina, es más comprometida debida a la estrechez del habitáculo. La insonorización era muy completa, todo y que los gruesos paneles instalados en origen siempre merecerán un repaso en las unidades de ocasión.

Precios y oportunidades
Las 35 unidades de del Belliure 30 fabricadas a lo largo de los 10 años en los que estuvo en producción son una cifra relativamente alta en la industria nacional. La calidad de construcción y de acabados ha permitido que el precio de reventa de este velero se mantenga consistente a lo largo de los años.
La calidad de construcción y de acabados del Belliure 30 es alta y, en general, este barco resiste el paso del tiempo mejor que la mayoría de sus coetáneos. En todo caso, los años transcurridos desde su botadura obligan a un repaso minucioso de las instalaciones originales eléctricas, de agua y de maniobra.
Los interesados en un Belliure 30 deberán prestar especial atención al estado de la carpintería interior y de cubierta. La profusión de madera y los impecables acabados en teca de toda la cubierta y bañera del barco son una singular cualidad de este modelo, pero en caso de necesitar una puesta al día obligarán a una gran inversión en tiempo. Los manitas en maderas y barnices no se arrugarán ante este eventual inconveniente, pero quienes hayan de recurrir a mano de obra externa han de hacer sus números con cuidado. En ambos casos, la base es buena y el resultado tras una rehabilitación de la carpintería será espectacular.

Vicente Belliure: “El Belliure 30 es el fruto de un desacuerdo”
“Corría el año 1979, si mi memoria no falla, cuando en el astillero nos planteamos construirle un hermano pequeño al Belliure 40. Este barco se vendía bien, pero resultaba demasiado grande y caro para la economía de los españoles de entonces. Buscábamos un modelo más pequeño y comercial”. Así empezó, nos contaba Vicente Belliure, la historia del Belliure 30.
“Nuestra primera intención fue llegar a un acuerdo con el astillero sueco Hallberg - Rassy para distribuir en España su HR-28, un modelo que parecía perfecto como complemento a nuestra gama. Tras unos primeros contactos, fuimos a Suecia a visitar el astillero, pero pronto nos dimos cuenta de que el precio del HR28 quedaba muy por encima de la media en estas esloras. Estabamos hablando de un precio de 6 millones ¡De los de entonces! (ndr: 36 mil €), para un barco de 28 pies. Sin poner en duda la calidad de fabricación del astillero sueco, el HR-28 resultaba inasequible y nunca hubiéramos podido comercializarlo adecuadamente”.
“En el mismo viaje de vuelta, tras esta desilusión por la falta de acuerdo, empecé a dibujar los bocetos del que sería nuestro Belliure 30. Si bien Peter Ibold era el arquitecto que firmaba la mayoría de nuestros proyectos, los diseños de carena y de interiores partían de mi experiencia y mis dibujos. Yo no tengo el título de arquitecto naval, por cuanto la firma de Peter Ibold era técnicamente imprescindible, dando además una garantía de calidad y prestigio a nuestros proyectos”.
“Desde el primer boceto a la presentación de la primera unidad en el Salón Náutico de Barcelona de 1980 apenas pasaron 7 meses, un plazo realmente corto para este tipo de proyectos. El Belliure 30 gustó desde su primera aparición y en el primer año recibimos el encargo de construir numerosas unidades. Su precio de lanzamiento estaba sobre los 4 millones de pesetas (ndr: 24 mil €), una cifra tan ajustada en relación a la calidad que ofrecía el barco que casi nos hacía perder dinero con cada unidad. Afortunadamente -comentaba don Vicente con ironía- nos llegaron algunas anulaciones sobre los pedidos realizados con esta oferta de lanzamiento” (ndr: el precio pasó rápidamente a unos 5 mill. de ptas. (30 mil € aprox.)
“El barco se mantuvo en catálogo durante varios años, llegando a fabricarse unas 35 unidades. El último Belliure 30 de serie salió de fábrica a primeros de los 90, pero conservamos los moldes de este modelo por si algún aficionado se animaba a encargarlo de nuevo”.

Principales características: Constructor: Astilleros Belliure, Diseñador: Peter Ibold
Eslora: 9,30 m., Manga: 3,10 m., Calado: 1,45 m., Desplazamiento: 5.000 kg., Lastre: 1.800 kg. (plomo), Motor: 25 a 30 CV., Agua dulce: 250 l., Gasoil: 140 l., Literas: 5 (2 dobles, 1 individual), Mayor: 21,0 m2, Génova 150%: 36,0 m2, Spinaquer: 60 m2

Pies de foto
1 - Las formas de casco y estructuras del Belliure 30, con un aire clásico y casi romántico, resultan atractivas y se integran bien entre sí. Los movimientos por cubierta quedan un tanto limitados por la estrechez de los pasillos laterales y la escasa efectividad del antiderrapante sobre la cabina.

2 - La cubierta de proa, recubierta de teca y con la tapa de regala sobreelevada, integrada al casco y rematada con un listón de teca es un modelo en su género, convirtiéndose en una superficie perfecta para las maniobras y los momentos de relax, añadiendo de paso un toque de lujo y seguridad al conjunto.

3 - La bañera, con los bancos y el piso alistonados en teca, es coqueta y acogedora, ofreciendo una buena protección ante los elementos. Estas cualidades compensan un tamaño ligeramente inferior a lo habitual en estas esloras y una visibilidad hacia proa comprometida por el volumen de la cabina.

4 y/o 5- La sensación de espacio y la comodidad del salón es uno de los puntos fuertes del Belliure 30. Ligeramente desplazado a estribor, el salón se convierte en una estancia independiente, nunca supeditada al trajín de los tripulantes en el pasillo central del barco.

6 - Las primeras unidades situaban la mesa de cartas al pie de la escalera y mirando hacia popa. Esta ubicación, que se cambió en posteriores modelos, tenía las ventajas de la discreción y de la perfecta comunicación con la bañera, pero se encontraba demasiado expuesta a los elementos y limitaba el espacio disponible para la electrónica, también condicionado por el (completísimo) cuadro eléctrico frente a la mesa de cartas.

7 - En el triángulo de proa, el Belliure 30 dispone el camarote principal, con una amplia litera doble y suficiente espacio para la estiba de los efectos personales.

8 y/o 9 - A pesar de no ser muy generosa en tamaño, la cocina dispone de numerosas taquillas y cajones de estiba, destacando también la nevera de 120 litros en el mamparo lateral. Tanto en su ubicación como en la disposición de todos los elementos se ha tenido en cuenta la posibilidad de cocinar con el barco escorado.

10 - La accesibilidad al motor, situado bajo la escala de entrada, es perfecta en su parte de proa. La zona de popa, el eje y la bocina tienen un acceso más comprometido, lo mismo que los elementos situados en los laterales del motor, condicionados por la estrechez de su habitáculo.

11 - En la bañera encontramos sendos cofres bajo los bancos laterales, así como unas prácticas gateras en ambas bandas y unos pequeños armarios bajo el asiento del timonel.

12 - Toda la maniobra del palo (aparejo a tope, con un piso de crucetas y doble obenquillo proa/popa) se maneja desde su base con dos winches laterales. Quienes deseen modernizarla y llevar los reenvíos a la bañera encontrarán bastantes inconvenientes en las formas del techo de la cabina.