Primera prueba: Oceanis 55

Mar Abierto - Líneas de inspiración IMOCA en un velero diseñado para en crucero
Mar Abierto - Las prestaciones del Oceanis 55 son honestas con vientos medios.
Mar Abierto - Bonito diseño del botalón/roldana de ancla fijo en proa.
Mar Abierto - La circulación por cubierta es cómoda y fluida. Dos tambuchos son
Mar Abierto - La segunda consola de instrumentos condena el acceso del caña al w
Mar Abierto - El salón es amplio como una pista de baile y muy luminoso.
Mar Abierto - Buen acceso frontal y lateral al motor (Yanmar 75 CV) que procura
Mar Abierto - El camarote de armador también tiene sus ventanales de vista direc
Mar Abierto - La disposición del baño de proa es muy práctica, con la ducha y el
Mar Abierto - Una sólido -y pesado- contramolde da rigidez a la estructura y sir
Mar Abierto - La mesa de cartas queda mirando a popa y adosada al salón.
Mar Abierto - Ingenioso sistema deslizante para modular los bancos alrededor de
Mar Abierto - La cocina es magnífica en su tamaño y disposición.
Mar Abierto - El puesto de conducción es cómodo de asiento, pero no cuenta con n
Mar Abierto - De tres a cinco cabinas dobles en este casco de 16 metros.
Mar Abierto - La doble pala de timón ofrece un control de rumbo impecable.
Aparejo ligeramente fraccionado, sin burdas y con la mayor de prácticamente la m
Mar AbiertoAcastillaje de buenas marcas, pero con gamas de primer precio y talla

¿Una oveja con piel de lobo?

El nuevo Oceanis 55 es dos toneladas más pesado, tiene 20 m2 menos de superficie vélica y una quilla más corta y ligera que el Oceanis 54 que sustituye. Las prioridades del nuevo Beneteau son las superficies acristaladas, el acceso al faldón de popa y el tamaño de la bañera, dejando en segundo plano prestaciones y calidad de navegación.

Novedad de Beneteau para la temporada 2013, el Oceanis 55 entra fácil por los ojos. Su silueta es moderna, casi deportiva, con ese estilo “cortado a escarpa” tan de moda últimamente. La obra muerta de pantoques vivos, la cabina de cubierta con sus grandes paneles laterales y hasta los enormes ventanales rectangulares en el casco parecen diseñados con la regla y la escuadra. Apenas hay formas curvas.
La primera impresión al embarcar también es positiva. Con el barco en puerto, la bañera se hace inmensa. Los bancos miden cerca de 2 metros de largo y están separados entre sí casi por la misma distancia. Entre ellos hay una gran mesa de alas abatibles y los pasillos a banda y banda de la mesa tiene sus buenos 50 cm., permitiendo una fluida circulación. Con la escora, la propia mesa es un magnifico punto de apoyo y no le faltan los asideros inox.
A popa de las dos ruedas, el banco del timonel es largo como un tobogán, pero bastante incomodo en su concepto. Es estrecho y los apoyos para la espalda son unos molestos cables. Además, el único asidero entre banda a banda es la escala de baño, que sobresale ostensiblemente tras el banco de forma muy poco glamurosa para un 55 pies. En fondeo, el espejo de popa se abate y el banco pivota 90º hasta convertirse en el suelo de la plataforma de baño. Entonces sí, los asideros de la alta y ancha escala cumplen su función de ayuda para subir a la plataforma.
Hacia proa, la cubierta del nuevo Oceanis es cómoda tanto en fondeo como en navegación. Los pasillos laterales son anchos, los tambuchos enrasados amplían las superficies de solario y los asideros permiten moverse con seguridad. El falso flush-deck a proa del palo es muy atractivo y la ausencia de tapa en el cofre de anclas contribuye a la armonía del conjunto, dejando el molinete en cubierta listo para ayudar en las maniobras de puerto. La estiba de la cadena de fondeo se controla desde el práctico pañol/camarote de marinero entre el cofre y el camarote de proa.

El peso de la indutrialización
El Oceanis 55 es un diseño del Gabinete Berret/Racoupeau de inspiración IMOCA 60, con su manga máxima casi hasta la popa, la doble pala de timón, los fondos planos y los pantoques ostensibles desde el primer tercio de la obra muerta.
El casco, como prácticamente toda la gama Beneteau, está laminado de forma clásica con fibra de vidrio. Con el casco todavía en el molde y mediante resinas epoxy, se le pega un contramolde integral que sirve tanto de refuerzo como de soporte a los mamparos y el mobiliario, que luego se van montando con adhesivos flexibles (tipo Sikaflex). Es un método de construcción que Beneteau domina a la perfección y que tiene la virtud de ser rápido y barato de puesta en escena, al tiempo que resultón desde el punto de vista estético y fácil de mantener.
Mientras el barco no sufra accidentes graves, el contramolde integral es un método de construcción fiable a largo plazo. Su mayor inconveniente es el peso, y este inconveniente se va agudizando a medida que el contramolde es más y más integral. Hace años, los contramoldes de Beneteau apenas reforzaban los bajos. Hoy prácticamente conforman un segundo casco interior que se paga muy caro en la báscula.
Si comparamos las 16,5 T de desplazamiento del Oceanis 55 con, por ejemplo, las de 16,8 T del Xp-55 (X-Yachts), vemos que son cifras similares para dos veleros de la misma eslora y programa de navegación. La diferencia es que el barco danés lleva 6.3 T de su peso en la quilla (37,5% Lastre/Desp.), 2 T más que el Oceanis 55 (25,6% Lastre/Desp.). La estabilidad y dureza a la escora de ambos veleros es muy distinta.

Maniobra y navegación
El equilibrio del OC-55 entre facilidad de maniobra y confort de navegación está bien logrado y un detalle que contribuye a ello es la posición de los winches de génova, en un pedestal más centrado que las ruedas. Esta posición, nueva en los Oceanis, permite manejar estos winches con eficacia y mirando a proa.
Los winches secundarios quedan a popa de las brazolas, suficientemente adelantada para ser maniobrados desde los bancos, pero –en teoría- lo suficientemente cerca del timonel para poder también accionarse desde las ruedas. Decimos en teoría pues la unidad de pruebas llevaba doble consola de instrumentos en las bitácoras, una opción que condena el acceso del caña a estos winches. Al prescindir de los winches sobre la cabina, el OC-55 ha habilitado dos simpáticas literas bajo la toldilla.
Probamos el Oceanis 55 en la bahía de Palma con un viento de 14 a 17 nudos. El barco aguantaba arriba todo su trapo en ceñida, si bien al límite de lo razonable en un casco poco amante de la escora y sin muchos recursos de maniobra para evitarla. La potente mayor de 67 m2 y sables forzados, con un arraigo sin carro en el arco sobre la bañera, no era fácil de domar en ceñida con este viento, todo y contando con una contra bien desmultiplicada.
En ceñida abierta, con 14 nudos de viento real a 45º de AWA, el OC-55 mantenía unos honrosos 7,3/7,5 nudos. Intentar llegar a los 40º de aparente contra el viento no es un buen negocio con este casco ancho y de poco calado. La velocidad cae enseguida por debajo de 6,5 nudos y el barco se muestra bastante incómodo en este rumbo.
Con más viento (15/17 nudos) y abriendo escotas hasta unos 90º de viento aparente, la corredera del GPS rondaba con holgura los 9 nudos, incluso con puntas SOG de más de 10 nudos. Bajando el rumbo hasta los 120º de aparente, el barco se estabilizaba sobre los 6,5/6,8 nudos de velocidad con 17 nudos de TWS. El barco de pruebas no tenía disponible el Code 0 ni el asimétrico que hubieran podido alegrar la corredera con estos rumbos.
Las cifras observadas cuadran bastante con las previsiones de las polares del barco, donde se ve que este Beneteau busca sus mejores prestaciones en la franja de viento entre 10 y 15 nudos. Por encima de esta cifra, el barco no da ninguna sensación de querer alargar la estela más allá de los 11 nudos ni mucho menos entrar en planeo. Y por debajo de los 10 nudos de viento, las cifras de velocidad solo son vivaces al través y con velas de portantes. Un comportamiento honesto para un barco pesado, con poco trapo y blando de escora.
Las sensaciones a la caña son buenas. El barco es razonablemente ardiente, pero siempre noble de rumbo y respondiendo bien a la rueda. La doble pala de timón es un indiscutible freno al avance con poco viento, pero con el barco orzado y/o a buena velocidad con portantes, los dos timones ofrecen un control inigualable con una única pala.
Navegando a motor propulsados por un Yanmar de 75 CV (motorización estándar) y hélice de tres palas fijas, la velocidad de crucero a 2.500 rpm se mantenía sobre los 7,7/8 nudos, subiendo a 9,3/9,5 a máximo régimen (3.300 rpm).

Interiores urbanos
El Oceanis 55 se propone en varias versiones, desde la 3 cabinas y 2 –grandes- baños, que es la versión fotografiada, a la de 5 cabinas y 2 baños. El tercer baño, a babor, es más pequeño que el de estribor y roba espacio a la banqueta del salón al desplazar hacia proa la cocina. La suite del armador en proa se mantiene invariable y en todos los casos hay la opción entre pañol y cabina de marinero en el extremo de proa.
La primera impresión al meter la cabeza en el interior del OC-55 es de amplitud. Hay mucha superficie de suelo y abundante luz natural que entra por los ventanales del casco y por los lados y el techo de la cabina. Para evitar un exceso de sol al mediodía, dos de los tambuchos del salón son –afortunadamente- opacos.
Primera buena nota a la comodidad de los cinco escalones de entrada inclinados 45º. Otro bravo por la cocina; es enorme, bien comunicada con el salón y la bañera y con un diseño en “C” que permite trabajar con buenos apoyos tanto en puerto como navegando.
Un aplauso también para el camarote del armador, con ducha separada de paneles traslúcidos, el lavamanos integrado al camarote y el WC independiente. Tres detalles de distribución que dan mucha amplitud y funcionalidad a la estancia.
Los camarotes de invitados son ligeramente asimétricos. El de estribor tiene más amplitud de litera, pero menos superficie de estiba y suelo que el de babor.
El salón es grande como una pista de baile y está decorado con un moderno y atractivo minimalismo. Es una estancia agradable para la vida a bordo o para invitar a los amigos, para lo cual cuenta con un ingenioso sistema corredero para modular los bancos alrededor de la mesa o en forma de banquetas alargadas.
En el lado negativo, los techos son altos y hace falta medir más de 1,80 m. para llegar a sus asideros. Y tampoco hay apoyos laterales para desplazarse de proa a popa con el barco escorado. Con un poco de escora o movimiento, el salón ya se hace bastante incómodo. Con mala mar, . . . ¡uff!.
Tampoco me gusta la solución de la mesa de cartas contigua a los bancos. En los tiempos que corren, las mesas de cartas son más un despacho que el rincón del navegante. Para navegar, el Oceanis 55 ya lleva hasta 4 MFD en la bañera. Asumiendo esta moderna funcionalidad, la mesa de cartas merece una ubicación más discreta y al margen de las amenidades del salón.

Principales características: Esl. tot.: 16,78 m., Esl. casc.: 15,99 m., Esl. flot.: 15,16 m., Manga: 4,96 m., Calado: 2,20 m. (1,80 m. opc), Desp.: 16.540 kg., Quilla: 4.230 kg., Mayor: 67 m2, Gén. 105%: 66 m2, Agua: 694 l., Gasoil: 400 l., Motor: 75 CV, Diseño: Berret/Racoupeau, Precio base: 322.900,- € (www.beneteau.fr)

Por: Enric Roselló