Primera prueba: Bavaria Cruiser 56

Mar Abierto - Unas prestaciones muy consistentes incluso con vientos flojos.
Mar Abierto - El escotero del foque muy entrado en la crujía y la doble pala de
Mar AbiertoDurante la prueba echamos de menos el asimétrico, que nos hubiera per
Mar Abierto - El auxiliar especial -con espejo de popa abatible y parcialmente d
Mar Abierto - La roldana de fondeo hace las veces de pequeño botalón de proa don
Mar Abierto - La mesa exterior tiene sus alas abatibles y convertibles en solari
Mar Abierto - Práctica disposición de las literas de popa, que pueden utilizarse
Mar Abierto - La cocina en "U" cerrada tiene un tamaño enorme y la mesa de carta
Mar Abierto - Los interiores respiran amplitud y tienen mucha luz natural.
Mar Abierto - El baño de invitados es especialmente amplio y dispone de ducha se
Mar Abierto - Las bitácoras pueden albergar un MFD de hasta 8", el compás y un p
Mar Abierto - Los accesos laterales al motor son magníficos.
Mar Abierto - Muy práctica la compartimentación de los armarios entre colgadores
Mar Abierto - El extremo de proa del CR-56 puede albergar un pañol de estiba o u
Mar Abierto - El rediseño de la cubierta incluye esta batería de tres tambuchos
Mar Abierto - De 3 a 5 cabinas dobles en este casco de casi 17 metros.
Mar Abierto - La posición del caña es cómoda y goza de buena visión hacia proa

Mucho barco a un precio ajustado

Partiendo del buen casco del Cruiser 55 y añadiendo numerosas mejoras en el diseño de cubierta e interiores, el nuevo Cruiser 56 tiene muchos argumentos para seducir tanto al armador exigente como a la empresa de charter. El nuevo barco almirante de Bavaria Yachts será una de las novedades del astillero alemán en el Salón Náutico de Barcelona.

La primera impresión que tuve del barco en su amarre fue agradable. Olvidada la voluminosa silueta del CR-55 para dar paso en el nuevo modelo a un francobordo más razonable y una estética mucho más estilizada. Y esta mejora se ha conseguido conservando una altura interior que sigue sobrepasando los 2 metros.
El día de la prueba, el viento empezó muy tímido, sobre los 6 nudos, y tampoco terminó mucho más arriba, pero llegando a marcar unos aceptables 12 nudos. Las ventolinas no suelen ser el plato preferido por los barcos de crucero puro, si bien el Cruiser 56 solventó la papeleta de forma muy honrosa.
Antes de izar las velas aprovechamos las clementes condiciones para anotar las velocidades a motor. Con su mecánica estándar (Yanmar 110 CV con eje y hélice tripala fija) el Cruiser 56 marcaba 5,1/5,3 nudos a 1.500 vueltas, cifra que subía a 6,5/6,7 nudos al régimen de crucero económico a 2.000 rpm y alcanzaba unos considerables 7,7/7,9 nudos a 2.500 rpm, régimen que podemos considerar de crucero estándar. Apretando el acelerador hasta las 3.000 vueltas, el SOG subía hasta los 8,7/8,9 nudos y la velocidad máxima que alcanzamos a 3.500 rpm rondaba los 9,4/9,6 nudos.
Todas las cifras de velocidad a motor están en la franja alta de lo habitual en veleros de su eslora y la autonomía en régimen de crucero estándar del CR-56 puede rondar las 270 millas con los 300 litros del depósito de combustible (140 l. + en depósito opcional).

Estabilidad y buenas sensaciones
Este redondeado casco de Bruce Farr (no tiene pantoques vivos) mostró un comportamiento alegre y seguro en todos los rumbos. La excelente estabilidad y control de rumbo de la doble pala de timón y una posición cómoda para el timonel –incluyendo un práctico calapies abatible para la escora- son otros puntos a su favor.
En ceñida con 12 nudos de viento real (17/18 kts. de aparente) el timón se mostraba ligeramente ardiente. Lo justo para darle una agradecida viveza y sensibilidad a la rueda (mecanismo de bieletas) mientras el barco andaba rondando sus buenos 7 nudos. El foque de escaso recubrimiento, como es habitual en este tipo de velas de proa, perdonaba pocos errores en su ajuste y a la mayor enrollable no se le podía pedir mucho más. Todo y así, las sensaciones a la caña eran agradables y la ausencia de remolinos por popa presagiaba el buen ajuste del desplazamiento del barco.
Bavaria ha incorporado en el CR-56 el sistema de carro de mayor simplificado con doble escota -barlovento y sotavento- que poco a poco ha ido generalizando en sus nuevos modelos. Es un sistema igual de efectivo que un carro tradicional, aunque requiera un poco más de trabajo en su ajuste.
Con el viento aparente al través y languideciendo entre 6 y 7 nudos de real, el barco se mantenía sobre los 7 nudos de SOG. En estas condiciones echamos de menos el espinaquer asimétrico para disfrutar de esta carena con vientos más portantes.
Las velas básicas de serie que equipaba el CR-56 de la prueba, ambas de Dacron, enrollables, con paños horizontales y un corte con pocas opciones de trimado, son adecuadas para una unidad destinada al charter. Pansando en un CR-56 de armador, se pueden sustituir la mayor de alunamiento negativo y el sencillo foque de serie por la opción de mayor de sables forzados (780,- €) o con el pack Smart Sailing (9.800,- €), que incluye mayor de sables verticales y foque Elvstrom enrollables en laminado de corte triradial, la contra rígida y equipo de viento Garmin. Esta carena merece unas velas de buen nivel.
La maniobra del CR-56 conserva cierto clasicismo en su disposición. Hay un par de winches sobre el techo de la cabina para el manejo de los cabos del palo y la escota de mayor y dos pares adicionales de winches sobre las brazolas (uno de ellos a mano del timonel) para el manejo de escotas.
El carro del foque queda sobre el tejadillo de la cabina, en una posición muy centrada que libera espacio en los pasillos laterales y permite ganar ángulo de ceñida.

Rediseño de la cubierta
El recorte en el francobordo del CR-56 respecto al CR-55 se completa con el rediseño de toda su cubierta, llevando la sobreelevación de la cabina un poco más a proa que en su predecesor. También hay cambios en la ventilación y la iluminación, sustituyendo algunos de los portillos laterales del CR-55 por paneles fijos de metacrilato y redistribuyendo los tambuchos en el techo, ahora todos ellos enrasados en el techo. Los cambios aportan un toque de modernidad y el nivel de luz y ventilación naturales están bien logrados.
La bañera conserva el cofre para el auxiliar del CR-55 tras el espejo abatible de popa. Como kit, Bavaria suministra un auxiliar especial de 3 m., con suelo hinchable en “V” y espejo de popa abatible, que encaja como un guante en este espacio con su cámara de proa desinflada, pero sin tener que desmontar el motor FB. El kit incluye un compresor ad-hoc para inflar y desinflar el tender en cada varada.
También se han ganado un par de cofres de estiba y la mesa exterior con ambas alas abatibles (opcional) puede convertirse en un inmenso solario para cuatro personas que ocupa la bañera de lado a lado.

Interiores a la carta
El CR-56 tiene un volumen de carena que permite proponer –sin restricciones de espacio- de 3 a 5 cabinas dobles, 3 o 4 baños y un gran pañol de estiba en proa, opcionalmente convertible en cabina para la marinería con lavamanos y WC. Este amplio abanico de posibilidades invita a configurar el barco con criterios de charter o buscando la amplitud de espacios en navegación familiar. La unidad de la prueba era la versión charter, con cinco cómodas cabinas dobles y camarote de patrón en proa.
Bavaria propone para el CR-56 con distintas combinaciones en los tonos de chapados del mobiliario, suelos y tapicería en una decoración firmada por el gabinete británico Design Unlimited. El conjunto es homogéneo y acogedor, destacando la amplitud de superficies de suelo y la práctica utilidad de las numerosas taquillas tipo “avión” en lo alto del salón y las cabinas.
En todas las distribuciones, la pieza central del barco es idéntica, con un banco en “C” a babor, una enorme cocina en “U” cerrada hacia proa a estribor y la mesa de cartas superpuesta a la cocina, como formando parte de ella para tomar allí el desayuno o un aperitivo vis a vis.
La disposición de la cocina es bastante singular en esta eslora. Además de su gran tamaño, tiene la ventaja de permitir trabajar con cualquier escora y sin ser molestado por el trajín de tripulantes. También es perfecta su comunicación –incluso a modo de mueble/bar- con el comedor, ventajas que maquillan los inconvenientes de una ventilación comprometida, la considerable distancia a recorrer hasta la mesa exterior en la bañera o la ausencia de banquetas para sentarse a estribor de la mesa.

Balance final
Una consideración siempre presente probando el Cruiser 56 es que su precio base es de 262.900,- €, una cifra bastante por debajo de los (aprox) 322.000,- del Oceanis 55, los 430.000,- € del Jeanneau 57 o de los 600.000,- € del Xc 50. Este ajustado precio del Bavaria entre sus competidores no excluye un equipo de serie bastante completo, en el que apenas echamos en falta el molinete de anclas (3.260,- €) o el asidero en el techo del salón (650,- €) como opciones “obligadas”.
El buen precio del Bavaria también gana puntos observando detalles de seriedad en su construcción, como las varengas y refuerzos laminados en todo su casco (sin contramoldes) o la solidez que respiran los anclajes de la jarcia y de la quilla.
Y este competitivo precio también invita a pasar por alto cierta frialdad en la decoración y acabados interiores, detalles al fin y al cabo cosméticos y que no desmerecen la calidad de una carena rápida y estable, que rivaliza sin complejos en prestaciones y comodidad interior con cualquier velero de su categoría. (por: Enric Roselló)

Características:
LOA: 16,75m., Esl. Casco: 16,16 m., LWL: 14,96 m., Manga: 4,87 m., Calado: 2,35 m. (std), 1,90 m. (opc), Desp.: 17.200 kg., Lastre: 5.550 kg., Mayor: 77 m2, Foque: 68 m2, Genaquer: 198 m2, Agua: 680 l., Gasoil: 300 l., Motor: 110 CV (Yanmar 4JH4-HTE), Diseño: Farr Design (www.bavaria-spain.com)