Palma Boat Show: Un salón náutico en la siempre resbaladiza pasarela del éxito

Mar Abierto - El de Palma es un salón que gana metros cuadrados, barcos, visitan

(29/4/18) El Moll Vell de la capital balear repite como escenario del Palma International Boat Show, que este año llega a su 35 edición y se está celebrando desde el 27 de abril al 1 de mayo. Alentados por una creciente demanda de espacios, los organizadores de la feria balear han conseguido incrementar la superficie de exposición, especialmente en el agua.

Los visitantes disfrutan este año de un recinto ferial de 81.388 m2 (entre tierra y mar), con cerca de 260 expositores, unos 170 barcos a flote y una cifra similar de barcos menores en tierra. El certamen está organizado por el IDI (Instituto de Innovación Empresarial) con la colaboración de la Balearic Yacht Brokers Association (BYBA), responsable del área de grandes yates.
Las 170 embarcaciones en el mar suponen un considerable aumento (48%) respecto al año pasado. La eslora media llega este año a los 16,80 m., y la unidad más grande expuesta en Palma es el velero ‘Shenadoah of Sark’, de 54 m. Respecto a los expositores en tierra, el crecimiento es más comedido y la superficie ocupada crece un 7% respecto a 2017, pasando de 244 a 260 empresas.
Novedad este año es la plena utilización de la dársena pesquera el Port Vell, 'cerrando el círculo' del espacio mediante una pasarela flotante instalada durante la feria entre las dos puntas de los diques del Port Vell. Esta pasarela permite visitar la feria en un cómodo paseo en redondo.
Un reconocido objetivo de los responsables del Palma Boat Show un incremento de superficie que permita acoger más bracos de gran eslora, dando respuesta a la creciente demanda del sector y asegurando la pervivencia del salón y su progresión internacional. Las intenciones son claras pero hay algunos escollos en el camino.
El primer escollo son las fechas. El puente del 1º de mayo es perfecto para los visitantes locales, pero el resto de visitantes nacionales o internacionales que quieren desplazarse a Palma esos días para ver la feria se encuentran con unos precios de transporte y alojamiento de ‘temporada alta’. Si el Palma Boat Show quiere incrementar sus visitantes no-baleares debe mover ligeramente sus fechas, a ser posible adelantándolas a la temporada de verano, que empieza precisamente el 1º de mayo.
Otro problema del Salón de Palma es el escaso potencial de crecimiento en espacio, tanto en el agua como en tierra, que tiene en su actual ubicación. Este año se ha llegado a prácticamente el 100% de ocupación del Port Vell. Para crecer se habrán de buscar nuevos espacios en tierra y otros espejos de agua.
Y el tercer y mayor problema de Palma es la convivencia de grandes, pequeñas y medias esloras. Es evidente el tirón mediático y comercial de las grandes esloras y hay que aprovecharlo. Ningún aficionado renuncia a ver de cerca estos impresionantes barcos, ni que sea mirando desde el muelle.
Pero esta placentera admiración no justifica por sí misma la visita al salón ni el desplazamiento a Palma. El grueso de los aficionados quiere poder ver también los barcos a su alcance económico en las esloras medias y pequeñas. Y estos barcos se van arrinconando año tras año en la feria de Palma. En 2018 hay varias ausencias de astilleros generalistas y las gamas expuestas de algunas marcas son más parcas que en años anteriores en este mismo certamen.
La realidad económica es la que es, pero los organizadores de Palma deben ser conscientes de que el tirón de las grandes esloras para atraer aficionados a Palma se retro-alimenta también de forma notable con la oferta complementaria de barcos y accesorios para públicos más mayoritarios.
Si la feria balear persiste en su apuesta decidida por las grandes esloras, corre riesgo de divorcio. Ya sea por aficionados que dejarán de visitarla por falta de producto para ellos, o por expositores que abandonen este certamen para no sentirse ‘actores secundarios’.

por Enric Rosello, editor de Mar Abierto