Loïck Peyron se despide a lo grande de la navegación oceánica

Mar Abierto - Loïck Peyron ha complido su sentimantal objetivo de culminar su ca

(26/11/18) Peyron ha querido culminar su carrera a lo grande y de una forma sentimental, casi 'vintage'. Tras haber cruzado el Atlántico 51 veces desde su primera Mini Transat en 1979, Peyron ha querido rememorar la simplicidad y pureza de la navegación de leyendas de este deporte como Tabarly y Birch. Peyron recordaba al llegar haber amarrado su velero junto al trimarán de Birch en Pointe-à-Pitre tras su primera Route du Rhum. Entonces tenía 22 años y todavía llama a Birch su 'Maestro Jedi'.
El trimarán ‘Happy’ de Peyron es una unidad gemela del ‘Olympus’, trimarán de 12 m. con el que el canadiense Mike Birch ganó la 1ª Route del Rhum por apenas 98 segundos, instaurando desde entonces el reinado de los multicascos en las regatas oceánicas.
Peyron ha querido rendir homenaje a su mentor navegando su última regata oceánica no solamente en un barco idéntico, sino de la misma forma que Birch, con velas de Dacron, sin enrolladores, sin GPS ni cartas electrónicas, con sextante y cartas de papel y sin apenas otro sistema de comunicación que la radio VHF.
En el historial de Peyron están hasta cuatro victorias trasatlánticas en solitario, incluida la de la edición 2014 de Route du Rhum con el maxi trimarán Banque Populaire, estableciendo el récord de la regata; cuatro vueltas al mundo; dos participaciones en la Vendée Globe; un récord en la vuelta al mundo con tripulación, el Trophée Jules Verne; una victoria en la Barcelona World Race y tres desafíos consecutivos en la Copa América.

Una regata larga y difícil
"Fue largo y un poco más difícil de lo que esperaba. –explicaba Peyron al llegar-, pero estoy feliz de haber acabado". Su pequeño trimarán amarillo ‘Happy’ entró ayer domingo en una soleada tarde en Pointe-à-Pitre bajo una lluvia de aplausos. "Llegada en el momento perfecto, un domingo por la tarde justo después de la misa. ¡Como deber ser!. ¿Qué más se puede pedir?". Peyron bromeaba con estas palabras al llegar, concluyendo con el recordatorio a la multitud que se agolpaba a lo largo del embarcadero de que su ‘Happy’ “Ya está a la venta".
Sobre la regata, el navegante francés comentaba que "fue más larga y dura de lo que esperaba. Estoy feliz de que haya terminado. Este es el problema con los barcos pequeñas es que has de cruzar muchos sistemas meteorológicos. Creo que he pasado por cinco o seis borrascas de baja presión. Pero eso está bien, pero para los recuerdos. Los barcos pequeños son maravillosos, pero bailan todo el tiempo, es incómodo regatear con un mástil de aleación y velas en Dacron.
La idea original era la de cruzar el Atlántico sin electrónica ni ayudas externas, pero las condiciones brutales del viento y el mar que encontró la flota en el Golfo de Vizcaya en los primeros días de la regata convencieron a Peyron de utilizar la moderna tecnología 4G para descargar dos partes meteo que le garantizaran su seguridad. A pesar de esto, pasó cerca de 40 horas refugiado cerca de la costa española tratando de evitar lo peor del temporal. "Salí demasiado pronto y me encontré con unos buenos 50 nudos y un gran mar. Finisterre no es el lugar adecuado donde estar con esa meteo", recuerda Peyron.
En los últimos días de regata forzó más la máquina tratando de alejarse del ‘Friends & Lovers’, un trimarán casi idéntico al suyo, llevado por el francés Jean-François Corre y tratando de ganarle terreno al ‘Solveo Energie Nouvelle’ de Jean-Pierre Balmes. Peyron pasó a Balmes la última noche para hacerse con el cuarto puesto. , mientras que Friends & Lovers estaba a unos 40 kilómetros de distancia.
El pequeño gran navegante francés dejó en claro que este era su último ‘Rhum’. "Se acabó. He hecho ocho y ya son muchos ", dijo. "Mi siguiente desafío en solitario será con el nuevo Figaro Beneteau 3. Es un programa que me apetece y estoy esperando probarlo”