Golden Globe Race: Un año navegando alrededor del mundo en regata y en solitario

Mar Abierto - La salida de la Golden Globe Race se antoja fuera de contexto en t

Lejos de las rutilantes prestaciones y de los avances de la electrónica de navegación que vemos en los modernos veleros de altura, 18 patrones en solitario salieron ayer de Les Sables d’Olonne para disputar su vuelta al mundo. Lo hacen en veleros de diseño tradicional, inspirados en los que hace 50 años compitieron en la primera Golden Globe Race, ganada por Sir Robin Knox-Johnston.

Tienen 30.000 millas por delante y entre 9 y 10 meses de regata non-stop. Pero a juzgar por lo visto ayer en la salida de la Golden Globe –con Sir Robin Knox-Johnson dando el pistoletazo de salida-, los primeros van a luchar cada milla hasta la llegada.
El primero en cruzar la línea de salida fue el francés Philippe Péché, con su Rustler 36 ‘PRB’. Es uno de los barcos más ligeros de la flota de 18 veleros de esta vuelta al mundo y pronto puso unos 100 metros de ventaja sobre sus rivales.
Por detrás, el veterano Jean Luc Van Den Heede, decano de la flota a sus 73 años y con cinco vueltas al mundo por su popa, se peleaba con el ‘Asteria’ del finlandés Tapio Lehtinen y con el alemán Mark Slats en el ‘Olphen Maverick’.
Es sorprendente el poder que ¿la nostalgia? ha despertado en estos 18 patrones para embarcarse en solitario alrededor del mundo en veleros de anticuado diseño, sin apenas electrónica ni velas modernas y con prestaciones que apenas llegan a una fracción de las de los modernos IMOCA. Miles de espactadores los despedían en los muelles de Les Sables d’Olonne y la expectación que ha despertado la Golden Globe entre los aficionados radica posiblemente ahí. En la contraposición que muchos navegantes de a pie buscan a la desmesura de los modernos veleros de altura que disputan la Vendée Globe o la Volvo Ocean Race.
Los participantes en la Golden Globe y sus barcos están mucho más cerca del navegante estándar que los patrones profesionales de las regatas de altura. Esta proximidad es un innegable y singular atractivo. Pero no olvidemos que los océanos australes son los mismos para todos. Esta flota de 18 veleros de 36 pies manejados en solitario se va a enfrentar a unas condiciones muy duras. Los modernos navegantes profesionales, surfeando estos océanos a 30 nudos mientras chatean con sus patrocinadores y ‘followers’, nos hacen pensar erróneamente que es una navegación sencilla. Esperemos que todo acabe bien y los 18 valientes solitarios vuelvan todos a casa sin problemas.

por: Enric Roselló