El futuro de las regatas oceánicas internacionales está en manos de ‘La France’

Mar Abierto - Los IMOCA se ha convertido en la Clase reina que monopoliza el cal

(11/7/18) El presidente de la clase IMOCA vino a Barcelona a presentar las bases del futuro a medio plazo de la vela oceánica internacional. Antoine Mermod habló del acuerdo con la Volvo Ocean Race, del futuro de la Barcelona World Race y del campeonato del mundo IMOCA Globe Series, del que la FNOB es miembro fundador. Tras la presentación y el turno de preguntas, la sensación que quedó en el foro es que hay más incógnitas que certezas en el horizonte.

Según explicó Antoine Mermod, el calendario oficial de la Clase IMOCA queda centrado en los próximos años (2019 – 2021) en la Mónaco Globes Series, la Ruta del Ron, la Fastnet, la Transat Jacques Vabre, The Transat, la New York – Vendée y la Vendée Globe, con una regata adicional por definir en 2019 que se anunciará en breve.
Al calendario anterior se le habrán de encajar otras dos regatas, la Volvo Ocean Race 2021 y la Barcelona World Race 2023. La Volvo es una incógnita en varios frentes. Todavía no está confirmado si conservará este nombre, si Alicante será puerto de salida, como será la tripulación ¿completa? que llevarán los barcos. Y tampoco se sabe si se disputará solamente con los IMOCA o si también habrá clasificación VOR65.
La Clase IMOCA está interesada en la Volvo Ocean Race pues es una regata consolidada y de prestigio que le abre las puertas a la difusión verdaderamente internacional de la clase que buscan los patrocinadores de los barcos. En estos momentos, la Vendée Globe tiene una cifra de notoriedad en Francia (87%) cercana a la de eventos como Roland Garros (93%) o el fútbol (90%). Pero estas cifras caen mucho fuera del hexágono.
Sobre la Barcelona World Race, la primera y mayor incógnita es si se volverá a disputar. La última visita pública de Antoine Mermod a Barcelona fue precisamente en diciembre de 2017, para anunciar los optimistas planes y cifras de inscritos que había para la edición 2019 de la BWR. Su credibilidad quedó en entredicho cuando la regata barcelonesa se anuló tres meses después por problemas en su financiación. ¿Conocía Mermod estos problemas en diciembre de 2017?. Es imposible pensar que nadie fuera consciente de ellos. ¿Quien engañaba a quién cuando se anunció que la regata iba viento en popa?
La FNOB es optimista al respecto de recuperar su vuelta al mundo, pero el progresivo ‘afrancesamiento’ de la Clase IMOCA sopla en contra de nuestra regata, que nunca ha acabado de cuajar en la flota internacional de la clase. En la última edición, de los 8 participantes, 7 estaban auspiciados por la propia FNOB, una fundación que ya a ha anunciado que deja de promover esta actividad, centrándose exclusivamente en la organización de su regata.
El único clavo que tiene la Barcelona World Race donde agarrarse, de cara a convertirse en una cita apetecible para los primeros espadas de la Clase IMOCA, es que la vuelta al mundo A2 tenga un alto coeficiente de puntuación en la clasificación por el Campeonato del Mundo cuatrienal de la clase. De momento, la regata barcelonesa tiene prevista una puntuación de 9 puntos, por 10 de la Vendée Globe, cifras que doblan aproximadamente la puntuación de las demás regatas puntuables.
En la presentación, Antoine Mermod destiló poco más que una educada buena predisposición en favor de la BWR. No es fácil apostar por la BWR cuando citas menores del calendario francés convocan a 15/20 IMOCA en su línea de salida, hasta 28 IMOCA en la Ruta del Ron 2018.

Las IMOCA Globe Series
Este Campeonato del Mundo IMOCA Globe Series es otra de las propuestas que presentó Antoine Mermod. El proyecto es definir un programa de regatas a 4 años y establecer un Campeón Mundial según la clasificación obtenida en las regatas puntuables. Hasta aquí nada distinto de lo que se hace con la Formula 1 o con el tenis ATP. El problema es que el presupuesto de dinero y esfuerzo humano que requiere competir en un calendario de media docena de regatas trasatlánticas y alrededor del mundo durante 4 años está al alcance de muy pocos. Es un proyecto complicado de cuajar.
Francia domina el mundo de la vela oceánica y la IMOCA es la clase reina en las regatas de altura. Esta clase tiene 30 regatistas en activo y mantiene un alto poder de crecimiento. Aunque sean clases absolutamente distintas, treinta barcos en activo es el doble que los TP•52, 4 veces más que los VOR#65 y 10 veces más que la flota con intención de disputar la Copa América.
El peso gravitacional de los IMOCA es muy alto. En esta clase se mueven varios presupuestos millonarios de patrocinio. Una participación ‘normalita’ en la Vendée Globe está presupuestada en 1M€, cifra que sube a 5/8M€ en los equipos punteros. Participar en el calendario de las IMOCA Globe Series puede representar del orden de 12/15 M€.
Estos presupuestos son muy, muy complicados de obtener en países como España, donde la vela tiene una nula repercusión en los medios generalistas. En Francia tampoco son presupuestos sencillos de obtener, pero en el país vecino tienen ‘ligas menores’ de muy alto nivel y excelente difusión mediática, como los Figaro, los Transat 650 o los Class 40, que permiten despuntar poco a poco y de forma escalonada con presupuestos más contenidos.
La sensación que dejó ayer Antoine Mermod en Barcelona fue la de un aviso. La Clase IMOCA navega lanzada y si la FNOB y los navegantes españoles no hacen bien sus deberes, se quedarán sin silla en el calendario internacional. El fracaso (léase despretigio) que ha supuesto para la Clase IMOCA la cancelación de Barcelona World Race 2019 puede pasar una factura más alta de lo que muchos suponían.

por: Enric Roselló, editor de Mar Abierto