ORC vs RI: ¿Por qué nadie habla claro en la RFEV ni en la RANC?

Trofeo Princesa Sofia_foto Nico Martínez LR
flota crucero

(21/12/2011) La RFEV envió anteayer un comunicado a la prensa náutica anunciando con sorprendente antelación que, en ¡¡2013!!, los Ctos. y Copas de España se correrían bajo el sistema ORC “para garantizar la igualdad entre los barcos en las competiciones y permitir que la flota española mantenga toda su competitividad a nivel internacional” (sic).
La RANC no tardó ni 24 horas en enviar su “contra-comunicado”, explicando las numerosas dificultades formales, técnicas y deportivas del cambio que propugna la RFEV, pero dejando prácticamente en el aire cualquier tipo de alternativa. Un texto con aroma: “¡Virgencita, que me quede como estoy!”.

La mayoría de regatistas deben estar atónitos ante semejante cruce de comunicados. RANC y RFEV crearon hace apenas cuatro años el sistema de compensación RN (luego RI) precisamente para repartirse el “pastel” de los certificados y terminar con estos lamentables rifirrafes públicos.
Ambas entidades coincidían en que el RN era, no solo barato, sencillo y equitativo, sino que además solventaba los principales problemas del ORC (antes IMS) y el IRC, como eran -y siguen siendo- la opacidad de su fórmula, las complicaciones de aplicación en el agua y su alto coste de medición y emisión.
¿Qué ha cambiado en el RI, en el ORC o en IRC para que aquellos argumentos ya no sean válidos?. Nada importante que yo sepa. Entonces, ¿dónde está el problema?. La respuesta la dan los detectives de las películas: Sigue el rastro del dinero y resolverás la trama.

¿Por qué la Junta Directiva de la RFEV, a la que apenas quedan unos meses de mandato, se empeña en imponer unos cambios que empezarían a aplicarse cuando ya no estén en el cargo?.
La respuesta es puro dinero. Cualquiera de los tres ratings en liza es igual de bueno o malo y sus problemas y ventajas son conocidas por todos los regatistas desde hace años. Los argumentos técnicos y deportivos que pregonan tanto la RFEV como la RANC son una cortina de humo.

El proyecto ORC de la RFEV tiene en la RANC su enemigo natural. Esta entidad obtiene más de la mitad de sus ingresos de los certificados de rating RI y -en menor medida- IRC. Y la otra mitad proviene mayormente de las cuotas de unos asociados que, precisamente, están afiliados a la RANC para beneficiarse de los descuentos en el certificado. La implantación del ORC (gestionado por la RFEV) significaría el fin de la RANC. Sin más.
A la RFEV, el negocio del RI le salió mal. Pensaban repartirse el “pastel” pero apenas emiten el 20 % de los certificados. El ORC hace años que está en la UVI como sistema de medición y su actual implantación en Europa es meramente testimonial.
¡Pero vieron luz al final del túnel!. La UNCL y el RORC (dueños del IRC) y el ORC plantearon refundir IRC y ORC en un solo rating que estaría gestionado en España por la RFEV. Pero claro, cuando en 2013 se pusiera en marcha este sistema de compensación, los actuales dirigentes ya no estarían en el cargo y no podrían canalizar de forma adecuada el flujo de euros que este negocio generaría.

Todo tiene solución, y en la RFEV la encontraron en su proyecto de “externalizar” la emisión de ratings. Esta idea la quisieron primero imponer a la RANC, pero su Asamblea se negó a ello. Externalizar es un eufemismo muy en boga en política que, resumiendo, significa crear una S.L. privada a la que traspasar un negocio hasta la fecha en manos de una entidad publica o sin ánimo de lucro.
¡La idea era redonda!. Imponiendo el ORC/IRC como sistema de medición para 2013 y forzando la ruina de la RANC, al terminar el mandato en la Junta RFEV todo el negocio de los certificados de rating podría estar en manos de esta S.L., gestionada -como debe ser-, por personas de total confianza de la actual Junta de la RFEV.

Recordemos que en España se emiten unos 2.500 certificados de rating al año de todo tipo, un negocio que, en una época de crisis y guerra de precios como la actual, mueve una cifra sobre los 200.000 euros (RANC + RFEV).
Implantado el nuevo ORC/IRC y olvidado el RI, la empresa se hiciera con este negocio tendría el monopolio de los certificados de rating en España y no tendría porqué mantener los actuales descuentos -en muchos casos sobre el 50%- en la emisión de certificados. Estamos hablando de una facturación que puede llegar a rondar los 400.000 euros y aportar sustanciales beneficios a la empresa que la gestione.
Ya lo dicen en las películas: Sigue el rastro del dinero.

Visto el panorama, creo que lo mejor para la flota nacional es mantener cierta diversidad de sistemas de rating. Nunca ha habido mayor problema en que cada club y cada zona utilicen un sistema distinto y es importante preservar esta libertad de elección de los armadores. Mientras haya competencia, habrá buen servicio, calidad y precio. Tres beneficios para el cliente, en este caso el regatista.

por: Enric Roselló (Editor de Mar Abierto)