Buscando soluciones para el Mundial de Crucero 2020; ¿Un nuevo rating universal?

Mar Abierto - Tras el tibio éxito del Mundial de Cruceros 2018 en La Haya, los r

(31/10/18) Representantes de RORC y del ORC se reunieron en el Royal Malta Yacht Club, antes del inicio de la Rolex Middle Sea Race 2018, buscando dar continuidad a la cooperación a nivel técnico entre IRC y ORC. Esta cooperación tuvo su máxima expresión esta primavera 2018 en el primer Campeonato del Mundo Offshore, donde ambos sistemas de rating estrenaron su ‘cohabitación’ en una única clasificación.

La primera constatación genérica es que ni la participación ni la repercusión de este Mundial fueron como para tirar cohetes. El éxito más relevante del Mundial Offshore 2018 fue tan solo –que no es poco- la buena disposición de los técnicos de IRC y ORC para encontrar soluciones a esta bicefalia en los sistemas de medición.
IRC y ORC son los dos sistemas de rating de mayor implantación internacional. Ambos están reconocidos por World Sailing y en Malta acordaron continuar su diálogo rumbo a un buscado y empírico Sistema de Medición Universal (UMS) que facilite la gestión de los sistemas de rating en todo el mundo.
El presidente del ORC, Bruno Finzi, se mostraba satisfecho tras la reunión: "Nos complace coincidir en esta visión compartida sobre la organización de las regatas de crucero. Esto ayudará a dar confianza a los miles de barcos que compiten en esta clase. Es una clara hoja de ruta hacia un Cto. Mundial popular y competitivo".
El comodoro del RORC, Steven Anderson, se mostraba también satisfecho con la reunión: "Fue muy alentadora. Agradecemos a Bruno su enfoque positivo y abierto. La ubicación del Cto. del Mundo 2020 aún no se ha definido (*) y queremos estar convencidos de que un Mundial IRC/ORC cada dos años sea un verdadero campeonato del mundo, y que sea atractivo para barcos de mucho más allá que los puertos cercanos a las sedes del campeonato”.

Es casi irónico que los responsables del IRC y del ORC se reúnan en Malta buscando soluciones al Mundial de Crucero de World Sailing. La Middle Sea Race, que cada año concentra una importante atención mediática y una inscripción del más alto nivel, está absolutamente ninguneada por el máximo organismo internacional de la vela, como también les ocurre a citas tan importantes como la Fastnet, la Giraglia o la Sídney to Hobart.
En cualquier clase de vela ligera, el Mundial es la cita máxima. En la vela de crucero, el Mundial IRC/ORC, con apenas una edición por su popa, ya se ha convertido en una patata caliente que nadie sabe como manejar.
World Sailing, a la imagen del dios Saturno, es una entidad con tendencia a devorar a sus propios hijos. Esta organización, cuya primigenia misión es velar, organizar y fomentar el deporte de la vela en todos sus niveles planetarios, hasta ha conseguido con sus erráticas propuestas que el COI se plantee eliminar la vela de los JJOO.
En vez de dejar las decisiones importantes en manos de los regatistas, en World Sailing están cediendo últimamente el mando a grupos empresariales, federaciones nacionales adineradas y a gurús del márquetin, que pocas veces aciertan cuando se trata de gestionar un deporte tan minoritario y alejado de los epicentros mediáticos como es la vela.
Al contrario que ocurre con la vela ligera, las regatas importantes de crucero a nivel internacional poco tienen que ver con World Sailing. Y este organismo tampoco pinta mucho en los circuitos profesionalizados de mayor relevancia, como los TP52, la Copa América, los IMOCA, las Extreme Sailing, RC 44 o Sail GP.
De poco le sirvió a World Sailing hacerse con la titularidad del sistema de medición ORC. Los Europeos y Mundiales ORC no han conseguido una implantación continental ni planetaria y el tibio éxito de participación y de repercusión del reciente Mundial Offshore disputado en La Haya estrenando la ‘cohabitación’ ORC/IRC tampoco ha cuajado entre los armadores.
Pero incluso si ambos sistemas llegaran a un acuerdo sobre un sistema único y universal de medición, en World Sailing han de asumir que la gestión deportiva de la vela de crucero no puede regirse con los sistemas ‘absolutistas’ que imperan en la vela ligera. Los armadores de veleros de crucero son adultos con canas y cierta relevancia en cualquier ámbito profesional. No son chavales en busca del oro olímpico.
Este ‘Factor Humano’, que retrataba Graham Greene en su homónima novela, es clave para entender que la vela de crucero requiere un encaje distinto a la vela ligera en las estructuras de World Sailing.
Los armadores de los barcos punteros del circuito de cruceros, o los directores deportivos de cualquier proyecto de relevancia en la vela de crucero profesional, mueven presupuestos de más envergadura que todo World Sailing. Nunca aceptarán de forma sumisa las directrices de este organismo. Más bien será al contrario.
La intención de World Sailing de potenciar los Mundiales de Crucero o su última propuesta al COI de incluir el crucero de altura en el medallero de Paris 2014 –alentada por la Fed. Francesa de Vela-, solo tirarán adelante con el respaldo de los armadores de la clase. Sin este apoyo, el futuro de estas propuestas andará cojo y las regatas de crucero navegarán, como hasta ahora, lejos de World Sailing (lo que tampoco es un mal rumbo).

por Enric Roselló, editor de Mar Abierto

(*) Recién publicado este artículo llegaba la noticia de que el Mundial de Crucero IRC/ORC 2020 lo organizará el New York Yacht Club y se disputará en su tradicional sede en Newport, Rhode Island (USA). Las fechas propuestas son del 25 de septiembre al 3 de octubre de 2020 y la prueba tendrá 2 a 3 regatas largas y de 6 a 7 B/S.