Los armadores de la Clase Crucero se reúnen en Barcelona en busca de una flota

Mar Abierto - La convocatoria despertó un notable interés entre los armadores.

(10/2/16) Por iniciativa de Toni Guiu, presidente de la ANS y de Pep Soldevila, armador del D-44 'Es-Tes-Unno’, una cuarentena de armadores catalanes de la flota de alto nivel se reunieron ayer de forma informal en el RCN de Barcelona para comentar sus puntos de vista sobre la situación un tanto anémica de su flota.
El orden del día era extenso (consensuar calendario de regatas, aumentar la participación, mejorar la calidad de la flota, unificar esfuerzos, . . . ) por cuanto fue imposible llegar a conclusiones definitivas en esta primera y prometedora reunión, que esperemos tenga continuidad.
El devenir de la flota catalana de cruceros de regata en estos últimos años es cuando menos curioso. En 2011, un grupo de armadores del RCNB, entre ellos Toni Guiu y Pep Soldevila, apostaron decididamente por implantar el sistema de medición ORC en detrimento del RI, tanto en Cataluña como en toda España. El cambio se planteó con el loable objetivo de elevar el nivel técnico y la internacionalización de la flota, pero se olvidó cualquier consideración democrática de consulta entre los implicados. Persona clave en decantar este proceso fue Joaquím Barenys, actual comodoro del RCNB e integrante de peso del Comité de Cruceros de la FCV y de la RFEV (anterior Junta).
Y parte importante en la artillería de este cambio del RI al ORC fue el Mundial ORC de 2015, cuya organización fue confiada al RCNB en Barcelona. La reconversión al sistema de rating ORC se orquestó de la mano de la FCV de forma que relegara al RI a las catacumbas del calendario de regatas catalán.
Todo parecía ir viento en popa en esta implantación, pero dos factores imprevistos se cruzaron en el camino como palos en las ruedas. El primero fue la crisis económica y el segundo la especial idiosincrasia del carácter catalán. La crisis económica forzó a muchos armadores a tirar la toalla en su carrera por subir de nivel técnico. En cuatro años ha habido muchos armadores que han abandonado las regatas y entre los que han quedado en activo en el ‘top’ del circuito catalán, bien pocos han podido afrontar la renovación de sus barcos. Hoy, apenas hay un par de unidades con menos de 10 años de edad compitiendo en las regatas de alto nivel y la mayoría de barcos dobla o triplica esta edad, haciendo inútil cualquier intento de estar al día en el circuito internacional. Las clasificaciones en el Cto. del Mundo ORC 2015 pusieron a cada uno en su sitio.
En paralelo, el carácter catalán, con una tendencia incluso excesiva a la negociación, es también excesivamente intolerante a las imposiciones. Y el sistema de medición ORC, al margen de sus bondades o defectos, entró en la flota ‘desde arriba’; una tarjeta de visita que no ha ayudado nada en su aceptación.
Lo más grave es que, entre una y otra causa, se ha roto el fino hilo que antes daba continuidad a las flotas de regata catalanas, enlazándolas desde la iniciación al más alto nivel.

“Bienvenido míster Marshall”
El Mundial ORC pasó por Barcelona como la comitiva norteamericana en la genial película de Berlanga “Bienvenido míster Marshall”. Tras el ansiado mundial, todo quedó como antes, o quizás peor.
La actual situación de las flotas de regatas de crucero (hay que decir flotas, pues hay más de una) en Cataluña es cuando menos curiosa. La flota de alto nivel lo tiene aparentemente todo. Tiene los mejores barcos, las mejores tripulaciones y también las regatas más prestigiosas del calendario blindadas desde la FCV al sistema ORC. Deberían ser felices. Pero no lo son porque se han quedado solos. Apenas hay 25 barcos de cierto nivel competitivo en todo Cataluña y es raro que coincidan más de 10 en ninguna regata de relevancia.
En paralelo, los armadores desterrados al sistema RI se han organizado en un calendario de regatas alternativo al oficial, amparado por la RANC bajo la genérica denominación de RI Promoción y compitiendo mayormente en clubes considerados como ‘menores’. No tienen Campeonato de Cataluña, ni regatas lustrosas y/o puntuables para ningún trofeo autonómico. Son los parias del circuito de regatas. ¡Pero tienen la flota! y las regatas de este grupo son hoy las más concurridas y animadas en el ámbito catalán, siendo habitual ver a 50 barcos o más en las listas de inscritos.
Estas explicaciones previas centran el contexto de la reunión de armadores de ayer en el RCNB, donde convocantes y asistentes buscaban recuperar la sintonía de antaño. Pero como muy bien se ocupó de decir uno de los armadores asistentes: las cosas nunca vuelven a ser como eran.
Como observador, me sorprendió que una reunión buscando reunificar dos flotas solo convocara a los miembros de una de ellas. También me sorprendió la ausencia de Joaquím Barenys, comodoro del RCNB y parte activa en la actual situación de la flota catalana. Tampoco estaban (al menos no los vi) Pere Sarquella, director deportivo del RCNB, ni ningún representante de la FCV, ausencias que contrastaban con la presencia de Jesús Turró, presidente de la RANC y con la asistencia de numerosos comodoros, directores deportivos y miembros de las juntas directivas de varios clubes catalanes.

Coger el toro por los cuernos
En la reunión se habló de distintos temas, como son la dispersión por fechas y zonas del calendario de regatas catalán. También se comentó que la creciente eslora de los barcos constriñe las intendencias y desplazamientos, al tiempo que ‘roba’ tripulaciones a otros barcos, haciendo disminuir las listas de inscritos. Se oyeron también variadas opiniones sobre las posibles maneras de convivencia entre flotas de distinto nivel técnico, al tiempo que se habló de la creciente reticencia de los barcos a desplazarse mucho más allá de sus puertos vecinos.
Pero sinceramente, salí del RCNB con la impresión de que se pasó de puntillas por el problema de verdad. Y este problema es la convivencia entre el RI y el ORC. Las discusiones en el tema de los ratings han sido tan agrias en los últimos años que comprendo que nadie quiera ni sacar el tema a palestra. Pero hay que hacerlo. Los problemas no se solucionan metiéndolos bajo la alfombra.
Hace 40 años largos, en los albores del moderno tenis profesional, la entonces naciente ATP se vio en la encrucijada de diseñar el sistema de clasificación mundial de los jugadores. Debía hacerlo en un contexto con torneos en superficies tan distintas como la tierra batida, la hierba, el cemento, el parqué, los compuestos sintéticos, las pistas abiertas y los pabellones cerrados. Puedo asegurar a quienes nunca hayan jugado a tenis que hacerlo sobre tierra, cemento o hierba es infinitamente más dispar que competir bajo las reglas ORC, RI o IRC. Hubo un par de temporadas de incertidumbre, pero al final prevaleció la solución más lógica: que cada club organizara sus torneos en la superficie que eligiera y que el mejor tenista del momento debía apañarse para ganar en todas ellas. Y así lo tienen asumido los actuales jugadores y los chavales que aspiran a sucederles.
La solución que yo creo más pragmática para el crucero catalán es la misma que tan bien funciona en el tenis. Que cada club organice las regatas con el sistema de rating que crea oportuno y más adaptado a lograr un mayor número de inscritos. Pero que todas las regatas puntúen de la misma forma en las Copas Catalanas de la FCV. Las dobles clasificaciones ORC y RI por las que algunos abogan me parece una soterrada y estéril manera de mantener el ‘apartheid’ entre las flotas.
La verdadera normalización solo se pueden conseguir en condiciones de igualdad.
La FCV debería borrar la coletilla ORC y el apoyo a este o ningún otro rating cuando se refiere a la Clase Crucero y la RANC también debería ofrecer a los armadores la gestión de todos los sistemas de medición en uso, sin mostrar preferencia por ninguno.
Hay clubes que se decantarán por el ORC, otros por el RI y ojalá fuera posible que los clubes del norte catalán abogaran por el IRC o el Osiris para organizar interesantes regatas confrontando los mejores cañas de las flotas catalana y francesa, como hace nuestra flota cantábrica.
El tiempo dirá cuál es el sistema de medición más plebiscitado por los regatistas, si es que hay alguno. Lo único importante es que la decisión la tomen los armadores con absoluta libertad, en reuniones similares a la de ayer. Sin imposiciones de ningún tipo. Solo por este camino se conseguirá la ansiada recomposición de la flota catalana.

por Enric Roselló (editor de Mar Abierto)